Los niños que leen serán adultos más seguros y empáticos

Día de la Lectura

La lectura favorece las habilidades comunicativas, ayuda a ejercitar la memoria, el desarrollo de la personalidad y la comprensión lectora

Casi el 33% de los españoles admite que no lee nunca o casi nunca

Una niña lee en una biblioteca.
Una niña lee en una biblioteca. / Pedro Hidalgo
Sarah Rou

26 de abril 2019 - 18:09

Con motivo del Día Internacional del Libro, el comparador de Acierto.com ha analizado los múltiples beneficios que la lectura tiene sobre la salud, en especial sobre la de los más pequeños de la casa. Y las conclusiones son contundentes: leer fomenta la creatividad, favorece el aprendizaje y enseña a los niños a ser más empáticos. Sin embargo, aunque los niños españoles leen ahora más que hace una década, todavía se encuentran más de 10 puntos por debajo de la media de la OCDE.

Los beneficios de la lectura en los niños

La investigación confirma que los niños que leen son más seguros y sociables, pues tienen más facilidad para expresarse y son más empáticos que el resto. El motivo es que su mundo es más amplio ya que gracias a las páginas y los personajes han conocido otras realidades distintas de las que le rodean.

A través de los personajes, de analizar sus motivaciones, su situación familiar o clase social se aprende a ser más tolerante. Al mismo tiempo, incide positivamente en la habilidades comunicativas del niño, enriqueciendo su vocabulario y provocando que su lenguaje sea más fluido. Así, la lectura estimula la imaginación, el ingenio y la creatividad.

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Libros para primeros lectores: El listado perfecto para que tu peque se convierta en la nueva Ana María Matute

Los libros también ayudan a ejercitar la memoria. Eso sí, según los expertos, los beneficios son mayores en el caso del verso. Escritores como Gloria Fuertes han dejado un gran legado para aficionar a los niños a la poesía. Incluso tiene un libro con las tablas de multiplicar en verso: 'Yo contento, tú contenta, qué bien me sale la cuenta'.

Leer también le ayuda a desarrollar la personalidad, algo que tiene que ver con los cientos de personajes que conocerán los niños en las páginas. La mejora de la comprensión lectora es otro punto a su favor, en especial porque se trata de uno de los grandes males a los que se enfrentan muchos escolares, incluso en edades avanzadas.

Cómo conseguir que los pequeños lean

Analizadas las ventajas, viene la parte práctica: conseguir que los niños lean. Un punto en el que el hábito y el ejemplo resultan fundamentales. Es decir, si nosotros leemos y le transmitimos la pasión por la lectura, es más probable que nuestro pequeño relacione la lectura con algo positivo. Una excelente manera es empezar leyendo con él cada noche.

Cuanto más pronto se empiece, mejor. También se puede probar con el diario, no es necesario que sea un cuento infantil, sino que se trata de compartir con él y de incluir en la rutina el hábito como algo natural. Una idea sería probar a ver las películas en versión original subtitulada -en algunos países nórdicos la televisión está en inglés y los niños aprenden a leer antes para comprender los programas-.

Cuentacuentos, en una edición pasada de la Feria del Libro tomareña.
Cuentacuentos, en una edición pasada de la Feria del Libro tomareña. / M. G.

En este proceso, el momento de los 8 a los 15 años es crucial. Algunos niños acaban abandonando el hábito en favor de otros estímulos, principalmente porque perciben los libros "para su edad" como simplones. Se debe evitar vetar libros por esta franja, lo cierto es que difícilmente un libro juvenil contendrá altas dosis de violencia o sexo. Además, los niños preadolescentes que crean vínculos emocionales con los libros tendrán más posibilidades de ser unos adultos lectores. El papel de la escuela en este contexto es muy importante también.

Otra alternativa interesante es la de regalarle un libro personalizado en el que el pequeño sea el protagonista de la historia. Desde hace años existen páginas especializadas y librerías en las que, por encargo, ofrece esta opción a precios asequibles. Los libros interactivos, que mezclan recursos también ofrecen múltiples posibilidades, aunque lo más recomendable es empezar por el soporte físico tradicional.

La variedad es importante, es decir, combina cómics, libros, cuentos, etcétera. Es recomendable que la lectura no se plantee como deberes porque así lo único que se conseguirá será que la perciban como una obligación. Tenerlos a su alcance en casa es otro punto fundamental.

Problemas con la lectura

Es posible que algunos niños experimenten problemas con la lectura, que no comprendan lo que leen, que cambien palabras,o que confundan letras. En tal caso es muy recomendable consultarlo con el especialista, pues, en algunas ocasiones, estos problemas pueden encontrarse después de otros como la dislexia e incluso el TDAH.

Ante la duda es preferible acudir a un psicólogo clínico infantil, un psicopedagogo, a un terapeuta educativo, e incluso al logopeda o a un patólogo del habla o el lenguaje si lo que ocurre es que se traba durante la lectura y tiene dificultades de comunicación.

La lectura, una cuestión de salud

Más allá de los niños, la lectura conlleva otros múltiples beneficios a todas las edades. Para empezar, atenúa el estrés y la ansiedad -leer 6 minutos sin distracciones ayuda a reducir el estrés hasta un 60%-. Durante la lectura se relajan los músculos y se reduce nuestro ritmo cardíaco. Sus beneficios son similares a los que se obtienen de la meditación, y existen motivos para pensar que resulta más eficaz que escuchar música o salir a dar un paseo tranquilo.

Otro punto positivo es que favorece el descanso, sobre todo si lo incluimos en nuestro ritual de ir a la cama. ¿El motivo? Que nos permite desconectar de nuestros quehaceres y preocupaciones diarias; y conciliar el sueño más fácilmente. Lo que hace es reducir las posibilidades de que nuestro cerebro continúe activo dándole vueltas a distintos asuntos.

Las conexiones de nuestro cerebro también mejoran: los expertos apuntan que leer habitualmente refuerza las interconexiones neuronales. Eso, a su vez, reduce las posibilidades de padecer enfermedades como la demencia y fomenta la agilidad mental. E incluso son útiles para procesar determinadas experiencias, básicamente porque proporcionan a las personas más información sobre algo que han pasado.

Por ejemplo, un libro sobre una mala relación podría ayudar a evidenciar una situación de este tipo. Cuando leemos se activan regiones cerebrales que llevan a cabo procesos a partir de los acontecimientos de la narración y que pueden evocarnos confrontaciones y experiencias personales.

A pesar de todos estos beneficios, casi el 33% de los españoles admite que no lee nunca o casi nunca. La cifra ha caído en casi un 10% durante el último año. Es decir, que el hábito de lectura ha aumentado. Entre las excusas más habituales esgrimidas por los no lectores encontramos la escasez de tiempo y la falta de gusto por la lectura.

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