La tribuna

En el funeral de un valiente abundan los cobardes

En el funeral de un valiente abundan los cobardes
D.A.

Mucho tiempo lo llevo diciendo; hace apenas una semana, en mi artículo, ¡Inútiles! ¡Despertad! Lo volví a reiterar; el PP, más parece un émulo de los carmelitas de San Juan de la Cruz, - no de Santa Teresa que esa, tenía agallas – que un gobierno recto y duro con la corrupción y comprometido con cambiar el destino al abismo que la izquierda está trazando. Y hoy, hay una muestra más de que tengo razón. Llevamos tiempo soñando que el PP, alguna vez ganará las elecciones, imbuidos en la frustración de que eso, de momento, es imposible. El PP, pretende que pierdan los otros, en vez de luchar por ganar ellos. Desde que se fue Aznar, el PP está en manos de caguetas, blandengues y acojonados, hoy un joven decepcionado, ha dimitido de todos sus cargos y pide el voto para VOX. El PP, tiene en sus ramificaciones más lejanas, autonomías, ayuntamientos y consejos locales, gente valiente, brava, sin miedo y dispuesta a ganar las elecciones, diciendo las verdades, caiga quien caiga; sin miedo al qué dirán ni a que les acusen de gilipolleces como la ultraderecha o la fachosfera; Pero en Génova, se asustan y no reaccionan llamando a esta gentuza, ultraizquierda y muyahidines asesinos que es lo que son muchos de ellos, pactando con terroristas, con cientos de muertos a sus espaldas, todos antiespañoles, y aún no ha habido nadie en el PP que tenga los reales de decirles ¡Vamos a pactar con quien nos salga de los bemoles!, sin miedo; y no como los “cagapoquito” de los cuentos burlescos. Hoy, en Génova, el PP es un partido romo, asustado, acomodaticio, cobardón y asentado en la dirección de la oposición, desde que Rajoy, pasó por allí, y lo dejó enfermo sin remedio. Ya va siendo hora de que los descendientes de los Suevos, todos blanditos y medrosos, dejen de mandar en el PP, están mandando desde que se inventó el partido, y se han acomodado. Hoy prefieren la seguridad de la retaguardia a la lucha en las trincheras. En la oposición, no pintan nada y tienen más miedo a perder que ilusión de ganar; y eso, es la muerte de un partido que pretenda gobernar. Hoy, Carlo Angrisano, ha pronunciado una frase lapidaria: “Los partidos no empiezan a perder cuando dejan de ganar elecciones, sino cuando dejan de saber qué están defendiendo”; y eso es la “mera”, como dicen en Méjico, en un sistema como el de España, donde la oposición, por mor de una Ley Electoral demencial, es realmente un cementerio de elefantes donde muchos parasitan, abusando de unas listas cerradas que vetan la entrada al Congreso de los patriotas; de esa forma el que llega a Génova, ya no se va ni con agua caliente. Las listas cerradas, han podrido al PP, y los votantes, lo están abandonando porque no tienen confianza en quien da muestras a diario de una medrosidad vergonzosa en una época en la que hay que ir por la calle con el cuchillo entre los dientes. El PP, con está cúpula, no ganará en la vida, ya vengan elecciones; y las izquierdas están muy tranquilas porque, hoy Génova, no tiene agallas de limpiar el estiércol que ellos están esparciendo desde 2018, cuando un nindunguis de la política, pero con inconsciencia suicida y un par de bemoles, los tiene cagaditos y arrinconados; y con apenas cuatro diputados, los mantiene a la espera de que caiga la breva de finales de junio, porque los del PP no tienen agallas para subirse en la higuera y cogerla por miedo a caerse; como harían si consideraran que la higuera es suya; pero prefieren esperar a que se seque el pezón y la breva caiga por su peso, aunque ya esté llena de gusanos o comida por los pájaros y no sea comestible. Inexplicablemente, no se enteran de que lo inaplazable, es echar a Sánchez y parar la hemorragia y después ¡Ya hablaremos! Sea con VOX o con la Cirila. ¡Qué poca raza de dirigentes tiene la derecha! Cuando en las provincias, las ciudades y los pueblos, loa ciudadanos de derechas, se parten el pecho luchando por ellos, exigiendo una reacción enérgica, ni Feijoo, ni los que veranean el Génova, son capaces de emprenderla. A mí, me importa un rábano que me digan facha, de ultraderecha o cualquier estupidez que dicen estos sinvergüenzas que están destrozando España; pero en los cuadros de mando del PP eso suena a anatema medieval, olvidando que, entre el cielo y la Moncloa, de momento, preferimos lo segundo. Y no vale la pena decir ¡Allá ellos!, porque en realidad sería ¡Allá nosotros! In funere viri fortis, ignavi semper abundant.

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