• Almería aún tiene el reto de gestionar al 100% sus restos inorgánicos

  • En los últimos meses se vienen acumulando ingentes cantidades cerca del paraje de La Molineta, en la capital, ya denunciados por ecologistas

Medio ambiente

Concienciación y medios para la gestión: el problema del plástico en el campo de Almería

Manuel Pérez Sola, miembro de Greenpeace, muestra los plásticos procecentes del campo y pide al Ayuntamiento que sean retirados. Manuel Pérez Sola, miembro de Greenpeace, muestra los plásticos procecentes del campo y pide al Ayuntamiento que sean retirados.

Manuel Pérez Sola, miembro de Greenpeace, muestra los plásticos procecentes del campo y pide al Ayuntamiento que sean retirados.

¿Este es el campo que queremos? ¿Esta es la imagen que queremos dar? Esas son algunas de las preguntas que cualquier persona, especialmente los agricultores, se hacen cuando ven imágenes que lamentablemente aún se siguen repitiendo y que en este caso llevan hasta Rambla Belén, al norte de la capital, donde algunos productores desaprensivos han tomado como práctica, parece que habitual, descargar allí sus restos plásticos para no hacerse cargo del coste de su gestión.

Justo debajo de la A-7, colindando con un enclave inigualable como es el paraje de La Molineta, cualquiera puede ir y comprobar como los plásticos se concentran por centenares de kilos. Hasta allí va a menudo Manuel Pérez Sola, miembro de Greepeace, no por contemplar un espectáculo auténticamente dantesco, sino por comprobar si la cantidad de residuos crece, para comprobar si el Ayuntamiento los ha retirado y, por supuesto, para denunciar una situación en un punto, en este caso también en la propia capital, que se repite de manera muy localizada en otros puntos de la provincia de Almería.

Zona lllena de plástico de la agricultura en la capital. Zona lllena de plástico de la agricultura en la capital.

Zona lllena de plástico de la agricultura en la capital. / F. M. (Almería)

Ya no es solo la mala imagen, que también, sino el daño medioambiental que se provoca y que llegados a estas alturas no puede ser algo inconsciente, pues la administración ya hace muchos años que insta a ocuparse de estos restos por los cauces establecidos.

Y en el caso particular de los residuos arrojados en esta zona norte de Rambla Belén, se corre el consiguiente riesgo de que acaben taponando la conducción soterrada de la Rambla García Lorca y que producto de una lluvia torrencial de produzca una situación muy peligrosa.

Zona alta de Rambla Belén, bajo la autovía A-7 en la capital, que se ha convertido en un vertedero de plásticos procedentes del campo. Zona alta de Rambla Belén, bajo la autovía A-7 en la capital, que se ha convertido en un vertedero de plásticos procedentes del campo.

Zona alta de Rambla Belén, bajo la autovía A-7 en la capital, que se ha convertido en un vertedero de plásticos procedentes del campo. / F. M. (Almería)

Uno de los detalles más llamativos es que los plásticos que aquí se acumulan apenas son de cubiertas de invernaderos, y sí en su inmensa mayoría los más finos que se usan en el campo, como son los de doble techo, acolchados y los de solarizar. Esto no es casualidad, y es que son más complejos de tratar en planta y por tanto también más caros para el agricultor. El plástico de cubierta se cambia cada tres años aproximadamente. Sin embargo, los mencionados son materiales que se renuevan todos los años y muchas veces es difícil que te lo acepten en los centros de reciclaje, porque suelen ensuciarse más (una de las condiciones indispensables de estos centros es que el agricultor lo lleve totalmente limpio y por tanto más trabajo y dedicación).

Es precisamente el coste el único ‘móvil’ que pueden tener los agricultores que no hacen los deberes en este sentido. Y es que cada vez se están encareciendo más también por las dificultades de valorización que tienen los propios centros de gestión, especialmente desde que en 2018 China decidió impedir la importación de plásticos que tengan más de un 5% de impurezas. Esto dificultó la principal salida comercial que tenían estos restos aumentando los precios.

Sobre estos, los propios agricultores también claman que la situación se está convirtiendo en insostenible, más aún con las bajas cotizaciones que perciben por sus productos en los últimos años y unos costes agregados por insumos que no paran de crecer.

Los agricultores se quejan de las dificultades para la gestión y el precio, donde pueden llegar a pedir 16 céntimos por cada kilo

A finales de la pasada campaña, allá por el mes de julio, el secretario provincial de Coag, Andrés Góngora, afirmaba que el encarecimiento del reciclaje de plásticos que se utiliza en los cultivos protegidos estaba provocando las quejas de los agricultores y “se está convirtiendo en un problema serio”, por lo que llamó la atención de las administraciones competentes en materia de Medio Ambiente pidiendo que se vigilen los precios y la gestión de algunas plantas de reciclaje de plásticos agrícolas.

Según Góngora, Coag Andalucía lleva años trabajando e insistiendo en la necesidad de que se ponga en marcha el sistema de gestión integrada tutelado por la Administración, en el que debe estar implicado todo el sector, “con un papel fundamental de los fabricantes de los plásticos, ya que los agricultores solo somos usuarios de los productos que ellos venden, por lo que deben formar parte de este modelo de gestión integrada que Coag defiende”.

“Los agricultores queremos hacer las cosas bien, reciclar convenientemente los residuos, pero nos lo están poniendo cada vez más difícil, por lo que la Junta de Andalucía debe tomar cartas en el asunto. Hay que vigilar tanto el precio que están imponiendo al agricultor que lleva allí sus residuos plásticos, en algunas llegan a pedir hasta 16 céntimos por cada kilo, como la gestión de las mismas, su funcionamiento”, aseguraba el responsable de Coag en la provincia de Almería.

Como respuesta, el pasado mes de octubre la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible puso en marcha la campaña ‘Compromiso Blanco’, con la participación de trece ayuntamientos de la provincia. El objetivo del mismo es que los consistorios denuncien las malas prácticas en la gestión de residuos y faciliten la labor a la administración autonómica desde el punto de vista del control, para que se cumpla con la normativa y se lleven estos residuos inorgánicos a una de las siete plantas que hay en la geografía almeriense.

Según la Junta, para llevar a cabo esta labor es fundamental el compromiso de los productores, “que destinando 60 euros por hectárea y año” pueden ayudar a paliarlo, según confirmaban en la presentación de una campaña que también tendrá su pata publicitaria y de concienciación sobre el tratamiento del plástico que pone como ejemplo Almería: ‘Yo cultivo bajo plástico. Yo reciclo plástico’.

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