Por más que lo leo no lo comprendo, aunque hayan rectificado. Bueno, ustedes me dirán que en los tiempos que corren es normal que muchas cosas de nuestra política no se comprendan. La última es el revuelo que se ha montado en el municipio madrileño de Alpedrete por querer quitar la plaza al actor Paco Rabal. Y con razón, estamos en lo absurdo de lo absurdo ¿a razón de qué pensó hacer eso el Ayuntamiento? Claro, muchos dirán que está gobernado el PP y Vox ¿ y qué? Miren, seguramente los votantes de estos partidos no estén muy de acuerdo y los políticos se están haciendo los chulos para demostrar lo españoles que son. Me parece muy bien, pero ¿saben qué ha significado la familia Rabal para nuestra sociedad? Pues posiblemente alguno todavía no se ha enterado, pero les aseguro que Paco ha estado muy orgulloso de ser de donde era y cómo era su tierra y sus gentes (en alguna entrevista lo ha dicho). Ha paseado por medio mundo dando a conocer nuestra cultura, cine y teatro. Así que ¿quién más orgulloso de su país que él? La única razón de esta decisión era porque tanto él como su mujer, Asunción Balaguer a la que también querían quitar su nombre al centro cultural, eran afiliados al partido comunista. Entonces por esta razón absurda deberíamos quitar calles, plazas o prohibir estudiar los textos de Antonio Machado o Miguel Hernández ¿en serio estamos en el pleistoceno todavía? La vida sigue señores, hay que avanzar. A esto ¿ustedes le llaman libertad? Claro tras toda la tormenta mediática, los de Ayuso pidieron que se rectificara y claro no ha quedado otra. Pero aquí lo preocupante es que se piense. Aparte de esto, cada día vemos censuras de nuevas obras de teatro por distintos pueblos de España con la misma coalición. Una de ellas era “porque lo actores salían en ropa interior y eso podía escandalizar”. La razón que acabo de dar parece una frase de cuando Franco era cabo, pero por lo que se ve, estamos en esas tonterías todavía. Es una pena que la política actual intente luchar y enfrentar los pensamientos de unos y otros todavía. Oigan, Sánchez también está en contra de los medios que le ponen la cara roja, la famosa ‘máquina del fango’. Menudas estupideces tenemos que aguantar. Déjense de tonterías, trabajen y no deshagan lo que otros hicieron ya en su día para estar todos unidos. Lo dice mi abuela: “los extremos nunca fueron buenos”.

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