Huércal-Overa cuenta los días para la beatificación del Cura Valera
La ceremonia tendrá lugar el próximo 7 de febrero en el Espacio de Usos Múltiples de Huércal-Overa
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La cuenta atrás ha comenzado para un acontecimiento que quedará “grabado con letras de oro” en la historia del municipio de Huércal-Overa, donde el próximo 7 de febrero se llevará a cabo el acto de beatificación del Cura Valera. El venerable sacerdote Salvador Valera Parra, conocido popularmente como el Cura Valera, será beatificado en su municipio natal donde ejerció su ministerio sacerdotal durante cerca de cuarenta años, y donde se ha convertido en una auténtica eminencia.
La ceremonia, que tendrá lugar en el Espacio de Usos Múltiples de Huércal-Overa a partir de las 11 horas y contará con la presencia del Cardenal Marcello Semeraro, enviado especial del Papa León XIV, quien convertirá el municipio en el epicentro de la fe y la cultura.
Los actos comenzarán un día antes, el viernes 6 de febrero, a las 19:00 horas, cuando tendrá lugar una vigilia de oración preparatoria en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción.
En el mismo lugar, el domingo 8 de febrero a las 19:00 horas se celebrará una misa de acción de gracias que estará presidida por el obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero. A su finalización, tendrá lugar la procesión de las lumbres, una tradición de Huércal - Overa para trasladar el Santísimo Sacramento al actual templo parroquial.
Al acto de beatificación se espera la asistencia de unas 3.000 personas, incluyendo fieles que llegarán en autobuses desde Murcia y Guadix (Granada), así como la presencia de los obispos de Getafe (Madrid) y Cartagena (Murcia).
El niño del milagro asiste a la ceremonia
El evento, cada vez está generando más expectación en el municipio y en la comunidad cristiana, ya que el Obispo de Almería ha destacado la asistencia confirmada de Tyquan Hall, el joven estadounidense de 18 años protagonista del milagro reconocido por el Vaticano —recuperó la vida tras nacer muerto gracias a la intercesión del venerable—, quien acudirá junto a sus padres y la familia del médico que lo atendió.
En la noche del 14 de enero de 2007 el niño Tyquan Hall nació en el Memorial Hospital de Rhode Island en Providence (Estados Unidos), pero sin apenas pulso y respiración, con una frecuencia cardíaca baja y con aspecto pálido y cianótico. Iniciados los protocolos de recuperación neonatal, una hora después no se apreciaban signos de mejoría, la enfermera no le encontraba pulso ni el latido del corazón. El médico que lo atiende, el doctor Juan Sánchez-Esteban, natural de Huércal-Overa, en su desesperación, se acuerda de lo que sus padres le han enseñado desde pequeño, y pide la intercesión de su paisano con una oración: “Cura Valera, he hecho todo lo que ha sido posible, ahora te toca a ti”.
Se había perdido toda esperanza pero, unos minutos después de que Salvador Valera Parra emitiera su oración, el niño comenzó a respirar y su corazón comenzó a latir con normalidad. Tras este difícil episodio, Tyquan debería haber quedado afectado por daños en su desarrollo como una parálisis cerebral y discapacidad mental y física, en el área del lenguaje y de la motricidad, pero no quedó en él secuela alguna.
El proceso canónico de investigación de este presunto milagro se llevó a cabo en la diócesis de Rhode Island en Providence (Estados Unidos) del 8 al 19 de septiembre de 2014. El 26 de junio de 2015 se declaró la validez de la fase diocesana. Tras la preparación de la Positio de estudio de este presunto milagro en el Dicasterio para las Causas de los Santos de Roma, ha superado de forma positiva el estudio de los historiadores y de los teólogos, así como de la compleja Consulta Médica y de la sesión plenaria de Cardenales y Obispos del Dicasterio, que han presentado al Papa León XIV las conclusiones finales y él las ha recibido y aprobado favorablemente.
¿Quién fue Salvador Valera?
El Cura Valera nació en Huércal-Overa en 1816, en una familia humilde marcada por tiempos difíciles, lo que forjó una fe profunda. Estudió en el Seminario de San Fulgencio de Murcia y fue ordenado sacerdote en 1838, ejerciendo como párroco en Alhama de Murcia y Cartagena, pero sobre todo en la parroquia de su pueblo natal. Sus predilectos fueron los pobres y los enfermos, y gracias a su iniciativa se fundó el asilo de las Hermanas de los Ancianos Desamparados. Murió en 1889 con fama de santidad y sus restos descansan en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Huércal-Overa.
El obispo, Gómez Cantero, define al futuro beato como el "Santo Cura de Ars" almeriense, destacando su labor durante las epidemias de peste del siglo XIX y su humildad como párroco rural.
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