Después de haber asistido al esperpéntico espectáculo que desde la Federación Española de Fútbol se nos ofreció con el antes y después de la selección femenina de fútbol, hay cosas que evidentemente necesitan mejorar. Ya sabemos que primero fueron quince jugadoras que se negaron a ser convocadas por el entonces entrenador Jorge Vilda, porque entendían que no se estaba a la altura de la élite a la que ellas pertenecen. Luego llegó el mundial, se ganó, pero no pudieron saborearlo por el bochornoso proceder del presidente Luis Rubiales. Se habló de cambios profundos, de que se tenían que ir hasta aquellos y aquellas que habían aplaudido el polémico discurso de Rubiales que finalmente fue destituido y sancionado por la FIFA. Saltó fuera el técnico campeón, que ahora dirige la selección de Marruecos, pero la limpieza fue solo del cotillón, porque todos los demás, incluso aquellos que eran del riñón del presidente, quedaron dentro. Las jugadoras patalearon y amenazaron con no seguir. Se les advirtió que ello podía repercutir en sus carreras porque afectaría a sus licencias profesionales y volvieron a casa. Asumió al frente la entrenadora Montse Tomé, una de las aplaudidoras del cónclave y el discurso que señalaba a un sector de los políticos y el falso feminismo. Al primer entrenamiento faltaron varias, pero por temor a las sanciones claudicaron. Pelillos a la mar y a pasar página. Pero la sensación que transmite el staff al completo, es de una inseguridad que afecta a los resultados. Por Liga de las Naciones, en Zurich, Tomé no pudo inscribir a varias jugadoras, alegando un problema informático. Hace unos días, contra Italia, cuando España ganaba el partido al término de los primeros 45 minutos, vuelven al campo con 10 jugadoras ya que en el vestuario se había quedado Esther González que entró más tarde. Cada una de las explicaciones dadas difería de la otra, pero que esos errores no se cometen ni en el fútbol amateur. En esos 37 segundos de ausencia de la delantera Italia empató y luego dio vuelta el partido. Por suerte no peligraba la clasificación a los Juegos Olímpicos. Se percibe una falta de seriedad o responsabilidad. Los reclamos están muy bien, pero hay que estar a la altura.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios