La tribuna

Venezuela cambia de dueño

Venezuela cambia de dueño
D.A.

La captura y salida de Venezuela del dictador Maduro, que 24 horas antes se presentaba ante las cámaras bailando salsa, jaropo, caderú o “Na wat, yes Peace”, llevada a cabo por el comando Delta de las Fuerzas Armadas de los EE. UU. ha sido una operación antológica por su precisión, rapidez y limpieza, envidiable para cualquier ejército del mundo. Las medallas corresponden no solo a los militares que han intervenido, sino también al trabajo realizado por los servicios de inteligencia americanos, estados mayores, coordinadores y por supuesto con el visto bueno de Trump; porque si hubiese fracasado la operación, el responsable sería él. La guardia pretoriana de cubanos que custodiaba el dulce sueño del presidente Maduro y su esposa, fue fulminada y sus puertas acorazadas saltaron por el aire en un suspiro. En pocos segundos Maduro pasó de ser el gran dictador de Venezuela a ser un pobre recluso exhibido por los americanos, esposado y con los ojos y oídos tapados, por todas las televisiones del mundo.

48 horas después de la detención de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia empezaron los analistas políticos, de todos los colores, a opinar; unos, la mayoría, celebrando con gran alegría el final de este sátrapa sanguinario, encajado en el bloque de los que se autodenominan progresistas - yo les llamaría simplemente zocatos, que es lo más parecido a zoquetes – que, a pesar de la evidencia, siguen defendiendo lo indefendible. Algún día contaré mi experiencia del viaje que realicé a la Unión Soviética en 1984, por si alguien aún sigue añorando el paraíso comunista. Porque a los comunistas aún se les llena la boca enarbolando las palabras democracia y libertad. La ignorancia es muy atrevida.

A mediados del siglo XX los comunistas hicieron circular esta frase: “Cuando los sables se oxidan los pueblos progresan”. La frase quedaba bien y mientras tanto una serie de países emergentes se lo creyeron y abrazaron el comunismo. Pero la realidad es otra muy distinta. La realidad histórica es que los grandes ejércitos hicieron grandes al Egipto de los Faraones, a la Persia de Ciro el Grande, a la Grecia de Alejandro Magno, a la Roma de muchos emperadores y a la grandeza del Califato y del Imperio Otomano. Pues bien, el golpe de efecto llevado a cabo por los americanos a primeros de mes en Venezuela, ha acabado con la discusión de si eran galgos o podencos. El poderío del ejército americano, capaz de operar en cualquier parte del mundo ha hecho callar o hablar con mucha discreción a rusos, chinos y otros y a la propia Delcy Rodríguez; a todos menos a nuestro Pedro Sánchez que aspira a ser el líder de los Maduros, de los Ortega y de los terroristas de Hamás. El león es el rey de la selva y nadie se lo discute. Una simple inspección a la fiera, resulta más que convincente y que ocurra o que ocurra está en poder de la razón.

La ONU debe existir, pero este organismo internacional, con todos mis respetos, no sirve para nada. Desde el momento que hay países que pueden vetar cualquier resolución, ya no se puede hablar de democracia. Una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU o de la Corte Internacional de Justicia carece de valor si no está apoyada por un potente ejército como fuerza disuasoria para quien la incumpla El antiguo Sahara Español sigue esperando un referendo, que todos sabemos que no se realizará nunca, sobre su independencia o integración en el Reino de Marruecos. Trump y Putin son dos pesos pesados que se respetan mutuamente y sabemos que están a cual más loco. A Putin no le importan los rusos que puedan morir; menos estómagos que alimentar; lo único que quiere es ganar territorio y ricas tierras que cultivar. Trump, lo dice sin ningún rubor, quiere explotar los yacimientos de petróleo de Venezuela y sus minas de oro. Yo me pregunto si habrán contado con el visto bueno de Zapatero, o éste se conformará simplemente con la comisión. En cuanto a Groenlandia es un antojo y lo ha dicho muy claramente para que lo entienda todo el mundo: EE.UU. ocupará Groenlandia por las buenas o por las malas. Ahí queda eso, y creo que no va de farol: tierras raras, pesca abundante y situación estratégica para controlar el Mar Ártico.

La suerte está echada. Hagan sus apuestas. El miedo guarda la viña.

En el punto de mira México, Colombia, Brasil y Cuba. De imaginaria Irán.

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