Aparecen un cráneo y huesos humanos en un solitario paraje agrícola de Níjar
La Guardia Civil investiga la identidad y sexo de esta persona
Unos perros localizaron los restos a última hora del martes
Como cada día, unos vecinos de la Boquera de las Morillas sacaron a pasear sus perros. Residentes en un apartado paraje en el que apenas una cortijada y numerosas explotaciones agrícolas rompen su soledad, el llevar de un lado para el otro a los canes por los caminos de tierra era una tarea casi obligada además de un entretenimiento para dejar atrás el día.
Lo que no podían esperar es que este martes, cuando la noche rompía el día, sus animales iban a ser la pieza clave de un, seguro que para ellos, siniestro hallazgo. Más o menos eran las siete de la tarde y comenzaba a oscurecer mientras andaban con los perros por una de las sendas pegadas a los invernaderos cuando los cánidos se vieron atraídos por algo.
Los perros comenzaron a escarbar y a llamar la atención de sus dueños, que rápidamente acudieron hacia ellos cruzando un descampado. Al alcanzar a los animales observaron un cráneo y varios huesos humanos junto a un invernadero. Rápidamente, se dio aviso de lo ocurrido a la Guardia Civil, que con mayor celeridad aún si cabe se desplazó a este paraje desconocido para numerosos nijareños, muchos de los cuales han escuchado hablar de él pero no saben ubicarlo en el mapa.
La Policía Judicial de la Guardia Civil del puesto de Huércal de Almería fue la responsable de llevar a cabo las primeras investigaciones, custodiar el cuerpo y establecer un perímetro alrededor de los restos. Asimismo localizaron un número indeterminado de huesos, entre ellos un cráneo, separados entre sí, desperdigados sobre el terreno y hasta con diez metros de separación entre ellos.
También encontraron ropa y un marcapasos, lo que podría ser definitivo para poder identificar a esta persona, si bien parece haber un posible candidato, que no sería otro que Francisco Soto, el hombre desaparecido en mayo de la residencia San Rafael, aunque esto no es sino una hipótesis hasta que las pruebas se impogan sobre cualquier tipo de especulación.
Poco después llegó al lugar el juez de guardia y ordenó el levantamiento del cadáver, que fue conducido acto seguido al Instituto de Medicina Legal donde se realizarán pruebas para determinar su identidad. Mientras tanto, la investigación judicial ha quedado a cargo del Juzgado de Instrucción número 5 de Almería y de forma paralela a la investigación forense, la Guardia Civil está comparando los restos hallados con el listado de personas desaparecidas en la zona. Entre ellos, como se ha dicho, Francisco Soto.
Un día después, la aparición de los restos era un secreto a voces relativo. En núcleos como San Isidro o Campohermoso, relativamente cercanos, nadie tenía conocimiento del hallazgo. Ni siquiera en una desguace ubicado a escasos cientos de metros de la cortijada sabían del hecho o de que los terrenos anexos a estas instalaciones se llamaban Boquera de las Morillas. Un paraje, por cierto, casi contiguo a la residencia de San Rafael.
Otra cosa era el de los vecinos de la cortijada. Una pequeña niña de origen magrebí fue la que dio a este periódico la pista para encontrar el lugar donde reposaban los huesos y un agricultor de la zona fue definitivo: "Ahí están, detrás de este camino, aún sigue la cinta de la Guardia Civil, nos dijeron que contásemos nada".
La familia de Francisco Soto cree puede ser él
Esther Soto, hija de Francisco, el hombre de 67 años desaparecido en mayo, piensa que los restos pueden ser de su padre. Se enteró por un grupo de camioneros. "La Policía Judicial dice que por todo lo que hay, puede ser él". "Tienen un marcapaso, mi padre tenía dentadura fija de arriba y abajo y ha sido muy cerca de la residencia, a dos kilómetros", añade, a la vez que no se explica cómo puede haber aparecido en una zona que ya había sido rastreada. "Estuvimos muchos días buscando", insiste, añadiendo que ha sido ella la que ha llamado a la Guardia Civil al enterarse de la aparición de los huesos. "Es una cosa que te quieres creer que no es. Sabíamos que íbamos a encontrarlo en esta situación", apunta. Asegura que va a ver "personalmente qué responsabilidad tiene la residencia" porque considera que su padre "no estaba como para saltar un muro".
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