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Desprestigiados

La seguridad privada se merece un voto de confianza basado en el aval de la historia

Para luchar contra el descrédito que sufre hoy día la seguridad privada voy a contar un poco de historia para provocar una reflexión. En la antigua Roma, durante la etapa republicana e imperial, parte de la seguridad ciudadana estaba a manos de los antecedentes previos a la seguridad privada, comandada por las normas de cada provincia. El ejército, amén de representar al ente público, se componía tanto por funcionarios como por una amalgama de personas donde entraba el patronazgo, es decir determinados mandos militares aportaban su propio personal que eran privados. Durante la edad media, es indudable que el establecimiento jurídico de cada feudo incorporaba la seguridad privada como principal forma de defensa. Por otro lado, el concepto de seguridad pública, aunque tiene antecedentes en la historia, proviene del siglo XIX y está asociado a la idea de funcionario público. A partir de ese momento, para sentar las bases del poder del estado, esta seguridad ha ido asumiendo las funciones que durante toda la historia ha desempeñado la seguridad privada. Dicho esto, y manteniendo el deseo de correspondencia y entendimiento, los miembros de la FTSP-USO planteamos una reflexión. ¿Por qué este giro histórico ha llevado consigo un desprestigio de la seguridad privada? ¿Por qué no se ha dado el paso intermedio de la equiparación? Una profesión con milenios de historia no puede tener hoy día el gran desprestigio social que tiene, ya sea por los medios, como por las disposiciones normativas, o por la sociedad en general. La seguridad privada cuenta con el aval de la historia, con una ingente cantidad de datos verificados fehacientemente que demuestran el merito y la capacidad. Desde USO pedimos ese voto de confianza de las instituciones y del pueblo, ese cambio de mentalidad necesario para crear un nuevo modelo de convivencia entre la seguridad pública y privada. Es más, lo pedimos porque seguimos siendo mayoritarios en número de efectivos. Aun somos un gran ejército de patronazgos. Contamos con profesionales muy cualificados que pueden aportar mucho a la sociedad y contribuir a la seguridad ciudadana. Tantos siglos de historia no pueden acabar en un injusto desprestigio que trasluzca las capacidades de los profesionales, además de su dignidad. Tantos siglos de historia no pueden terminar en una dolorosa caricaturización de lo que fuimos.

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