Lopy le devuelve la frescura a la medular del Almería

UD ALMERÍA

El regreso del centrocampista senegalés le dio otro aire al previsible centro del campo rojiblanco

Rubi continúa jugando con fuego

Lopy avanza con el balón ante la oposición de un rival de la Cultural / Javier Alonso

La Unión Deportiva Almería se había vuelto un equipo muy previsible en el centro del campo, donde se genera el fútbol, la línea que destruye antes de que la defensa tenga que emplearse a fondo y la línea que construye para que la delantera ponga la guinda del gol. El vestuario rojiblanco tiene varios futbolistas para jugar en la zona ancha, pero solo uno reúne el perfil de Dion Lopy, capaz de conducir desde campo propio hasta el área ajena rompiendo líneas del contrario. Lo demostró en el 1-0 que le regalaba a Sergio Arribas ante la Cultural Leonesa y la afición agradeció en la grada la frescura que le aportó al equipo mientras le duró la batería.

Conviene recordar que era su primera aparición en el once tras casi dos meses y medio de baja por culpa de una grave lesión en la musculatura del cuádriceps y lo cierto es que el equipo lo ha echado mucho de menos. Quizá no tanto en el aspecto de los resultados, pues ya antes de su regreso había logrado encadenar cinco encuentros sin perder, pero sí en el rol que puede desempeñar para que el juego en la medular no sea tan encorsetado. Durante su ausencia Rubi intentó aplacar esa carencia recurriendo a André Horta, y en algún partido el luso logró desempeñar esa función de enganche entre la zaga y el ataque, pero las lesiones tampoco lo respetaron.

El resultado fue una media anodina en manos de Iddrisu Baba, Stefan Dzodic y Gui Guedes. El pivote ghanés, uno de los mejores de la categoría a nivel posicional, está siendo excesivamente guadianesco en el presente curso, alternando grandes actuaciones con otras muy discretas, sin una regularidad que permita al cuerpo técnico confiar en él plenamente. El luso tampoco parece dar el esperado salto que todos imaginaban en su evolución. Se está estancando de forma preocupante, como una ensalada sin salsa, ni destaca en las labores de contención ni tampoco lo hace en las de creación.

La gran irrupción fue la del serbio, que ha acumulado parabienes por su inesperado rendimiento. Con Dzodic queda la duda de saber si realmente es mejor como ancla o podría tener mayores vuelos si Rubi lo colocase un paso por delante como uno de los interiores. En muchos partidos ha demostrado tener buena llegada al área y un interesante golpeo lejano. Faltaría por discernirse del mismo modo quién es su mejor pareja de baile. Ha compartido muchas alineaciones con Gui en el doble pivote bajo la estructura 1-4-2-3-1 y alguna prueba con Horta como la de Riazor que no debió agradarle a Rubi (ambos fueron sustituidos en el 67' y luego no repitieron). También lo hizo con Lopy en las victorias caseras ante Eibar y Castellón, la rara derrota en Ceuta o el triunfo en Andorra (también en la derrota casera contra el Burgos) antes de que el africano cayera lesionado y por ahí podrían ir los tiros cuando el balcánico esté recuperado.

Son muchas las combinaciones posibles para Rubi con las cartas de cinco mediocentros (Baba, Dzodic, Gui, Lopy y Horta) con diferentes cualidades que tiene en su baraja, pero pocos como Lopy aúnan esa capacidad de provocar el caos en el sistema defensivo rival cuando decide saltar líneas. Si a eso le añadiera un mayor control de los impulsos para no ser tan fácilmente amonestado se convertiría en un centrocampista top, teniendo más cerca regresar a su selección (vigente campeona de África) y acudir al Mundial de Estados Unidos, Canadá y México este verano.

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