Almería

Camina por pasión, sueña con el Everest, y eso le alarga la vida

  • José López practica el senderismo desde que tiene uso de razón. Las muletas no le impiden acceder a las cotas más altas

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Las montañas no existen sin nadie las descubre. En fotos o en los mapas están plasmadas para todos los humanos, pero sólo algunos, los más aventureros, y también los más valientes, tienen el placer de disfrutarlas en todo su esplendor. José Antonio López, un almeriense de 41 años residente de Aguadulce, es uno de ellos. Su único vicio es el senderismo y no exagera cuando dice que ha visitado medio país en busca de rutas, cada cual más bella, cada cual más complicada.

Tiene su mérito, aunque él se empeña en decir que no. Desde que era un crio sufre poliomielitis, también conocida como la polio, una enfermedad que afecta al sistema nervioso y termina por debilitar ciertas partes del cuerpo, a José le hizo mella en las piernas. Este senderista, que al mismo tiempo trabaja como director de área en el servicio de ambulancias, camina para alargar la vida. Necesita que sus músculos estén en forma y no va a dejar de hacer deporte hasta que la edad se lo impida. No pudo hacerlo en su infancia, la cual transcurrió en Instinción. Era una época en la que la polio estaba prácticamente erradicada, pero José no pudo frenarla. Así que antes de que ella se apropiara de él, sucedió lo contrario.

De esta forma, fiel a sus muletas, que junto a su perra Luna, son sus compañeras de viaje, cada fin de semana José Antonio coge las botas, su mochila y en su coche se hace cientos de kilómetros para explorar un paisaje distinto. Entonces, los refugios de montaña, en los que en algunas ocasiones ha llegado a pasar miedo por su oscuridad y frialdad, son los únicos que hacen que este aventurero se conceda un respiro. "Hacer senderismo me ayuda en muchos sentidos. Es una pasión, es lo que más me gusta. Y no lo considero un mérito, es una forma de echar el tiempo en algo que crees que merece la pena. Como la mayoría de la gente dice en estos casos, hay que sentirlo, y no es un tópico. Me da igual el lugar. Andando soy igual de feliz en Los Pirineos que en Cabo de Gata. Algunos sitios son más bonitos que otros, pero lo para mí cuenta es disfrutar", afirma.

Aunque para José todos los rincos tienen su encanto, su lugar favorito es el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en Aragón. "Es un lugar rico en todo. Vegetación, fauna y sobre todo paisajes de los que deberíamos sentirnos orgullosos, pues los tenemos muy cerca". Este almeriense, además de amante de la naturaleza, es un conocedor de todo lo que la envuelve. Es una enciclopedia del montañismo y los mejores relatos e historias de este tipo se encuentran en la montaña más alta del mundo, el Everest: "Como ya he dicho todos los lugares tienen encanto, y para hacer senderismo todos valen. Pero sí es cierto que el Everest provoca un sentimiento especial. Han pasado muchas cosas allí. Me gustaría ir, pero de momento prefiero visitar sitios de nuestro país en los que no he estado".

Gracias a esta forma de ocio, pero también de vida, José puede dar rienda suelta a otras de sus pasiones: escribir. Se ha aventurado en la tarea de contar sus hazañas a través de Internet. Sube sus reportajes gráficos e intenta darles vida explicándolos mediante la poesía, pero también los narra. Este es un hombre sin límites, que sorprende y se sorprende. Todo un todo terreno de esta vida.

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