La mirada zurda
Antonio Guerrero
Otra definición de la cultura
Escribió un crítico taurino que “José Tomás no reaparece, resucita”. Es una ajustada definición literaria para expresar el tránsito entre la vida y la muerte que tantas veces ha recorrido el genio de Galapagar, molido y breado a cornadas por su empeño de dominar con los engaños no al toro, sino a la Parca. A Sabina su modo de leer la vida, de citar de cerca con los pies atornillados en el suelo, le ha deparado varias cogidas, algunas tan graves como esas que se arreglan con estampitas y escapulario en la enfermería de la plaza. Como José Tomás, Sabina ha resucitado en los conciertos de despedida “Hola y Adiós”, con la voz de quien tragara cristales. Ya se sabía, pero esta gira ha sido la definitiva. Con un DNI que oculta una edad de 76 años y la carretera y el escenario agotan. Pero como Antoñete, Sabina nunca acaba de irse, con el torero de mechón blanco comparte la leyenda de golfo, mujeriego y bebedor. No lo digo yo, fue Aute quien le puso letra y música en el tema “Pongamos que hablo de Joaquín”: “Degenerado y mujeriego / con cierto aire de faquir / no tiene más filosofía / que el que vive a tope hasta morir”.
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