Sei bella come un gol al 90’

UD ALMERÍA | LA CONTRACRÓNICA

Los rojiblancos salvan un punto en Albacete en el último suspiro, en un partido con luces y sombras, incluida la ausencia inicial de Morcillo

El Almería afronta un tramo de diez días sin competir tras abrir la jornada en Albacete

Sergio Arribas celebra el tanto sobre la bocina de los rojiblancos ante el Albacete.
Sergio Arribas celebra el tanto sobre la bocina de los rojiblancos ante el Albacete. / UDA

Sei bella come un gol al 90’ (Eres tan guapa como un gol en el minuto 90). Sergio Arribas se disfrazó de Renato Cesarini —ítalo-argentino por el que se hizo popular ‘la zona Cesarini’— para que la Unión Deportiva Almería sumase un punto en su visita al Carlos Belmonte. Un tanto con el que se mantiene en pie la dinámica positiva con cinco jornadas consecutivas sumando, pero un encuentro en el que se acabó la racha de victorias.

Una tendencia con la que los rojiblancos iban encaminados a los puestos de ascenso directo, pero ese momento tendrá que esperar a un mes de marzo en el que el calendario sonreirá a la tropa indálica. Sin entrar en materia de lo que ocurrirá en las próximas semanas, hay varias lecturas acerca del partido del Almería contra el Albacete. En primer lugar, el avasallamiento al rival que se produjo en el último mes ante Ceuta, Cádiz, Andorra y Córdoba —insostenible todas las jornadas— dio paso a un comienzo de partido mucho más calmado por parte del cuadro almeriense.

Las paradojas de los rojiblancos

De hecho, ninguno de los dos equipos hizo por comparecer en la primera media hora, con ocasiones aisladas de Guedes o Rubio, pero sin el dominio de ambos protagonistas. En este punto, el Almería, de la mano de su entrenador, volvió a caer en dos paradojas que ponen de manifiesto el fútbol actual. La presencia de Centelles sobre el campo, por la sanción de Álex Muñoz, supuso más de un quebradero de cabeza para el equipo visitante. Porque, a pesar de los reiterativos esfuerzos en destacar la supuesta habilidad en el centro y su impacto ofensivo, la realidad es que el lateral valenciano resta más que aporta en la presente temporada.

Asimismo, la suplencia de Jon Morcillo puede guardar cierta relación con el inicio más melancólico de los rojiblancos, en un enfrentamiento en el que se apostó por la figura de Arnau Puigmal para doblar esfuerzos. Otra de esas trampas en la que, en la comparación de dos futbolistas, el más habilidoso siempre carece de carácter defensivo en detrimento del menos talentoso. El extremo vasco partió desde el banquillo porque, según las palabras de Rubi, tenía por delante “una situación difícil”. No obstante, resulta incoherente que un conjunto que depende tanto de sus individualidades prescinda de una de ellas en un partido en el que se podría haber conseguido el asalto al liderato. Casi nada.

Jon Morcillo volvió por primera vez al Carlos Belmonte tras su marcha del equipo manchego.
Jon Morcillo volvió por primera vez al Carlos Belmonte tras su marcha del equipo manchego. / D.A.

Más allá de estas dos circunstancias, la realidad actual del Almería es que hay tres piezas vertebrales y en las que se fundamentan la mayoría de los éxitos indálicos en esta segunda vuelta. La primera es Andrés Fernández, salvador una semana más con varias intervenciones antes del tanto en propia puerta de Federico Bonini que mantuvieron a los almerienses en el partido. Sin la figura del veterano meta murciano, muchos de los elogios a este equipo quizás se hubiesen convertido hace algún tiempo en críticas.

Los otros dos perfiles —completamente compatibles— son Miguel de la Fuente y Sergio Arribas. El delantero siguió mostrando a la parroquia rojiblanca su repertorio de movimientos, especialmente en una jugada en la que recibió de espaldas, encontró el hueco en el baile con Jesús Vallejo y colgó un balón que fue rematado por Arnau Puigmal. Por su parte, el mediapunta es el faro de esta UDA. Cuando todo parecía acabado, el madrileño apareció para marcar su decimoquinto tanto de la temporada y seguir como el máximo artillero del fútbol de plata. En un mundo paralelo, Cristiano Ronaldo hubiese estado delante de la pantalla y, tras el gol de su antiguo compañero en el Real Madrid, quizás hubiese comentado aquello de sei bella come un gol al 90’.

Por último, una mención especial a todos los desplazados hasta el Carlos Belmonte. A pesar de que era un día laborable, más de cuatrocientos aficionados indálicos estuvieron presentes en el feudo manchego para acompañar a los suyos en una jornada que terminó con final feliz y con una comunión entre hinchada y plantilla que es la mejor receta para continuar tocando a la puerta del ascenso directo.

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