Las katanas, los kunais y la acción están de vuelta con Shinobi: Art of Vengeance
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Sega y Lizardcube consiguen plasmar de manera sobresaliente la fusión de la acción y las plataformas en un título en 2D con un apartado visual único
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Tenía muchas expectativas con Shinobi: Art of Vengeance, el nuevo juego de acción y plataformas en 2D desarrollado por Lizardcube y publicado por Sega. Volver a mimetizarse con Joe Musashi siempre es un punto a favor y si el juego es del estudio responsable del aclamado Streets of Rage 4, las altas expectativas se entienden aún más. Y ya puedo afirmar, empezando por el final, que ha cumplido con creces.
En esta nueva iteración nos ponemos en la piel del protagonista de la serie y maestro de las artes ninja, Joe Musashi, quien regresa a casa tras una aventura y se encuentra con que su aldea ha sido reducida a cenizas y su clan convertido en piedra. Impulsado por la venganza, Joe se embarca en una épica aventura en la que se enfrentará a hordas de enemigos y jefes finales descomunales en impresionantes mundos dibujados a mano que enamoran a primera vista.
El título, disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S, Steam (PC) y Nintendo Switch, supone un regreso sorprendentemente sólido para una de las sagas más emblemáticas del catálogo clásico de Sega. En una época en la que muchas franquicias históricas permanecen en el olvido, la decisión de confiar su revitalización a un estudio más pequeño —siguiendo el ejemplo de Streets of Rage 4— se demuestra acertada. El resultado es un juego que entiende profundamente lo que hacía especial a Shinobi, pero que no se queda atrapado en la nostalgia.
A nivel jugable, Art of Vengeance es un plataformas de acción 2D que destaca por su fluidez, rapidez y claridad. Joe Musashi responde de forma inmediata a los controles, lo que convierte tanto el combate como la movilidad en una experiencia extremadamente satisfactoria. Cada golpe tiene peso, cada movimiento es preciso, y la sensación general es la de un título pulido hasta el mínimo detalle. El sistema de combate se basa en un combo básico que resulta efectivo durante todo el juego, equilibrando velocidad y contundencia, y se complementa con un sistema de ejecuciones que premia al jugador cuando debilita a los enemigos, aportando un componente táctico y visualmente espectacular.
A esto se suman los Ninpo, ataques especiales que se activan al cargar una barra y que pueden cumplir distintas funciones: desde infligir gran daño hasta facilitar las ejecuciones. El clásico kunai regresa como herramienta de ataque a distancia, y todo el arsenal se amplía mediante un sistema de tienda que requiere tanto oro como objetos especiales escondidos en los niveles. Esto introduce un componente de exploración y progresión que va más allá del simple avance lineal.
Los enemigos son variados y están muy bien animados, combinando homenajes a los clásicos con diseños completamente nuevos. Los jefes, en especial los humanoides, brillan por su enfoque casi de duelo, ya que no se limitan a absorber golpes sino que responden de forma dinámica, haciendo que los enfrentamientos se sientan más justos e intensos. No son simples pruebas de resistencia, sino verdaderos cara a cara que exigen atención y habilidad.
Aunque no es un metroidvania en sentido estricto, el juego adopta muchas de sus ideas. Los niveles están llenos de zonas bloqueadas que requieren habilidades o herramientas que se consiguen más adelante, como garras para escalar, ganchos o la capacidad de romper ciertos suelos. Esto incentiva volver atrás para conseguir mejoras importantes. Sin embargo, en la primera mitad del juego esta estructura puede resultar frustrante, ya que el número de obstáculos es elevado y la obtención de habilidades es lenta, provocando una sensación constante de “vuelve más tarde”. Afortunadamente, el sistema de viaje rápido y la posibilidad de conservar lo que se recoge sin tener que completar el nivel hacen que la exploración posterior sea mucho más llevadera y gratificante.
El plataformeo está al mismo nivel que el combate. Musashi se mueve con una agilidad exquisita y las herramientas de desplazamiento aportan variedad y espectacularidad. Algunas secuencias de persecución están bien integradas y no son tediosas, algo poco habitual en este tipo de juegos. También regresan las fases “runner” al estilo de los Shinobi de 16 bits, como montar sobre un lobo o deslizarse a toda velocidad por el escenario, que aportan un toque de frescura aunque no son lo más destacado del conjunto.
No obstante, el juego no está exento de pequeños problemas. En ocasiones el control se ve brevemente interrumpido por animaciones automáticas, ejecuciones o eventos de guion, lo que puede provocar daño injusto o caídas inesperadas. Son fallos puntuales, pero lo bastante frecuentes como para romper momentáneamente la inmersión.
Apartado audiovisual de primer nivel
Donde Art of Vengeance realmente brilla es en su presentación audiovisual. El apartado artístico 2D es magnífico, con animaciones fluidas y una estética que recuerda al anime de los años 80 y 90. A pesar de su espectacularidad, la acción siempre es clara y legible. La música acompaña con una identidad propia que evoca a los clásicos sin copiarlos directamente, y el doblaje a un perfecto inglés cumple bien su función, especialmente gracias al contraste con un Joe Musashi que apenas habla, limitándose a gruñidos y exclamaciones. Solo el uso excesivo de filtros de radio en algunas voces empaña ligeramente la experiencia sonora.
El título sí viene traducido al castellano en todos sus textos por lo que no hay problema en seguir la trama y enterarse de todo lo que sucede si no somos muy duchos en la lengua de Shakespeare aunque habría sido todo un detalle que hubiese venido también doblado a la lengua de Cervantes.
A largo plazo, el mayor problema del juego es su ritmo constante. Todo funciona tan bien y de forma tan uniforme que puede llegar a resultar algo agotador, ya que los combates y situaciones tienden a sentirse similares con el paso de las horas. No es un defecto grave, pero sí hace que se disfrute más en sesiones cortas que en largas maratones.
Nosotros lo hemos probado en una Playstation 5 Pro y el juego luce a 4K y 60 fps sin ningún tipo de ralentización. También hemos podido ver cómo luce en una Steam Deck y una Lenovo Legion Go S, ambas con Steam OS, y la sensación de fluidez es la misma. De hecho, es un título que se disfruta y mucho en modo portátil.
En conjunto, Shinobi: Art of Vengeance es un regreso muy digno para Joe Musashi: elegante, divertido y técnicamente impecable. Puede que no sea el reto definitivo ni el juego más variado del género, pero su combinación de controles precisos, diseño inteligente y una presentación de primer nivel lo convierten en una de las mejores reinterpretaciones modernas de un clásico. Un ejemplo de cómo revivir una saga sin traicionar su esencia.
Hemos podido realizar esta reseña gracias a una clave para PS5 que nos ha enviado Cosmocover.
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