NOTAS AL MARGEN
David Fernández
Sánchez y Trump en la guerra de Gila
La igualdad no es una meta lejana, ni un privilegio concedido. Es un derecho vivo; un motor que impulsa a Almería hacia su mejor versión. Cada 8 de marzo, este convencimiento se renueva con más fuerza, porque cuando las mujeres avanzamos en plenitud, sin etiquetas ni autorizaciones, la sociedad crece y se transforma. Por ello, defendemos un feminismo que suma, no el que divide. Un feminismo que construye puentes de entendimiento y colaboración. Un enfoque plural e inclusivo, donde la diversidad de miradas se convierte en nuestra mayor fortaleza. Reivindicamos que el poder más auténtico es el de todas y cada una de las mujeres, decidiendo su camino en libertad y sin tutelas. Por todo ello, un año más, lanzamos un mensaje tan sencillo como poderoso: ¡Dejadnos ser la mujer que queramos ser! Y es que la igualdad es el hábito más valioso que podemos cultivar como sociedad. Es la actitud que inspira el cambio silencioso y profundo. Inspirar es, precisamente, mover el mundo sin necesidad de tocarlo: lo movemos con el ejemplo, con la coherencia, con la ilusión de lo que juntos podemos lograr. Y para seguir avanzando, nuestro compromiso se traduce en políticas claras y firmes. Desde el Área de Familia, Inclusión e Igualdad, impulsamos la sensibilización con campañas cruciales: contra la violencia machista, por la lucha contra el cáncer de mama, contra la explotación sexual y la trata, o para visibilizar el papel de la mujer y la niña en la ciencia. Apoyamos directamente a 23 asociaciones de mujeres y hemos respaldado proyectos de igualdad de 45 asociaciones. Desplegamos Puntos Violeta en eventos, ofrecemos talleres de defensa personal, asesoramos a empresas en sus Planes de Igualdad y mantenemos tres Centros de la Mujer y el Consejo Sectorial como espacios de encuentro y decisión. Todo este esfuerzo se resume en el lema que nos guía este año: “Conéctate a la igualdad: Hacerla real también está en tu mano”. Porque las mujeres no demandamos ayuda, sino corresponsabilidad para ser libremente madres, parejas, compañeras y amigas. Para conciliar la vida laboral con la personal. Pero no habrá verdadera igualdad mientras haya mujeres que sigan muriendo asesinadas a manos de sus parejas o exparejas. Por eso, nuestra lucha contra esta lacra es prioritaria, concienciando especialmente a los más jóvenes. Y juntos, mujeres y hombres, escribimos el futuro. Seguimos trabajando.
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