Aumentan un 93% en 15 años los casos de niños superdotados en Almería
En 2002 se contabilizaron un total de 60 alumnos con altas capacidades y en 2017 se registraron 915 estudiantes
Se calcula que alrededor del 1% de los escolares almerienses son superdotados
Existen muchos mitos entorno a los alumnos superdotados, como por ejemplo que sus notas siempre son excelentes, que destacan en todas las materias, que no necesitan profesores porque lo aprenden todo solos o que no les gusta socializarse. Son fábulas en las que hay una única verdad: son niños, y como tal, necesitan aprender de los adultos pero de manera diferente al resto, porque tienden a aburrirse en clase.
En Almería, el curso pasado contabilizaron a un total de 915 estudiantes con altas capacidades y este primer trimestre se inicia con 891, tras la salida del sistema educativo público y obligatorio de una parte de ellos. Cabe destacar, que aún están a la espera de realizar las pruebas de este nuevo año escolar, se las hacen a los alumnos de primero de Primaria y de la ESO.
Altas capacidades no es sinónimo de tener un alto rendimiento en la escuela, ya que sólo un porcentaje muy pequeño de estos niños rinden bien en sus clases. La mayoría no suelen destacar por sus notas, bien por desmotivación o por aburrimiento, porque el sistema educativo cuenta con un aprendizaje repetitivo y secuencial para todos. Este método hace que se trabaje más con el hemisferio cerebral izquierdo y los niños superdotados funcionan con una alta dominancia del derecho, por lo que necesitan una forma diferente de enseñanza.
Irene Ruiz, como madre de un niño con altas capacidades y como presidenta de la Asociación de Altas Capacidades de Almería (ASACAL), explica que "los niños superdotados son distintos, no suelen sacar muy buenas notas, se suelen aburrir en alguna de las etapas de sus estudios y aunque la gente no lo sabe, hay bastante fracaso escolar. No todos son iguales, cada uno de tiene una capacidad determinada. Se caracterizan por su facilidad de aprendizaje, son más sensibles que el resto y preguntan mucho porque son muy curiosos".
Detalla que en la capital son cerca de 200 socios y que el problema más común que se encuentran es que el profesorado no está bien formado en este ámbito y no se adapta a las necesidades que requieren estos alumnos. "De lo que más se quejan los padres es que sus hijos no se sienten motivados y que no los tratan al nivel formativo que deberían", aclara. Añade que para los padres, el diagnóstico también les resulta duro porque tienen miedo de no saber afrontar su educación. Desde las distintas asociaciones que existen repartidas por toda España, asesoran, ofrecen actividades complementarias y ayudan a los familiares para que sepan cómo completar la formación de sus hijos.
Desde la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía explican que un niño presenta "altas capacidades cuando maneja y relaciona múltiples recursos cognitivos de tipo lógico, numérico, espacial, de memoria, verbal y creativo, o bien destaca especialmente y de manera excepcional en el manejo de uno o varios de ellos". El propósito de identificar a estos alumnos no es "etiquetarlos, sino ayudarlos en materia de educación", sostienen.
Han lanzado una beca para estos estudiantes con necesidades específicas que pueden solicitar en cualquier centro escolar público hasta el 28 de septiembre.
Además desde Educación especifican que un alumno con estas características contaría con el apoyo de dos profesores especializados en altas capacidades y con un servicio de orientación tanto para el alumnado como para las familias y el profesorado, pero la realidad es muy diferente.
La tesorera de la Fundación Andaluza de Altas Capacidades Intelectuales (FASI) y presidenta de Adosse Altas Capacidades Sevilla, Verónica Gil, afirma que "la Ley andaluza es muy bonita en el papel pero no se cumple nada, ni en materia de atención ni en cuanto a la detección por falta de tiempo, formación y porque priorizan otros temas".
Explica que sí existe un Equipo de Orientación Educativa Especializado (EOE) aunque sólo hay uno por provincia. Su función es atender al alumnado con necesidades educativas especiales "pero pueden pasar años hasta que atiendan a un alumno con altas capacidades porque les dan más importancia a personas con Síndrome de Down o autismo".
Esto es un problema que hay de base, ni siquiera durante la carrera de educación estudian cómo dar clase a niños con altas capacidades y tampoco existen másters especializados dentro de la oferta pública. Tampoco la Junta establece cursos específicos obligatorios, desde FASI ofrecen charlas informativas por los colegios y aseguran que "hay profesores que ni tan siquiera conocen el Plan de Actuación redactado en el año 2011 por el departamento de Educación de la Junta".
Por otro lado, Margarita Colodrón, presidenta de la Confederación Nacional de Asociaciones de Altas Capacidades (CONFINES) comenta que dentro de España, "Andalucía es donde más cosas han hecho por las altas capacidades. Está el 'Plan Potencia' que ha ayudado a detectar notablemente el número de casos y por eso hay un mayor porcentaje que en otras comunidades autónomas". La cuestión reside en que no sirve de nada detectarlos, porque tras ello, no se aplican las medidas establecidas. En los escritos de Educación argumentan que son alumnos que reciben una "educación personalizada", pero justo ese es el tema de lucha de las Asociaciones desde hace más de 25 años.
"Hacen las leyes de cara al politiqueo, pero cuando vas a los centros escolares te das cuenta claramente de que estas leyes de educación no se están aplicando. Lo que vemos es que quitan profesores de apoyo y encima no hay una apuesta por la formación del personal", esclarece Verónica Gil.
Hay velar por el adecuado desarrollo de las personas con altas capacidades intelectuales, quién sabe si un Albert Einstein, un Pablo Picasso, un Stephen Hawking o una futura Madame Beavoir, se esconde entre alguno de estos pequeños genios.
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