Opinión Invitada

Un año de alta siniestralidad

  • La cantidad de contingencias demuestra el buen funcionamiento de los seguros agrarios.

Invernadero afectado por una fuerte granizada. Invernadero afectado por una fuerte granizada.

Invernadero afectado por una fuerte granizada.

Cada día se hace más evidente la influencia del cambio climático en España. En los últimos años venimos observando la proliferación de fenómenos extremos como olas de calor, fuertes sequías, tormentas excepcionalmente destructivas, inundaciones y otros fenómenos meteorológicos de gran magnitud.

Lógicamente, este comportamiento climático tiene una repercusión directa en las cosechas y, por consiguiente, en las herramientas de las que deben disponer los productores para poder gestionar adecuadamente el riesgo.

La adaptación de los Seguros Agrarios y de su gestión a este entorno es clave para amortiguar las consecuencias económicas derivadas de los daños sobre las cosechas.

Un año complicado

El año 2018, tal y como ocurrió también en el ejercicio anterior, está registrando una meteorología muy adversa. Aunque las lluvias, con carácter general, han sido beneficiosas, se han producido heladas, fuertes vientos, inundaciones y sobre todo reiteradas tormentas de pedrisco que, por el momento, acumulan indemnizaciones previstas de más 248 millones de euros por este riesgo.

Si contamos con los daños provocados por todos los eventos climáticos ocurridos, llevamos indemnizaciones de casi 583 millones de euros, lo que supera a las indemnizaciones registradas en 2017 a la misma fecha.

En el caso concreto de la comunidad autónoma de Andalucía, la adversidad climática ha elevado la previsión de indemnizaciones hasta el momento a casi 40 millones de euros y la superficie reclamada asciende a más de 80.300 hectáreas.

Pedrisco, heladas y vientos

Las reiteradas tormentas de pedrisco ocurridas desde finales de abril hasta septiembre son el fenómeno climático que más daños ha causado en el campo andaluz, con una indemnización prevista de más de 10 millones de euros.

También hemos registrado daños por helada, casi 4 millones de euros de indemnizaciones previstas. No hay que olvidar los temporales experimentados en los primeros meses del año, que provocaron daños en instalaciones, casi 3,40 millones de euros de indemnización. También los temporales de viento, llegamos a ver algún tornado, cuya previsión de indemnización supera los 2 millones de euros.

En cuanto a cultivos, el conjunto de las hortalizas, con cerca de 9 millones de euros de indemnización, es el que más afectado se ha visto por las inclemencias meteorológicas, a continuación, se sitúan los cítricos, con 7,5 millones y los olivos, con indemnizaciones previstas de casi 4,5 millones de euros.

"La correcta gestión de estos eventos permite convertir el problema en una oportunidad de éxito"

La correcta gestión de estos eventos permite, como ocurrió en 2017, convertir el problema en una oportunidad de éxito, al conseguir alcanzar importantes cotas de satisfacción en todos los agentes intervinientes en el seguro y muy en particular en nuestros.

La gestión coordinada con las administraciones, tomadores, agentes y asegurados en un entorno de comunicación transparente se basa en cuatro pilares fundamentales: la planificación del siniestro, el uso de medios telemáticos, el uso de sistemas de información geográfica y la profesionalidad de los peritos.

Años como este y el anterior explican por qué nuestro sistema de seguros agrarios está considerado como uno de los tres más exitosos y con mayores coberturas a nivel mundial, junto al de EE.UU. y al de Canadá.A pesar de la alta siniestralidad, con el modelo actual se consigue minimizar la pérdida técnica de las compañías que componen el “pool” de coaseguradoras, gracias al reaseguro que ofrece el Consorcio de Compensación de Seguros que, por ejemplo, en 2017 compensó con 149 millones de euros al programa complementario de reaseguro privado y a la reserva de estabilización que cada año se va dotando.Y desde luego son ejercicios como estos los que vienen a demostrar que sin “pool” de coaseguradoras no existiría un mercado que garantizase la accesibilidad del conjunto de los agricultores y ganaderos al seguro.

Las mejores cifras de la historia

Año tras año, Agroseguro, con el objetivo de llegar al conjunto del sector, incrementando la superficie asegurada y de mejorar las coberturas, ha mostrado su compromiso con los agricultores y ganaderos para adaptar sus servicios a las necesidades del sector.

En definitiva, después de 38 años de existencia, los últimos ejercicios han sido una prueba de fuego para el seguro agrario, alcanzando las mejores cifras de la historia tanto en volumen de negocio –primas y también siniestros–, como en eficiencia y en calidad de servicio a los asegurados.

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