Asesinato en la sierra

El joven pastor de 21 años desapareció en la sierra mientras sacaba a su rebaño.
El joven pastor de 21 años desapareció en la sierra mientras sacaba a su rebaño.

30 de marzo 2009 - 01:00

JOSÉ Antonio Sánchez Martín, tenía solo 21 años cuando fue vilmente asesinado. El autor o autores de su desgraciada muerte aún no han purgado el terrible crimen. El denominado "crimen del pastor" cometido a principios de la década de los años noventa, conmocionó a los almerienses y especialmente a los vecinos del termino municipal de Adra. El 14 de mayo de 1992 es una fecha sólidamente grabada en el recuerdo para la familia Sánchez, vecinos de Adra. Ese día, José Antonio Sánchez salió de su domicilio, en la barriada abderitana de La Canal de Puente del Río, como cada día a primeras horas de la mañana, para irse a la sierra para sacar el ganado a pastar.

A mediodía no regresó para almorzar, pero nada hacía presagiar que al muchacho, buen conocedor de la sierra, pudiese haberle ocurrido algo. Pero las horas fueron pasando y con su demora en regresar llegó la angustia y desesperación en el seno de la familia cuando finalmente se hizo la noche. Al día siguiente, la familia apesumbrada presentó la denuncia formal de su desaparición en el acuartelamiento de la Guardia Civil de Adra.

Iniciada la búsqueda por agentes de la Benemérita, amigos de la barriada y familiares se rastrearon minuciosamente las sierras cercanas donde José Antonio Sánchez solía habitualmente llevar el ganado a pastar. Fueron trece inagotables días bajando y subiendo sierras.

El 27 de mayo de 1992, a media tarde, una patrulla del SEPRONA (Servicio de Protección a la Naturaleza) de la Guardia Civil y un familiar del pastor, localizaron el cadáver del infortunado muchacho en un punto conocido como Morrón de Frías. Su cuerpo estaba irreconocible y en avanzado estado de descomposición.

El cadáver de José Antonio Sánchez, fue hallado en la zona de Las Quintillas Altas, en el término municipal de Berja. Próximo a este lugar, unos días antes se encontró el ganado diseminado por la zona lo que reactivó su búsqueda por estos parajes.

Anteriormente efectivos de la Guardia Civil de Adra y Berja, a pie y motorizados, apoyados por perros adiestrados procedentes del Servicio Cinológico con base en Sevilla y dos helicópteros "peinaron" un radio de unos veinte kilómetros entre los parajes de Las Quintillas y El Pardo, en los municipios de Adra y Berja.

Anteriormente, el 18 de mayo , en plena fase de búsqueda del desparecido pastor por la sierra, en una cueva próxima a las corralizas donde la familia guardaba el rebaño, se halló el ciclomotor del muchacho, su morral y una cantimplora, cerca de una piedra de regulares dimensiones donde se apreciaron rastros de sangre. A partir de esos momentos, entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad se empezaron a barajar diversas hipótesis. Se pensó que quizás, el joven hubiera sufrido un accidente y se hubiese precipitado por uno de los muchos barrancos existentes en aquellos abruptuosos puntos de la sierra. Sin embargo, el hallazgo del cadáver disipó cualquier género de dudas. Su cuerpo en el lecho de una rambla presentaba cuatro heridas por arma de fuego con orificios en el glúteo, zona abdominal, brazo derecho y en la región cervical.

Bajo su cuerpo estaba el cayado que utilizaba para controlar el rebaño. Un informe del catedrático forense Luis Frontela, reveló entonces la existencia de una huella diferente a las de la victima en el bastón, aunque la diferencia de criterios por parte del juzgado instructor, al parecer esta prueba no indicaba una total incriminación en el asesinato. Los disparos, según las secuelas dejadas, debieron de efectuarse a corta distancia como reflejó en su día la Policía Judicial de la Guardia Civil y ratificaron los informes forenses.

Ante lo enigmático que se presentaba el caso empezaron las preguntas y el porqué del asesinato del muchacho. La Guardia Civil descartó el móvil del robo como elemento causante de la muerte planeando la sombra de que el crimen obedeciera a un ajuste de cuentas, pero todo ello quedó en el aire rodeando al asesinato de un halo de misterio.

El 12 de junio de 1992, la Guardia Civil arrestó en una cortijada del termino municipal de Berja, a un padre y su hijo, de 60 y 35 años de edad respectivamente, ambos también pastores, por su presunta implicación en el crimen. Sin embargo, tres días más tarde, después de prestar declaración ante el titular del Juzgado de instrucción numero 2 de Berja, los dos pastores, vecinos de la barriada virgitana de Fuente de la Higuera quedaron en libertad ante la falta de pruebas consistentes para su implicación en los hechos..

Dos meses más tarde, la Policía Judicial de la Guardia Civil de Almería practicaba una nueva detención en relación con el crimen. Otra persona fue puesta a disposición de la autoridad judicial, pero como sucediera anteriormente, dieciséis días después, el 6 de septiembre de 1992 el juzgado revocó el auto de prisión y este hombre, encarcelado en calidad de preso preventivo, quedó de nuevo en libertad.

Sin embargo en aquellas fechas el letrado Antonio Pintor, abogado de la familia del joven pastor asesinado, afirmó que existían virtuales evidencias, de que una de las tres personas que llegaron a ser detenidas, relacionadas con la muerte de José Antonio Sánchez, fue el autor material del abominable crimen.

El abogado declaró entonces en diversos medios de comunicación, que la víctima estuvo días antes en su despacho para consultarle diversos temas relacionados con caminos reales y confesó ante el letrado sus temores y sentirse amenazado.

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