Juicio por el crimen del niño Gabriel Cruz

Ana Julia, primera mujer condenada a prisión permanente revisable

  • Suma otras penas por un total de 8 años y 9 meses por delitos de lesiones psíquicas y contra la integridad moral

  • Deberá abonar 250.000 euros a cada padre y 200.203 euros por la búsqueda

Condenada a prisión permanente revisable Ana Julia Quezada por el asesinato de Gabriel Condenada a prisión permanente revisable Ana Julia Quezada por el asesinato de Gabriel

Condenada a prisión permanente revisable Ana Julia Quezada por el asesinato de Gabriel / EFE

Ana Julia Quezada se ha convertido en la primera mujer de España en ser condenada a prisión permanente revisable por el asesinato del ‘Pescaíto’ Gabriel Cruz. La magistrada Alejanadra Dodero notificó este lunes la sentencia que impone dicha pena a la acusada, declarada culpable por un jurado popular tras nueve intensos días de vista oral en la Audiencia Provincial de Almería; un fallo que condena además a la dominicana por dos delitos de lesiones psíquicas y otros dos contra la integridad moral, perpetrados respectivamente contra los padres del pequeño de 8 años, Ángel Cruz y Patricia Ramírez.

En concreto, Dodero impone a Ana Julia tres años de prisión por lesiones psíquicas a Ángel y otros dos años y nueve meses por este mismo delito contra Patricia, siendo en este caso menor la pena al no concurrir la agravante de parentesco que si se tiene en cuenta en el del progenitor. Asimismo, le han sido impuestas sendas penas de un año y medio de prisión por un delito contra la integridad moral con la agravante de parentesco al padre, y otro sin dicha agravante, a la madre.

Más aún, la magistrada condena a la procesada al pago de indemnizaciones por daños morales a los padres de Gabriel en la cantidad de 250.000 euros a cada uno de ellos. Junto a ello, tendrá que abonar los gastos ocasionados al Estado en las labores de búsqueda del menor, que ascienden a la suma de 200.203 euros. Tampoco podrá acercarse a Ángel y Patricia a menos de 500 metros por un periodo de 30 años.

Ana Julia Quezada llora en un momento del juicio por el asesinato de Gabriel Cruz. Ana Julia Quezada llora en un momento del juicio por el asesinato de Gabriel Cruz.

Ana Julia Quezada llora en un momento del juicio por el asesinato de Gabriel Cruz. / Rafael González

Los hechos de la sentencia son un calco del veredicto del jurado y comienzan el relato en septiembre de 2017, cuando Ana Julia comenzó una relación sentimental con Ángel, conviviendo con él y con el niño cuando a éste le correspondía estar con su padre. Así, el 23 de febrero del 2018, la acusada, Ángel y Gabriel se desplazaron al domicilio de la abuela del menor en Las Hortichuelas Bajas para pasar el puente del 28F. Cuatro días después, sobre las 15:30 horas, el pequeño salió de dicha casa a jugar con unos primos que vivían cerca. “La acusada, inmediatamente después de marcharse Gabriel de la vivienda, se subió a su vehículo e interceptó al niño, instándole a que le acompañara a la finca sita en Rodalquilar para realizar labores de pintura”, relata el fallo.

Ante la confianza generada por Ana Julia al ser una “persona íntimamente vinculada a su entorno familiar”, accedió a irse a esta finca ubicada en un “lugar alejado y deshabitado”. Destaca además que la acusada era “consciente de su superioridad respecto del niño, por la diferencia de edad y complexión” y que una vez en la finca, de “forma intencionada, súbita y repentina, cogió a Gabriel y lo lanzó contra el suelo o pared de la habitación, y tras el impacto del niño, procedió la acusada, con sus propias manos a taparle la boca y la nariz con fuerza”. 

Así hasta que logró “vencer su resistencia y provocar su fallecimiento” como consecuencia de la oclusión de los orificios respiratorios, por asfixia mecánica por sofocación. El fallo añade que tras la muerte del pequeño, “de forma intencionada, cavo una fosa en los exteriores de la finca de Rodalquilar, y como quiera que uno de los brazos del niño no cabía, le propinó diversos cortes con un hacha, provocando la fractura de cúbito y radio”.

La búsqueda de Gabriel se prolongó durante 11 días, tiempo en el que la condenada “simuló encontrarse afligida y compungida, alentando los ánimos de los familiares, y generando falsas expectativas sobre la aparición del niño, involucrándose en las labores de búsqueda, desarrollando una actitud de simulación, fingimiento y farsa pública y notoria”. En este sentido, el fallo recalca que le decía a los padres: “ hoy lo vamos a encontrar, hoy va a aparecer, le vamos a dar Coca-Cola, el niño me dijo esa mañana que quería llamarte – refiriéndose a la madre- y le dije que a la tarde cuando llegara su padre”. “El día 9 de marzo fue convocada una manifestación por las calles de la ciudad de Almería, y durante los actos celebrados en la Diputación Provincial y en la Puerta de Purchena , la acusada Ana Julia, proclamaba que el menor iba a aparecer portando una camiseta donde aparecía la cara del niño y podía leerse “Todos somos Gabriel”.

Ana Julia Quezada junto al padre del menor durante los días de búsqueda intensa Ana Julia Quezada junto al padre del menor durante los días de búsqueda intensa

Ana Julia Quezada junto al padre del menor durante los días de búsqueda intensa / Javier Alonso (Almería)

También recuerda cómo el 3 de marzo con la intención de distraer la atención en la búsqueda del niño y con la finalidad de dirigir las sospechas sobre su ex-pareja, así como con la “intención de añadir más sufrimiento a los padres”, colocó una camiseta del niño sobre unas matas, en un cañaveral de un paraje apartado y de difícil acceso.

Ya el día 11 marzo, desenterró el cuerpo de Gabriel de la finca de Rodalquilar, lo metió en el maletero de su coche y durante el trayecto hasta Vícar profirió expresiones de “absoluto desprecio” al niño. “Todos estos actos llevados a cabo por la acusada los realizó queriendo y siendo consciente de que aumentaba el sufrimiento de Patricia y Ángel, menoscabando su salud psíquica, e igualmente con ellos quiso de modo deliberado vilipendiar, humillar y vejar a ambos padres”, concluye el fallo.

Esteban Hernández Thiel y Beatriz Gámez, abogados de Ana Julia. Esteban Hernández Thiel y Beatriz Gámez, abogados de Ana Julia.

Esteban Hernández Thiel y Beatriz Gámez, abogados de Ana Julia. / Rafael González (Almería)

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