El cine representa al igual que la pintura, arquitectura y escultura representaciones de las apariencias de los cuerpos y objetos coexistentes. Se suele citar, por parte de los historiadores del cine y los filósofos, el mito de la caverna de Platón, como una anticipación de la idea del cine, como entretenimiento de masas. Es definible una fenomenología del cine, como estudio y análisis de las vivencias humanas, a través de los tiempos y también en la actualidad. El cine es un arte, porque expresa creatividad en todos sus aspectos y matices. Podemos pensar en el rodaje de las películas, que precisan de una capacidad técnica y tecnológica considerable, que se manifiesta en los directores de fotografía, en los operadores de cámara y en los decoradores, así como en los guionistas, maquilladores, etc.

Es un lenguaje visual, aunque los diálogos son también fundamentales, pero se circunscriben a la historia o relato que se desea contar. En las películas las imágenes y los gestos y actitudes dicen mucho y las palabras son un complemento, que no expresa la totalidad de lo que se percibe al ver y sentir el filme. Es cierto que el cine es un mundo de apariencias, porque todo es fingido, inventado, artificial, pero esto mismo no reduce, en absoluto, la grandeza de la cinematografía. Las producciones cinematográficas imitan la realidad vital y social, de un modo especial, que no consiste en una reproducción mecánica de lo real, sino que se produce una recreación de lo existente, desde muy diversas perspectivas, en función de los planteamientos del director de cada película.A mi juicio, lo esencial en las películas es que entretengan y no sean aburridas y también que sirvan para reflexionar sobre infinidad de cuestiones, acerca de la existencia humana y de la realidad vital. Existen diversos géneros cinematográficos, que hacen posible que cada espectador elija, en función de sus gustos personales lo que desea visionar.El cine no tiene que reflejar de forma verdadera la realidad, ya que no es su objetivo final, aunque es cierto que también puede hacerlo. Los documentales están precisamente para investigar y esclarecer hechos de la realidad, de la forma más objetiva y documentada posible. Se puede hablar de una ciencia cinematográfica, porque es una tecnología derivada de la ciencia y a la vez también es el séptimo arte. La filmación de imágenes en movimiento es una ciencia, con una tecnología cada vez más sofisticada. La ontología del cine se expresa en la descripción de infinidad de realidades desde muy diversos enfoques, que son innumerables. La producción cinematográfica es inmensa con más de 342.000 películas desde la creación del cinema. La supervivencia de la proyección de películas en las salas de cine está garantizada, pero también es preciso poner de relieve que existe una tendencia, cada vez mayor, a que mucha gente vea cine a través de Netflix HBO u otras. También es cierto que se elaboran filmes específicamente para las principales plataformas de películas en los televisores.

Con la pandemia se produjo un parón en la creación de películas, que ya se ha superado. De todas formas, parece que existe un cierto agotamiento en las formas de rodar, ya que no es suficiente con utilizar drones con panorámicas impresionantes y con efectos visuales extraordinarios, para atraer la atención de los espectadores. Hace falta mucho más. El cine es un espectáculo diferente al teatro, pero es un medio distinto y requiere que todo esté supeditado a contar historias o narraciones, que conmuevan a los espectadores, ya que eso es realmente la esencia del cine. Si los filmes no emocionan no son excelentes. El virtuosismo de Kubrick o de Hitchcock, Billy Wilder, Fellini, Spielberg, Marlon Brando, Ridley Scott, Scorsese, De Niro, Al Pacino y de otros muchos directores y actores es absolutamente necesario para la producción cinematográfica.

Al no ser como el teatro que sucede en cada momento, sin posibles repeticiones, los rodajes se basan en la repetición de tomas hasta lograr el acabado de la escena o la secuencia, tal como la desea el director. Es una especie de actividad de laboratorio de ensayo y error, hasta cierto punto, y está bien que sea de esta forma. El cine se enfrenta a nuevos retos como, por ejemplo, la Inteligencia Artificial que ya puede crear videos de un minuto con unas frases o fotos. Si en el futuro próximo se crean actores virtuales, que parecen absolutamente humanos, entraremos en una nueva etapa de la creación audiovisual. Esto representará un peligro para los actores de carne y hueso que pueden ser sustituidos, en mayor o menor parte, por los virtuales. Existen otros sistemas para crear avatares o volver a la vida a actores en su juventud e incrustarlos en las películas, sin que se note visualmente y esto ya se está realizando, sin problemas. La industria del cine tiene que adaptarse a estos cambios que se están produciendo.

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