La tribuna

En la podredumbre, solo viven los gusanos

En la podredumbre, solo viven los gusanos
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Vermis in putredine vivit.” Una verdad científica que por más que ha sido aceptada, se olvida a menudo. Y desgraciadamente, la podredumbre de la materia, es consetudinaria con el paso del tiempo y con una realidad biológica, no así como la podreumbre de los países que es la consecuencia de la corrupción y las múltiples actuaciones innobles e inmorales de sus gobernantes. Decía Bertrand Russell: “Nunca moriría por mis creencias, porque podría estar equivocado”. Russell, que se declaraba liberal y socialista, admitía a menudo que le aquejaba cierto escepticismo en cuanto sus creencias, lo que le había llevado al convencimiento de que, en su interior y en un sentido profundo, nunca tuvo la seguridad de ser ninguna de aquellas cosas. Ateo declarado, este premio Nobel británico, conde de Russell, estaba totalmente en desacuerdo con la rama británica del protestantismo, desde que el Consejo Privado de Su Majestad, emitió una de sus órdenes ejecutivas (Orders in Council) negando la existencia del fuego eterno, lo que hizo público y patente en su famosa conferencia del 6 de marzo de 1927, bajo los auspicios de la Sociedad Secular Nacional, pronunciando las palabras: “En este país, nuestra religión se establece por Ley del Parlamento”. Desgraciadamente, hoy en España, la inconsciencia de nuestros gobernantes, nos está llevando a la entelequia de que la Constitución, se interpretará según convenga a una mayoría simple; lo de absoluta es un cuento chino, pues cuando los votos están justitos, no falta nadie; y si alguien ha de faltar, se inventan cualquier milonga y votan desde sus casas o incluso desde el extranjero, ignorando que la esencia de los parlamentos, en vigor desde la Edad Media, está en el voto presencial y a mano alzada; actualmente, una reunión parlamentaria, cuando conviene al gobierno, se asemeja más a la junte de una comunidad de vecinos que a la máxima representación de pueblo español. Hoy, el art. 167 de la CE es un vago reflejo en los libros; el TC, puede considerar constitucional lo que le venga en gana, siempre que, aunque no esté recogido - y de forma específica e inequívoca, en el texto constitucional - interese a la izquierda o al independentismo. Los problemas vendrán cuando la mayoría del TC, sea de los llamados conservadores, entonces, el PSOE y los partidos que, cual anélidos hirudíneos le rodean, dirán – como siempre - que eso, no está en la CE y que es un invento de la fachosfera, ese ente imaginario que Sr. Sánchez acoge en su mente y con el que su sandez impotente, ofende a más del 50% de los españoles (no digo “y españolas” porque yo conozco y respeto el castellano), Y esa estupidez de la fachosfera que ya fue una vez el punto de partida de casi un millón de muertos, es un parvulario de neonatos, al lado del socialismo y del comunismo. Hoy, el dislate dialéctico de la izquierda, es tan preocupante, que nos hace recordar los peores momentos de nuestra historia casi reciente, al serle aplicables las palabras también de Russell: “…desgraciadamente, hay muchos que perseguirían si pudiesen y que persiguen cuando pueden”. Sobre todo, porque cuando pudieron, persiguieron y mataron a decenas de miles de personas, por ser católicos o por venganzas personales, la mayoría de las veces con acusaciones falsas promovidas por sus asesinos, con la intención de apropiarse de bienes ganados honradamente o por herencia de sus antepasados; gentes sin escrúpulos que, agazapados, y a socapa del frente popular, perpetraron la persecución más grande de la historia a los católicos; solo comparable a la de Diocleciano, allá por el año 305 d.C. Y ahora, nos encontramos con exministros – y secretarios de organización del PSOE procesados y en la cárcel, - metidos de lleno en la podredumbre de una corrupción propia de África y de la Hispanoamérica comunista que hace temblar los cimientos de una democracia, asaz tolerante con el separatismo; quien, en contraprestación, ha facilitado la formación de un gobierno que ignora a menudo la Constitución. Hoy, es tan inexplicable para cualquier demócrata que, dentro de esa podredumbre, donde solo nacen y mueren los gusanos, se puedan mover las altas esferas que dominan los destinos de este país, como que un gobierno rodeado de inmundicia, cual abubilla en estercolero, se mantenga y no dé la oportunidad de hablar a los españoles. ¡Ay! ¡Las urnas! ¡Pobre democracia!

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