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El invernadero intensivo toma el testigo del ‘ganadero’

  • La ganadería fluctuará, a lo largo del siglo XX, en relación inversa al desarrollo de la agricultura, hasta llegar a ser, más que una actividad residual, testimonial

El invernadero intensivo toma el testigo del ‘ganadero’ El invernadero intensivo toma el testigo del ‘ganadero’

El invernadero intensivo toma el testigo del ‘ganadero’ / J.Serrano

En el Campo de Dalías/El Ejido, a lo largo del siglo XIX, la ganadería se enfrenta a la propiedad exclusiva, con la meta del aumento de la producción agrícola cara al mercado, por lo que inevitablemente se ve sometida a importantes fluctuaciones, siempre con el telón de fondo de la intensificación de la agricultura, pues hacia 1850 se cultivan 12.000 fanegas, poniéndose de manifiesto que en un siglo las tierras labradas se han incrementado en un 107,43%.

Para los años finales de la primera mitad del siglo XIX, Madoz nos informa que “el Campo de Dalías/El Ejido ha sido muy fértil en pastos, acudiendo multitud de ganados de todas partes, mas en la actualidad han escaseado por la falta de lluvias, y sólo sirven para los de los vecinos y de algunos pueblos inmediatos... hay cría de ganado lanar y cabrío”. Esto es confirmado pocos años después, concretamente en 1859, por Manuel Rodríguez Carreño en su Topografía Médica y Estadística de la Villa de Dalías, en la que afirma, respecto a los pastos, matizando lo expuesto por Madoz, “sin que falte para los ganados de la villa”, y que el volumen ganadero “puede ascender hoy a 20.000 cabezas de lanar y cabrío, y dos o tres manadas de yeguas”. La cabaña ganadera local, si bien, no experimenta un crecimiento considerable, no se estabiliza y menos aún decae.

A este hecho contribuyó el desarrollo poblacional del Campo de Dalías/El Ejido, que en el año 1860 cuenta con 206 casas habitadas permanentemente y 111 temporalmente y en 1887 con 642 casas y 2.247 habitantes, pues varios grandes y medianos ganaderos residen en el territorio ejidense.

En el citado espacio la ganadería se mantiene sin el esplendor de los siglos pasados, completando su paisaje agrario decimonónico. Esta actividad frecuentemente se considera de forma aislada, sin tener en cuenta la sociedad en la que se desarrolla, y con la cual necesariamente establece vínculos muy estrechos. La casa rural se enriquece, entre otros, en parajes tan característicos como Las Norias y Onáyar, con los elementos necesarios para el desarrollo de la función ganadera, habitualmente desempeñada conjuntamente con la agrícola.

La agricultura de la zona, vital. La agricultura de la zona, vital.

La agricultura de la zona, vital. / J.Serrano

Las rutas para el desplazamiento de los ganados, con aljibes y algunos pozos más o menos próximos a las mismas, son también los caminos de los agricultores, la ganadería une espacios. El territorio ejidense continúa estando en el corazón de un sistema económico, de una historia global, en la que es conveniente no perder de vista el aspecto cultural, con manifestaciones de alto valor etnológico.

En el Campo de Dalías/El Ejido la ganadería fluctuará, a lo largo del siglo XX, en relación inversa al desarrollo de la agricultura, hasta llegar a ser, más que una actividad residual, testimonial en la actualidad.

Tradicionalmente la ganadería ha sido una constante en la memoria colectiva de los ejidenses, materializada en el recuerdo de los terrenos de pastos, rutas y puestos, en peculiares construcciones como aljibes y pozos con sus abrevaderos, y en esos interesantes refugios de pastores conocidos localmente con el nombre de “retumbas”, en la toponimia y en la presencia de algún rebaño ovino o cabrío entre los cultivos hortícolas intensivos, recuerdo del espléndido pasado del invernadero ganadero, devenido actualmente en agrícola, como hitos de la larga trayectoria histórica de El Ejido, al amparo de la Cueva Redonda unida al uso pecuario desde el siglo XII.

Otros espacios ganaderos

1574-1575. Laujar de Andarax, Benecid-Fondón, Granada.

Escrito de un modesto agricultor-ganadero exponiendo los conflictos con sus vecinos de un pequeño pueblo de repoblación y su decisión de marcharse a otro.

Archivo Histórico Municipal de Fondón.

Muy poderoso señor

Juan Pastor Valençiano, vezino del lugar de Beneaçid del Fondón de la taha de Abdarax, digo:

Que en el dicho lugar me fue dada y repartida vna suerte como a vn vezino. La qual e thenido y poseydo hasta agora, que los vezinos del dicho lugar no consienten que esté en él por los muchos daños que con mi ganado an reçebido en sus heredades y panes, que se les auía echo por mis enfermedades. Por lo qual yo he conçertado de me yr a biuir al lugar de Güécija donde están mis suegros y parientes y traspasar la dicha mi suerte en Pero Aguado, natural de Riuatajada, ques en Castilla, ques labrador y persona que podrá mui bien labralla y cultiballa. Y por razón del benefiçio que en ella tengo hecho me da y paga diez ducados, de los quales pertenesçe a vuestra alteza la çincuentena, y traer liçençia para este traspaso.

Por tanto, a vuestra alteza, pido y suplico mande dar la dicha liçençia, que yo estoy presto de pagar la çincuentena que dello se deve y para ello.

Otrosí para que conste de lo susodicho hago presentaçión ante vuestra alteza de la escriptura del dicho traspaso y para ello.

Juan Pastor (firma y rúbrica).

Juan Pérez Hurtado ynforme si el contenido a residido y el que entra es vtil.

En Granada 14 de agosto 1574.

(rúbrica).

Muy poderoso señor

Juan Pastor, a quien se le dio e repartió la suerte conthenida en esta petiçión, a residido en la suerte y lugar de Beneaçid, donde se le dio con su hosa, e casa poblada hasta que se conçertó la traspasar en Pedro Aguado, natural de Ribatajada, el qual es onbre de beynte e çinco años, labrador y vtil. Como todo ello consta por la ynformaçión que dello dieron que va con esta original.

En fee de lo qual lo firmé de mi nonbre.

Fecha a diez e siete de otubre de MDLXXIIII años.

Juan Pérez Hurtado (firma y rúbrica).

En Granada a 5 de abrill 1575.

Dáseles liçenzia pagando.

(rúbrica).

El duro trabajo del campo. El duro trabajo del campo.

El duro trabajo del campo. / J.Serrano

Muy poderoso señor

Pero Aguado, vezino del lugar de Beneaçid anejo de Fondón de Andarax, digo:

Que Juan Pastor, vezino que fue del dicho lugar, me traspasó la suerte que él tenía, por estar enemistado en el dicho lugar por el benefiçiado y otras personas. Y por los del Consejo fue dado liçençia, para ello que pagase la çincuentena de los maravedís que le daba por las mejorías, como parece por los avtos que están en poder del secretario.

Y porque de presente mi padre a ynbiado a llamar, pues está muy malo, y en el dicho lugar está Juan Gonçález, de Baldepeñas, que no tiene suerte y es vtil para la población.

Pido y suplico mande que el dicho traspaso se entienda en Juan Gonçález de Baldepeñas, que él pagará la çincuentena como es obligado.

En Granada 3 de setienbre 1575.

Juan Pérez Hurtado ynforme si el que trespasa es casado y el que entra lo es y de fuera del Reyno y labrador.

(rúbrica).

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