A dos metros

Lamentables personajes

Hasta la bienvenida del libro, uno, o sea, yo, realizaba equilibrios en el trapecio de la duda acerca del contenido de esta columna

Acabo de comenzar la lectura de un libro sugerido por mi hijo. Se titula 'Amables personajes' cuya autoría pertenece a Oscar Tusquets. He leído apenas 45 páginas, las suficientes para haberme prendido tanto del texto como de las ilustraciones con las que el autor, pintor, diseñador y arquitecto y no sé por cuál orden, construye una obra con personajes "dignos de ser amados".

El índice es en sí mismo el aviso de un itinerario con rótulos como Antonio López, Joan Miró, Amanda Lear, Kate Moss, Javier Mariscal, Bimba Bosé, Luis Marsans, Carlo Scarpa, Miquel Barceló, Salvador Dalí, y así de seguido hasta cuarenta y dos. Tusquets, entre otras aclaraciones previas, señala que en el libro "aparecerán personajes famosos junto a personajes anónimos, artistas encumbrados junto a carpinteros…", y añade "de todos he aprendido y todos han sido amables".

Hasta la bienvenida del libro, uno, o sea, yo, realizaba equilibrios en el trapecio de la duda acerca del contenido de esta columna. Que si el tormento de la factura de la luz; que si el obispo ligón capador de homosexuales, amén de Puigdemoníaco independentista; no es fácil, no, decantarse con todo lo que hay así, a bulto. Sinceramente, me conmueven mis colegas de columna diaria. ¡Qué fatiga, por Dios!

Entre la lluvia de contenidos, se me apareció en el jazminero de la entrada el interrogante de cuáles serían los 'antipáticos personajes' de Oscar Tusquets. No lo sé. Ni he podido preguntárselo ni seguramente me hubiera respondido. Así, he optado por preguntarle a usted y a mí qué personajes le resultan y me resultan más desagradables al pronto, sin darle muchas vueltas. Mi lista de seleccionados es abundante. En ella me incluyo a mí mismo porque uno no está libre de ser considerado irritante, por poner un adjetivo.

Así como en las fotos institucionales monclovitas las ministras posan en primera fila, mi selección de personajes antipáticos comienza con una señora insoportable, tertuliana por más señas, experta en tribunales según dice de sí misma. A ella le sigue otra señora ofuscada con las vocales.

Poquito espacio me queda para los varones. Encabeza mi clasificación un tertuliano que por esas cosas del querer puso de ministra a su compañera y él llegó a ocupar asiento en el Consejo de Gobierno. Le gustan las ilustraciones pistoleras. A una pezuña de distancia se sitúa un congresista catalán con frases 'guays' en sus camisetas. Se lleva impresora a su escaño. El listado continuará. Algún día.

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