Desde mi experiencia

José Miguel Ponce

¿Cómo vives la Navidad?

Hoy mucha gente ha perdido el sentido de la Navidad. A lo más, experimentan una vaga aspiración de felicidad

Ha nacido el "churrumbé" en una noche lunera, tendrá planta de "calé" y risa cascabelera". Así empezaba uno de los villancicos andaluces de un disco de los grandes que mis padres nos ponían en Navidad. Mi padre era un entusiasta del Nacimiento que era muy grande, tan largo como una habitación y tenía un buen fondo, de modo que había de todo: Reyes, montañas, rio, molino, pastores, castillo de Herodes, etc. El centro era el portal muy bien iluminado y en el que no se ponía al niño Jesús hasta nochebuena. No faltaba la cena y comida especial familiar, la misa del gallo y por supuesto los turrones, el mazapán, etc. Pero sobre todo en las navidades de mi familia se respiraba cariño y alegría.

La Navidad es la fiesta que conmemora el nacimiento de Jesucristo. Es un día importante para los cristianos porque se celebra que Jesucristo, el Hijo de Dios, se hizo hombre y nació en un establo rodeado del cariño de María y José. Enseguida llegaron los pastores llenos de alegría, con regalos y cantando, como ahora cantamos villancicos para manifestar nuestra alegría.

Qué diferente fue la primera Navidad a la que ahora celebramos. Qué diferente el tono y el estilo que escogió Dios para celebrar la Navidad, al que ahora vivimos los hombres para recordarla. Sin embargo, para un creyente celebrar la Navidad no es hacer memoria de algo que pasó hace 2.000 años, sino que significa volver a hacerlo presente para que vuelva a suceder dentro de cada uno de nosotros el misterio del nacimiento de un Dios que se hace débil, que se hace niño y que indigente pide a los hombres un poco de cariño, de cobijo y de calor. Hoy mucha gente ha perdido el sentido de la Navidad. A lo más, experimentan una vaga aspiración de felicidad, confundiendo no pocas veces ese deseo de bien -que está presente, de un modo u otro, en todo ser humano- con una "bondadosidad" inoperante y superficial, que se apaga ante el primer contratiempo. Cada vez es más frecuente que se celebre la Navidad con viajes lejos de la familia. Se me ocurren algunas preguntas para que reflexiones: ¿Qué sentido tiene la Navidad para mí? ¿Cómo vivo la Navidad? ¿Me ayuda a dedicar más tiempo a mi familia?, etc.

Hoy quiero terminar felicitándote la Navidad. Te deseo que estas navidades sean distintas a las anteriores, que trates de vivir el espíritu de Belén, junto a María y José. Así en tu familia se conseguirá que haya calor de hogar, lleno de cariño y alegría.

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