En Enix, todos a una como en Fuenteovejuna
Embelleciendo fachadas tras la calima
En poco más de una semana de los 13.000 kilos que el Ayuntamiento ha puesto a disposición de los vecinos para blanquear sus fachadas ya se han solicitado más de 8.000
Todos a una, como en Fuenteovejuna, pero en este caso la unión del pueblo no es contra la opresión y el atropello sino contra los nefastos efectos que debido a los intensos periodos de polvo en suspensión del Sahara del mes de marzo enturbiaron la principal seña de identidad de Enix, un pueblo de la Alpujarra de apenas 600 habitantes con casas blancas que enriquecen el paisaje y son un reclamo para los turistas, así como la gastronomía local. “Enix es un pueblo blanco alpujarreño e intentamos mantener y fomentar esa tipología y para que luzca siempre bonito”, explicaba a este Diario Álvaro Izquierdo, alcalde de la localidad.
Esta iniciativa para la limpieza y blanqueado de fachadas no es nueva, aunque este año se haya hecho más necesaria que nunca debido a la calima. Forma parte del III Plan de Pintura, Luce tu fachada, que se realiza en años alternos regalando pintura blanca a los vecinos para que puedan blanquear las fachadas de sus viviendas. Desde que pusiera en marcha esta campaña, hace poco más de una semana, de los 13.000 kilos que el Ayuntamiento ha puesto a disposición de los vecinos para blanquear sus fachadas ya se han solicitado más de 8.000 kilos. “Yo creo que vamos a tener incluso que comprar más, muchos de los vecinos se encuentran fuera y las pintarán cuando vengan de vacaciones en veranos, por eso estará vigente hasta el mes de agosto”, afirma izquierdo.
En los últimos años, el municipio ha visto incrementar notablemente el número de personas que optan por un pueblo tranquilo, en plena Sierra, pero “cerca de la autovía del Mediterráneo, al centro del Poniente o de la capital”, añade. En esta línea sostiene “ya no quedan casas en venta ni tampoco en alquiler para largas temporadas”. Y es que a los vecinos cesados en Enix hay que sumar los que tienen en el municipio su segunda residencia, muchos vecinos que en su día tuvieron que emigrar a otras ciudades en busca de un futuro mejor y que cada verano regresan a sus raíces.
Un color blanco característico que el Ayuntamiento no quiere que se pierda, de hecho, “hace años algunos vecinos incluyeron en sus fachadas que rompían la armonía, de ahí “hayamos animado a los vecinos que hace muchos años cambiaron las fachadas de sus casas a que vuelvan al estilo original enixero, para que vuelvan a blanquear, algo que muchos han hecho ya y otros lo harán este verano según nos han asegurado”, explica.
Aunque, como cada año, por parte del Ayuntamiento se están llevando "a cabo labores de pintura en muros y construcciones municipales a través de los jornales relativos al Plan de Empleo Agrario", sostiene el regidor.
Desde el Ayuntamiento agradecen la labor de los vecinos y su implicación “porque es tarea de todos recuperar el color blanco de nuestro pueblo, para que luzca más reluciente y limpio que nunca”, concluye.
De la cal a la pintura, pero manteniendo tradiciones
El origen de pintar las casas o los edificios de color blanco es una tradición que se remonta a la época romana, pero se popularizó en el S XVIII y XIX cuando las autoridades recomendaron la cal para evitar la propagación de enfermedades y epidemias. Cádiz era un gran productor de cal y lo distribuía por todo Andalucía. La cal ha estado desde entonces asociada a la pulcritud, a la limpieza, a la higiene y a la renovación. Era costumbre que cuando una persona moría se pintara la habitación con cal como una costumbre de renovación e higiene, incluso en alguna ocasión era costumbre en el mes de noviembre en el mes de los difuntos que se calaran algunas tumbas.
Esta costumbre de blanquear las paredes ha cambiado a lo largo de los siglos. El uso de la cal para las fachadas de las viviendas es entonces antiguo, sencillo y económico como una técnica para para refrescar las casas en los meses más calurosos, ya que el color blanco refleja los rayos del sol impidiendo que el calor se acumule en los muros.
Aunque en el Siglo XX se empezaron a utilizar nuevos materiales para el blanqueamiento que, por otra parte, competían directamente con los productores de cal, hoy en día, en muchos de los pueblos andaluces aún se sigue llevando a cabo la técnica del encalado como sustitutivo de las pinturas acrílicas o plásticas, ya que estas, en paredes de construcciones antiguas suelen provocar retenciones de humedad.
De igual forma, con cal o con pintura, las paredes de color blanco y sus fachadas forman parte del paisaje natural de los pueblos de la Alpujarra almeriense.
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