Luces y razones

Antonio Montero Alcaide

Banderas y banderías

Banderas y banderías

Banderas y banderías / Javier Alonso

Las banderas no son trapos, aunque tampoco sea necesario exacerbar su carácter simbólico. Desde posicionamientos precisamente banderizos, no pocas han sido las ocasiones en que se desprecia, cual trapos, banderas que no sean las propias, a partir de una identidad más definida por la exclusión supremacista que por la afirmación armónica. Se instrumentalizan, por otra parte, las banderas cuando se lucen y airean, o cuando ondean izadas en los mástiles, según el momento, la ocasión o los lugares, y no en todo tiempo y lugar, al debido y oportuno modo según los casos. Mañana lunes se celebra el Día de la Bandera de Andalucía, instituido, hace ahora un año, para conmemorar el movimiento ciudadano del 4 de diciembre de 1997, con que el pueblo andaluz no renunció a acceder al autogobierno. Están bien, entonces, las banderas como emblemas y símbolos, pero poco conveniente es que primen estos, los símbolos, sobre la “sustancia”. Esto es, el conocimiento de las situaciones, las realidades, las razones, los argumentos o las posiciones, a fin de facilitar desenvolvimientos cívicos. De no ser así, las banderas solo dan para las banderías, para los bandos y las facciones, y pierden el compartido simbolismo que lleva a cuidarlas y prepararlas con esmero. 

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