Níjar

El pasado minero de la “capital cultural” de la comarca nijareña

  • Rodalquilar ha dejado atrás su pasado minero y la explotación del oro, y se ofrece como una pedanía creativa y un tanto bohemia

La barriada/pedanía de Rodalquilar está considerada por muchos como la “capital cultural de Níjar” con manifestaciones artísticas del impacto visual y turistico de Rodalquilarte, en activo, y la atracción del Playazo, una de las calas más visitadas del Parque Natural Cabo de Gata- Níjar.

El presente creativo y un tanto bohemio de este pueblo contrasta con su pasado minero, vinculado a las minas de oro. En Septiembre de 1966, la Empresa Nacional Adaro decidió cesar todas sus actividades laborales diarias en las minas de oro de Rodalquilar y se detuvo la actividad en la planta metalúrgica Denver. “Eso supuso el despido de cientos de empleados locales y el inicio de un largo periodo de depresión económica y social en el pueblo de Rodalquilar y en los de sus alrededores”

Pero en 1900, Rodalquilar no existía .”Su embrión urbano, El Estanquillo, era una de las numerosas cortijadas que salpicaban todo el fondo de la caldera volcánica”, según el geólogo Francisco Hernández Ortiz y el geógrafo Rodolfo Caparrós Lorenzo quienes han recordado este y otros datos en la publicación :”Cincuenta Aniversario del cierre minero de Rodalquilar·, creada en 2016 con motivo de esta efemérides, pero que continúa activa.

“Justo a la entrada al valle desde la rambla de la Pedrera aparece el topónimo “La Estancia”, que trae ecos de la época en la que el valle servía de “invernadero” para el ganado transhumante de las sierras del reino de Granada” añaden. Hernández y Caparros citan una pequeña toponimia de nombre de cortijo. “que sigue vigente”. La lista incluye los de Maturana, Los Frailes, Requena, Montano, Toyo, Pedrera, Lázaras, Madroñal, Noble o Casa Carabineros.

“Estos nombres contrastan con otros cuyos datos toponímicos han pasado a la historia como son los casos de Antonio Lázaro, Francisco Martos, Francisco de Paula, Domingo Caravaca, Los Chazinos, José Gil, José Segura, Los Pérez, Baldomero Alías, Miguel García Blanes, Cortijada Freniche, Francisco de la Cruz Pérez -que había comprado el cortijo de la Unión al padre de Carmen de Burgos-, Josefa García, José Requena o Los Cañaces”, citan en su colaboración.

En la cartografía de los primeros años del siglo XX, estos dos profesionales destacan que “solo aparezcan dos minas cartografiadas, ”El Triunfo”, y “La Milagrosa” cuando existían decenas y decenas de minas registradas en esa llanura de Rodalquilar y sus alrededores. Pero si hacemos caso a la cartografía, solo dos de ellas habían dejado huella por su actividad y las demás debían de permanecer inactivas. Existía un claro episodio de especulación minera en 1900”, valoran.

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