Falsedades históricas y manipulación con intereses espurios (réplica a López Carrique)
A.D. Carmelo López Carrique le publicaron en este periódico un artículo en el que me injuriaba con numerosos insultos. Me aconsejan de aplicar la sabiduría popular de que “a palabras necias, oídos sordos”, pero el hecho de que el Diario de Almería le diera credibilidad y pusiera a su disposición el altavoz de su periódico y el que el Ayuntamiento asuma y difunda sus errores colocando placas de juderías con símbolos proselitistas en lugares en los que no las hubo, aparte de darle subvenciones (como la de una exposición y un ciclo de conferencias para decir que en el terremoto de 1522 murieron muchos judíos, cuando la realidad es que habían sido expulsados en 1492), hacen que no pueda dejar pasar por alto esas falsedades históricas interesadas, así como las graves injurias con publicidad que me dedica, que tendrán también la merecida réplica judicial.
Mezclando churras con merinas, comienza el Sr. Carmelo su artículo refiriéndose, sin venir a cuento, al holocausto y a quienes lo niegan, que no es mi caso. Ni soy judeófobo, ni promusulmán, como quiere el Sr. Carmelo, sino que trato de ser totalmente imparcial en lo que investigo, a diferencia de él que es claramente projudío, falseando la historia para su beneficio. Nunca he negado que hubiera judíos en Almería ni que hubiera una judería en esta ciudad tras la entrega de la misma a los Reyes Católicos. Es lo que documenta el Libro de Repartimiento de Almería, en el que hay referencias a unas veinte familias que vivían en torno a una calle que llevaba a la Carnicería Vieja, que estaba situada debajo de la Alcazaba, próxima a la puerta del mismo nombre, al Este de la calle Almanzor; y desde luego que no desde la Plaza de la Constitución hasta la Puerta de Pechina (ahora de Purchena), dejando en el interior la calle de las Tiendas.
Con megalomanía, pretende el Sr. Carmelo que gran parte de la ciudad de Almería entonces era judería, pues la ciudad llegaba tan solo hasta el Paseo y la Almedina estaba prácticamente destruida por el terremoto de 1487; y el Arrabal de al-Hawd quedó arruinado por la cruzada cristiana contra Almería en 1147, que no en 1157 como quiere el Sr. Carmelo. Los judíos siempre fueron una minoría religiosa en Almería. Ni una sola mención aparece en las fuentes, en cualquier lengua, a juderías (como espacio físico) en al-Andalus durante el periodo de dominación musulmana, como sí las hay relativas al periodo de dominación cristiana, pues fueron estas autoridades las que decidieron recluirlos en juderías y expulsarlos después. En época andalusí, la minoría judía se repartía por espacios muy diversos.
En la Almería andalusí, con la riqueza que generaba, hubo comerciantes judíos, como también cristianos, pero mayoritariamente musulmanes, sin que nunca el Arrabal de al-Hawd fuese una judería, como se ha transmitido por error, error que el Sr. Carmelo pretende perpetuar, con la connivencia de las actuales autoridades del Ayuntamiento y las desafortunadas placas. Los rótulos de la Chanca, por ejemplo, se pusieron en la Iglesia de San Roque, que fue una rábita musulmana, y en su plaza, que fue cementerio musulmán. Así lo acredita la arqueología y también las fuentes escritas. Así también lo ratifica la rica epigrafía de Almería (no hay ni una sola lápida funeraria de judío entre las más de dos centenares conservadas). Pretende el Sr. Carmelo que aquella judería la destruyeron los primeros “fanáticos almohades”, esos mismos que promovieron la mayor parte de las obras andalusíes, entre las que se encuentran las del célebre Averroes, cuando aquel espacio, que no judería, lo destruyeron los ejércitos cristianos en 1147, pues era el arrabal comercial más importante de la ciudad, lleno de funduq-s (fondas y alhóndigas) y de telares, y sabido es que las tropas genovesas y catalanas quisieron eliminar a Almería como competidora en el comercio textil.Según el montaje histórico creado por el Sr. Carmelo, los judíos volvieron al finalizar el gobierno de los almohades y ocuparon y coparon uno de los más grandes y extensos puntos neurálgicos de la ciudad que estaba ya revitalizado.
No da respuesta a dónde fueron a parar los almerienses musulmanes que vivían en ese importante espacio donde ubica él, y el Ayuntamiento le da credibilidad, la judería. Al menos, el Ayuntamiento ha desplazado las placas de la Puerta de Pechina y del inicio y final de la calle de las Tiendas, donde hubo una mezquita y después la ermita cristiana de San Gabriel, y lo ha hecho hacia el norte, ante las protestas de los colectivos a los que representamos diversas personas y contra los que arremete también D. Carmelo. Pero no, en esos otros espacios tampoco hubo ninguna judería. Se han vuelto a equivocar y yo me pregunto: ¿Por qué solo tratar de ubicar la judería y no otros muchos espacios importantes, que fueron musulmanes y después cristianos y están bien documentados, y hacerlo sin proselitismos, como le hemos propuesto a la Sra. alcaldesa, mientras seguimos a la espera de que nos atienda? Espero que no crea al Sr. Carmelo en el sentido de que ni yo ni el resto de representantes seamos interlocutores válidos, sino solo él.
De lo poco bueno del volumen de Historia de Almería dedicado a la época andalusí publicado por el IEA es que el coordinador D. Alfonso Ruiz, que fue profesor de D. Carmelo en la la UNED, evitó invitarlo a participar, seguramente para que no difundiera los bulos que en otros ámbitos le permiten difundir, añadiendo ahora insultos injuriosos hacia mi persona.
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