La tribuna

La extrañeza de los traidores

La extrañeza de los traidores
D.A.

Buenos, malos o regulares, los genios, son siempre superiores al vulgo habitual; y sus palabras, adquieren la fuerza de la veracidad, convirtiéndose en predicciones de futuro. Napoleón dijo: “China es un gigante dormido. Dejadlo dormir porque, cuando despierte, el mundo se sacudirá”; y más de un siglo más tarde, Yamamoto, dicen que, meditando en voz alta, susurró: Me temo que hemos despertado a un gigante dormido. Su respuesta será terrorífica. Y no acaban ahí las predicciones de la sinrazón irreflexiva e irresponsable, pues al día siguiente del ataque a Pearl Harbor, Don McNeil (histórico de la radio en EEUU) declaró en la NBC: ...y tampoco olvides que a veces puedes golpear a un gigante que esté dormitando momentáneamente, cuando el gigante se despierte, cuidado. Vienen a cuento estas citas, ante la extrañeza de todos los medios – especialmente los subvencionados por el Sanchismo – del fenómeno desatado en la juventud española por el recuerdo del franquismo. Cuando hace más de cuarenta años, los españoles, por una mayoría del 92% - que esa sí que es una mayoría, no la párpala del sanchismo actual que no llega a dos cuartos – se amnistiaron mutuamente y decidieron olvidar un pasado que, con más o menos razón unos y otros había estado lleno de penumbras, España comenzó una nueva vida política y social que la llevó a despegar de forma firme y decidida. Aunque, sentimentalmente, tenga rasgos tautológicos, era habitual y corriente decir, hay que olvidar para regenerar la convivencia; cuando con ello, estábamos promoviendo la integración de aquellos que entre el 39 y el 75, habían sido en algún momento – o en todos – marginados. Y todo transcurría por unos cauces tan normales que me mantengo en que quizás haya sido el periodo democrático más largo, real y sincero, en la historia de España. Pero, tal y como la historia ha demostrado, la izquierda es incapaz de amagar y controlar el odio contenido a través de los años y, cuando apareció un lunático, inconsciente e irresponsable, llamado José Luis Rodriguez Zapatero, desenterró el franquismo que había dormido en algunos sitios, mentes o leyendas ¿Qué más da? Y comenzó una época que, además de reavivar el odio entre bandos, está amenazando ¡Y de qué manera! robarnos la democracia que tanto nos costó conseguir a todos aquellos a los que, tanto Franco como la República, ya nos traían al pairo; y no solo fue esa la cuestión, sino que, cuando los españoles, con las urnas, mandamos a un rincón de la historia a ese irresponsable, nos confiamos en un medroso gallináceo que en vez de rectificar el error histórico cometido por el inconsciente leonés, se dedicó a vagar por el limbo de la política y agravó la situación creada con la rememoración del odio al franquismo, al no hacer nada y dejar pasar siete años que, de actuar como le pedían los que le votaron - hubiera rehecho la confianza perdida entre los españoles que hasta hacía muy poco era un presente envidiable. Y tenía todo a su favor; pues desde la guerra civil, habían pasado más de setenta años y los pocos que quedaban con vida, de los que, en uno u otro bando, sufrieron las consecuencias, apenas si eran una voz decisiva y decisoria en la España próspera y libre del 2011. Rajoy, el hombre sin duda, más nefasto de la derecha española, se fue sin decir ni adiós y sin llamar a las urnas a los españoles, habilitando con su desidia culpable, la hecatombe del sistema democrático que se desmoronó ante la existencia de una Ley electoral - demencial para el siglo XXI – que él, debió de cambiar y acoplarla a la necesidad de la España del futuro, en vez de entretenerse en milongas que nos han llevado al desastre al caer en manos de extremistas, - desde conocidos comunistas a otros que ni ellos saben lo que son - nacionalistas e independentistas y para que no faltara nada, la resaca de los terroristas. Hoy, la política nefasta de este gobierno, nos recuerda a diario lo que según dicen – muchas veces es mentira –ocurrió hace 80 años; y por mantenerse en el poder, callan de forma cómplice y rastrera los asesinatos del terrorismo vasco que ocurrieron anteayer y a diario, nos recuerdan a Franco, llegando a acuerdos con los etarras. ¿Y hoy, se extrañan de que los jóvenes se vuelquen hacia la derecha? Solo nos queda el apotegma de Margaret Thatcher: “Cuando se acaba el dinero, se acaba el socialismo” Y estamos ¡En las últimas!

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