La cuarta pared

Tres consejos

Un dibujo sin ningún tipo de pretensión artística, más allá de que el mensaje pueda perdurar a lo largo del tiempo, o no

Me imagino ese momento en el que uno de nuestros primeros ancestros trataba de explicarle a su compañero que había cazado tres conejos, pero no entendía muy bien su idioma y el lenguaje de signos solo era capaz de comunicarle el número de presas. En algún momento, nuestro antecesor cogería un par de piedras y seguramente dibujaría una silueta de conejo con dos grandes orejas puntiagudas. Es posible que esa piedra tallada no tuviese la belleza de los famosos dibujos de toros de Atapuerca, pero cumplió a la perfección con su cometido de informar que esa noche había cena.

Este tipo de dibujo que, solo busca solucionar un problema o expresar cualquier cosa que fuese muy complicada de decir con la voz, es una herramienta más del ser humano para comunicarse. Su funcionalidad siempre condiciona el resultado. Se trata de un dibujo rápido, de escasas líneas pero claramente identificables, a ser posible mediante signos o códigos de lenguaje ya preestablecidos entre la sociedad. Un dibujo sin ningún tipo de pretensión artística, más allá de que el mensaje pueda perdurar a lo largo del tiempo, o no.

También podemos tener la suerte de ver, en ciertos momentos muy concretos, esos pequeños dibujos efímeros realizados para expresar algo a sabiendas de que tarde o temprano van a ser borrados para pintar algo encima. Los grafitis, las notas a lápiz en los apuntes de la escuela o los croquis en sucio de una idea revolucionaria, son solo algunos ejemplos actuales de este tipo de actos comunicativos. Pero sin lugar a dudas, uno de mis favoritos son las decenas de garabatos que se llegan a acumular, a lo largo del transcurso de una obra, en cualquier superficie mínimamente plana y agradable para el trazo del habitual lápiz de mina goda. Algunos son meras anotaciones de materiales y cantidades, pero otros son representaciones de detalles constructivos que reflejan ciertas ideas de cómo hacer las cosas. Son simplemente líneas en planta o en sección que se utilizan para manifestar a alguien la idea de cómo construir algo. Increíblemente suele funcionar y, además de aportar información, en algunas ocasiones, podemos encontrarnos con alguna pequeña obra de arte que, lamentablemente, estará destinada a desaparecer al día siguiente cuando entren los pintores para terminar su trabajo.

Me asombra pensar en la cantidad de momentos pasados que han quedado reflejados en alguna superficie y se esfumaron como las olas borran un mensaje en la arena.

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