Análisis

manuel sánchez

Negativo dato de inflación de EEUU

La crisis energética, especialmente en Europa, y la persistencia de las tensiones inflacionistas continúan erigiéndose, más allá de la desaceleración de la actividad en China y las incertidumbres geopolíticas, como los principales factores que han incrementado la probabilidad de un escenario de recesión en Europa y EEUU en 2023.

En el caso de la economía estadounidense, los datos del IPC del mes de agosto han constatado que se mantienen las presiones al alza sobre los precios, a pesar de la relajación del coste de la gasolina y los menores cuellos de botella en las cadenas de suministro del país. Así, la inflación general limitó su moderación a un 8,3% anual, frente a la proyección del consenso del mercado de un descenso superior hasta un 8,1%. Todo ello en un contexto en el que en términos mensuales los precios crecieron un 0,1% frente a la contracción esperada de un 0,1% mensual.

De esta forma, la moderación del coste de la energía en términos interanuales se vio contrarrestada por el mayor repunte de los precios de los alimentos de un 10,9% en julio a un 11,4% en agosto, y de los de la electricidad a un 15,8% en una coyuntura marcada por la ola de calor y la sequía.

Paralelamente, la tendencia al alza de la inflación subyacente (excluyendo alimentos y energía) confirmó cómo el incremento de los costes de producción, los shocks de oferta, la crisis energética y las tensiones salariales siguen traduciéndose en un aumento del precio del resto de la cesta de la compra representativa de los hogares estadounidenses. En concreto, la tasa de variación del IPC subyacente se situó en un 6,3% interanual en agosto, superior a la del mes anterior de un 5,9%.

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