Almería

Las estaciones de Benahadux, Abla y Doña María se jubilan

  • ADIF las dejará sin uso ferroviario y saca el gabinete de circulación a un módulo externo

  • El siguiente paso es el derribo o cesión si hay interés

  • No está previsto que regresen los viajeros

Las estaciones de Benahadux, Abla y Doña María se jubilan Las estaciones de Benahadux, Abla y Doña María se jubilan

Las estaciones de Benahadux, Abla y Doña María se jubilan / javier alonso

La historia del ferrocarril en la provincia desde que se inauguró la línea con Guadix en 1895 es la de un continuo adiós a servicios e instalaciones que se han jubilado sin que ninguna más se ponga en funcionamiento, con la excepción de la Alta Velocidad a Murcia que el Ministerio de Fomento tiene previsto completar en 2023. El tren convencional entró en vía muerta con drásticas decisiones como el eliminación de la línea entre Guadix y Almendricos, el cierre del expreso nocturno hacia Madrid o el enlace directo con Barcelona. Las estaciones de la red provincial se quedaron sin empleados y perdieron pasajeros hasta que se decidiera suprimir las paradas. El desmantelamiento del tejido ferroviario redujo la plantilla de trabajadores de 170 a la mitad y las líneas con Madrid y Sevilla mantienen tiempos de otro siglo que convierten el viaje en una odisea. El siguiente paso será jubilar estaciones antiguas que ya no tienen uso comercial. Ocurrirá en los próximos meses con las de Benahadux, Abla y Doña María. El departamento de Tráfico Sur de ADIF está ultimando un plan para instalar módulos prefabricados en los que instalar el gabinete de circulación que se sacará de estos históricos edificios. El objetivo es desafectarlas de uso ferroviario y a partir de ahí será la Dirección de Patrimonio y Urbanismo de esta empresa estatal la que determine si se pueden ceder su uso cuando haya interesados en la gestión y explotación o si directamente por su estado ruinoso se procede a la demolición como ocurriera, por ejemplo, a mediados del pasado año con la estación granadina de Loja. Desde el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias se argumenta que se modernizará la instalación sustituyendo el actual cuadro de mandos del edificio de viajeros por otro de nueva planta, posiblemente un módulo o caseta, en una zona anexa desde la que se pueda tomar el control del tráfico en caso de incidencia aparcando el proceso automatizado que hoy día se realiza desde Granada para los ferrocarriles que circulan por la provincia. Una terminal sólo de cruces, no de pasajeros, que echa por tierra, en el caso de la estación de Benahadux, la articulación de un cercanías entre los pueblos del Bajo Andarax a no ser que puedan contemplar la edificación de una nueva terminal.

Técnicos de ADIF han cursado una visita reciente a la estación benahaducense para analizar el estado de la estructura y valorar los elementos aprovechables de una terminal que presta servicio a un tramo con la capital que se puso en marcha en 1890. Este edificio sin uso hoy, situado entre las vías de circulación delanteras y un apartadero de carga en la parte de atrás, tienen un interés histórico y paisajístico para los vecinos difícilmente valorable en el 'peritaje' de la sociedad estatal, al igual que ocurre en la de Doña María hasta la que procesiona la Virgen de Fátima cada año en una romería con seis décadas de tradición. En la de Benahadux se mantenía abierta la posibilidad a la Brigada de la Legión de tener acceso al apeadero para cargar vehículos militares pesados en su desplazamiento a maniobras en otros puntos del país.

Los trabajadores tanto de ADIF como de la operadora Renfe ven con cierta preocupación el plan de desafección de las estaciones y reivindican la necesidad de que se pongan en valor las actuales instalaciones, así como la mejora de los servicios que se ofertan. "Cuando se dejan las estaciones sin personal se van quedando sin viajeros y al final tampoco paran los trenes", argumenta Fernando Vázquez, presidente del Comité de Empresa de ADIF en Almería. Ocurrió, por ejemplo, en Fiñana en la que no se instalaron paneles informativos ni megafonía una vez retirada la plantilla, por lo que dejó a los usuarios sin ningún tipo de información y propició el trasvase del flujo de ciudadanos hacia otros medios de transporte. En este sentido, recuerdan que el ferrocarril sólo tiene paradas hoy en las terminales de la capital y Gádor y desde ahí directos hasta Guadix sin opción de fomentar la movilidad entre los municipios de la provincia.

También preocupa al personal de ADIF y Renfe el traslado de la estación de cabecera de la capital a Huércal de Almería durante las obras de minisoterramiento en el barrio de El Puche e inciden en la necesidad de que se acometa una inversión considerable en la que va a ser terminal principal porque no cuenta con las instalaciones necesarias para el repostaje de los vehículos, limpieza y acceso de otros medios de transporte. El ocaso del ferrocarril almeriense se vislumbra en el estado de la mayoría de sus estaciones, que han sido empujadas a un desuso que se ha visto plasmado en las estadísticas de usuarios de tren en la provincia. Tres estaciones más se suman a la desidia de las administraciones y encaran un futuro incierto con más opciones de demolición que de cualquier otro uso ajeno al ferroviario.

estaciones sin viajeros.Las estaciones de Benahadux, Doña María y Abla no reciben viajeros desde hace años, si bien forman parte del legado de municipios que en su día cimentaron su crecimiento y progreso en la salida ferroviaria. Más allá de su valor histórico y paisajístico, las estaciones a desafectar forman parte de su legado y riqueza.

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