Coronavirus en Almería

Almería vive una 'no feria' demasiado normal a pesar de la pandemia

  • Los asistentes al recinto coinciden en que ha habido aglomeraciones, pero en general se han usado las mascarillas

  • “Salvo por las casetas, ha sido una feria como siempre”

El recinto ferial de Almería estaba abarrotado este pasado viernes a las 22.50 horas.

El recinto ferial de Almería estaba abarrotado este pasado viernes a las 22.50 horas. / Tito S.

Atracciones, tómbolas, casetas de tiro, tragos de vino dulce con su barquillo, lomos y hamburguesas a la plancha, churros... La ‘no feria’ de Almería ha tenido de todo, excepto casetas de ocio. De hecho, la mayoría de los asistentes al recinto de la Vega de Acá coinciden en que esta “ha sido prácticamente como una feria normal”. Y hablar de “normalidad” a secas —sin el adjetivo nueva delante— en tiempos de pandemia por COVID-19 es sinónimo de relajación en las medidas de prevención.

El alcalde de la ciudad, Ramón Fernández-Pacheco, advertía en la inauguración del ferial: “el peligro real de contagio aún existe, por lo que hay que reforzar las medidas de control y seguridad para proteger la salud de todos , utilizar la mascarilla, evitar aglomeraciones y usar gel de manos”. De hecho, el viernes 20 la ciudad aún tenía una tasa de incidencia de 390,4 casos por cada 100.000 habitantes (ahora es de 273,2). Sin embargo, se han visto muchas imágenes poco deseables como aglomeraciones, falta de distancia personal o mascarillas bajadas (aunque en este sentido, hay que decir que ha imperado el uso de los cubrebocas).

Tras dos años sin feria, la gente tenía ganas de disfrutar de los ‘cacharricos’, los puestos y cenar en el ferial. Eso ha provocado una gran afluencia sobre todo a partir de las diez de la noche (cabe recordar que el recinto solo ha estado abierto de 19:00 a 1:00 horas, aunque con la prohibición de entrar desde la medianoche).

Una cola de espera para las atracciones respetando la distancia. Una cola de espera para las atracciones respetando la distancia.

Una cola de espera para las atracciones respetando la distancia. / Rafa González

Precisamente para evitar las concentraciones de personas el Ayuntamiento de Almería distribuyó las instalaciones con una mayor distancia entre sí al no haber casetas y disponer de más espacio. Además, se reforzó el dispositivo policial con agentes de la Policía Nacional y seguridad privada, contando con una aplicación que permitía conocer en tiempo real el aforo en el recinto.

“Fuimos el martes a cenar y no he vuelto porque era imposible mantener las distancias”, comenta Diego, uno de los almerienses que han pasado estos días por el recinto. Y es que en las horas puntas las calles del ferial estaban tan llenas como cualquier otro año, como se puede ver en la imagen principal de esta noticia, tomada este viernes a las 22:50 horas.

Los puestos de comida tuvieron momentos de tranquilidad y otros de locura. Los puestos de comida tuvieron momentos de tranquilidad y otros de locura.

Los puestos de comida tuvieron momentos de tranquilidad y otros de locura. / Rafa González

En el acceso no había toma de temperatura ni ningún otro requerimiento para entrar, a pesar de que la Junta de Andalucía recomienda incluso el certificado de vacunación o una prueba negativa de infección activa para el acceso a eventos multitudinarios hasta en las zonas de nivel 1 de alerta (el Distrito Sanitario de Almería está en nivel 2).

Las familias con niños pequeños y los adolescentes son los que, seguramente, han disfrutado más de esta ‘no feria’. Decenas de atracciones han llenado el recinto de luces, música y diversión. Y en este sentido, sobre todo dependiendo del día y de la hora, se ha dado una de cal y otra de arena. Por momentos se han cumplido escrupulosamente las normas, con colas bien formadas con distancia, desinfección de las instalaciones después de cada viaje, uso de mascarillas... Pero cuando llegaba demasiada gente se relajaban las medidas de prevención. “No he visto que hubiera aforo reducido —en nivel 2 de alerta tiene que haber un 60% de aforo en atracciones abiertas y un 40% en cerradas— ni que se desinfecte nada”, cuenta Alberto, que estuvo el viernes en la ‘no feria’. Eso sí, “había botes de gel hidroalcohólico antes de subir”, asegura.

Mantener la distancia en la cola en la hora punta era casi imposible. Mantener la distancia en la cola en la hora punta era casi imposible.

Mantener la distancia en la cola en la hora punta era casi imposible. / Tito S.

En los puestos de comida la situación no ha sido muy diferente: demasiada gente en las últimas horas de la noche. Y aunque en general se tienen claras las normas (ocho personas como máximo en las mesas en exterior) a veces se producen contradicciones cuanto menos curiosas: “En dos de los sitios de vinos no estaba permitido consumir en la barra pero en otro sí”, cuenta otro de los asistentes al ferial. De hecho, los aledaños de estos puestos de vino dulce se convertían en improvisadas pistas de baile donde más de uno se arrancaba por sevillanas.

No obstante, lo que sí se ha logrado controlar es la organización de botellones, una de las principales preocupaciones de las autoridades. El alcalde de la ciudad destacó hace unos días la actitud de los más jóvenes: “Quiero romper una lanza en favor de la gente joven de Almería, muchas veces partimos de la base de que por ser joven se es irresponsable o irreflexivo, y han demostrando que eso no es así”, dijo Fernández-Pacheco en declaraciones a los medios tras el acto homenaje a ‘Los Coloraos’. Señaló que a partir de lo ocurrido en “otras muchas ciudades de España”, en las que la suspensión de fiestas patronales se ha “transformado en fiestas alternativas sin ningún control y muy peligrosas en los tiempos que corren”, en Almería se plantearon una a una qué actividades podrían llevarse a cabo.

Al no haber feria del mediodía los bares del centro han tenido una semana relativamente normal. Al no haber feria del mediodía los bares del centro han tenido una semana relativamente normal.

Al no haber feria del mediodía los bares del centro han tenido una semana relativamente normal. / Rafa González

La situación en el centro de la ciudad, sin embargo, ha sido distinta. Con la suspensión de la Feria del Mediodía los bares han tenido una actividad relativamente normal, con bastante afluencia pero respetando en general los aforos y la ocupación máxima de las mesas de seis comensales en interiores y ocho en las terrazas.

La ‘no feria’ acaba con la sensación de que se han vivido días de fiesta casi con la normalidad de antaño (aunque sin las casetas) y con la clara certeza de que, a pesar de los esfuerzos, es muy complicado controlar las distancias cuando hay miles de personas juntas en el mismo espacio.

Baldeo en el recinto ferial de Almería. Baldeo en el recinto ferial de Almería.

Baldeo en el recinto ferial de Almería. / Diario de Almería

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