Huércal-Overa

La Virgen del Río no desampara a su pueblo

  • Primer año en que la patrona devocional salió este Domingo de Ramos desde su nuevo santuario

La Virgen del Río no desampara a su pueblo. La Virgen del Río no desampara a su pueblo.

La Virgen del Río no desampara a su pueblo. / G. M. Aragón

Dicen que la fe mueve montañas, y en Huércal-Overa el afecto por su santísima madre no iba a ser menos. Recientemente, y con el apoyo económico del pueblo, se bendijo en la entrada sur del termino municipal el nuevo santuario de Ntra. Sra. de los Desamparados, popularmente conocida como la Virgen del Río

En la Plaza de la Era a las 18:00 horas era recibida con cariño desde los más mayores del pueblo hasta los más jóvenes, en un traslado hasta la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción en el que metro que avanzaba la virgen, era mayor la marea humana que le acompañaba. Una procesión sin penitentes ni túnicas ni estandartes. El cortejo era el pueblo. Al contrario de el Viernes Santo, en donde ya si lleva su grupo de horquilleros, este domingo cualquier huercalense que lo deseara podía entregar sus hombros a ella, a una dolorosa que cautiva a mujeres, que inspira emoción, una imagen a la que le llueven muchas petalás en los balcones de las calles por la que pasó. 

La música la puso una vez más la Agrupación Musical Martín Alonso. El replique de campanas de la Iglesia se fusiona con el himno cantado dedicado a la Virgen del Río a su llegada a la Plaza del Cura Valera. Tras la misa, la imagen fue trasladada a la Capilla del Santo Sepulcro, donde saldrá en procesión el próximo Viernes Santo con los titulares del Paso Negro.

Fue el Cura Valera, un sacerdote natural de Huércal-Overa que nació a principios del Siglo 19 y del que se lleva años en proceso de Beatificación, quien propagó el culto por esta advocación y por el que consolidó la idea de traer a la Virgen cada Domingo de Ramos desde el santuario que tenía en la rambla para que saliera en procesión el Viernes Santo con el Paso Negro. Fue a través de la súplica a la Virgen María por parte de un molinero que estuvo a punto de morir ahogado en una riada, éste cumplió su promesa y construyó una humilde ermita en la Rambla del Bobar. Todo esto sucedió en el Siglo 18 y en dicha ermita el eterno agradecido colocó una pintura de la Virgen que sería sustituido un Siglo después por un cuadro del murciano Sanz. 

También el Cura Valera fue el impulsor de que se realizara una escultura de madre policromada llamada Virgen del Río. Fue Francisco Bellver quien en 1860 talló dicha efigie, la cual sería coronada canónicamente en 1965. Desgraciadamente, pocos años después, en 1973, la imagen se perdió en una riada y sería sustituida en 1975 por una replica de José Sánchez Lozano. Hasta hace pocos años, se continuó celebrando una Romería con lo dolorosa los Domingos de Ramos, para conmemorar la efeméride en que la Virgen era traída desde la rambla para pasar la Semana Santa en el pueblo. Sin embargo dicha romería se terminó cambiando de día para que no coincidiera con la procesión de la Borriquita. La procesión de la Virgen del Río se sigue celebrando cada tarde de este primer día de pasión, desde la era, hasta la Iglesia Parroquial.

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