La tribuna

50 años del abandono del Sahara

50 años del abandono del Sahara
D.A.

El 28 de febrero de 1976, a las 11 de la mañana se arrió por última vez nuestra bandera en la azotea del Gobierno General del Sahara, izándose a continuación la marroquí. Esa misma noche, en el DC-9 de Iberia “Ciudad de Vigo”, salieron de El Aaiún los últimos españoles, dando por concluida nuestra presencia en este territorio africano. En las arrogantes palabras que en su despedida les dirigió el coronel Dlimi, jefe de las FAR marroquíes de ocupación, expresó su firme compromiso de “acabar con el problema del polisario antes de tres meses”. La realidad ha sido muy diferente. Unas semanas antes, el 10 de enero, el buque de desembarco de nuestra Armada “Conde de Venadito” y los transportes civiles Plus Ultra y Ciudad de La Laguna, embarcaron en el puerto de Villa Cisneros las últimas Unidades militares españolas que aún quedaban en el Sahara. Al atardecer del 11, el “Conde de Venadito” partió de Villa Cisneros hacia las Islas Canarias, siendo el último barco de guerra español en abandonar territorio sahariano.

De este hecho histórico se cumplen ahora los 50 años, pero la sucesión de acontecimientos que desembocaron en la evacuación del hasta entonces conocido como Sahara español se remonta a 1965, cuando la XX Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) aprobaba la Resolución 2072 en la que pedía a España el cese de la “dominación colonial”, urgiéndole, como potencia administradora, a descolonizarlo. El gobierno español no la asumiría hasta 1975, con la Ley de descolonización del Sahara (Ley 40/1975, de 19 de noviembre) por la que reconocía a este territorio como no autónomo que había estado sometido en ciertos aspectos de su administración a un régimen peculiar con analogías al provincial, y que nunca había formado parte del territorio nacional.

Unos días antes de aprobarse la citada Ley, el 14 de noviembre se firmaban los llamados Acuerdos de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania sobre el Sahara. El texto oficial de estos Acuerdos sería conocido a través de una rueda de prensa y difundido por los medios de comunicación, pero nunca sería enviado a las Cortes ni se publicaría en el Boletín Oficial de Estado (BOE), aunque sí sería inscrito en el Registro de Tratados de la ONU. En este texto se establecía que antes del 28 de febrero de 1976, España cesaría oficialmente su presencia en este territorio, haciendo constar que se consideraba que a partir de ese momento se ponía término a las responsabilidades y poderes que tenía como potencia administradora, indicándose que dichos Acuerdos entrarían en vigor el mismo día que se publicase en el BOE la Ley de descolonización del Sahara (Ley 40/1975).

En tanto la diplomacia dirimía en el tablero de la política internacional el futuro del Sahara Occidental, en el desierto sahariano nuestras Fuerzas Armadas (con unos 20.000 efectivos desplegados) cumplían las misiones encomendadas en cada momento, primero defendiendo el territorio ante las amenazas marroquí por un lado, y del frente Polisario por otro, y una vez firmados los Acuerdos de Madrid, evacuando al personal civil y replegando las Unidades militares a territorio nacional. De la operación “Contra Marabunta”, de defensa del territorio, se pasaba sin solución de continuidad a la operación “Golondrina”, de evacuación, sufriendo en estas operaciones militares un centenar de bajas entre personal europeo y saharaui, y quedando grabadas en los anales de nuestras Fuerzas Armadas como ejemplo de disciplina y cumplimiento del deber que dieron las Unidades desplegadas en ese territorio.

En estos 50 años, la situación en el Sahara se ha mantenido en un callejón sin salida, sin que marroquíes ni saharauis polisarios se impongan en el campo de batalla, con un alto el fuego velado por la Misión de ONU MINURSO, en vigor desde 1991. Aunque hoy en día se ha abierto una vía de solución con la aprobación por el Consejo de Seguridad de ONU de la Resolución 2797 (octubre 2025) instando a que se apoye plenamente la iniciativa estadounidense de ser la anfitriona de las negociaciones entre Marruecos y Frente Polisario, además de Argelia y Mauritania como partes observadoras, tomando como base para una solución la propuesta de autonomía de Marruecos presentada por estos al secretario general de ONU en 2007. Y a participar en estas negociaciones no ha sido invitada España, puesto que decidimos abandonar deliberadamente el Sahara a su suerte en 1976, hace medio siglo, en un acto de diplomacia vergonzoso.

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