Instituciones penitenciarias

Cartas de agradecimiento de los grandes confinados

  • Cartas, misivas, una mano que traduce en letras plasmadas sobre el papel el sentir de unas personas que, ahora más que nunca, necesitan saber que los suyos están bien y que admiran a aquellos que velan por la seguridad de sus familias hasta que llegue la hora del reencuentro

La UME desinfectó esta semana las instalaciones de El Acebuche. La UME desinfectó esta semana las instalaciones de El Acebuche.

La UME desinfectó esta semana las instalaciones de El Acebuche. / D.A. (Almería)

Ya de por sí aislados del resto de la sociedad, los internos del centro penitenciario El Acebuche de Almería ven limitados sus contactos con el exterior por la pandemia de COVID-19, algo que suplen con contactos telefónicos y videollamadas a sus seres queridos, aunque también dando rienda suelta a la escritura con cartas de agradecimiento.

Efe ha tenido acceso a varias de estas misivas, en las que estos presos reconocen, por ejemplo, la labor de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que desinfectó las instalaciones de la cárcel de la capital almeriense; al Hospital Universitario Torrecárdenas de Almería o a los sanitarios en general por su labor en esta crisis mundial.

“Es curioso, en mi juventud fui insumiso al servicio militar obligatorio, hasta me juzgaron por ello (…) Pero, ¡ojo! Al césar, lo que del césar. O sea, que tenéis mi admiración y total agradecimiento por la entrega y trabajo constante que estáis mostrando en esta gran crisis del COVID-19”, dice uno de los internos en una carga dedicada a la UME.

“Un confinado más os da las gracias y el más sincero agradecimiento a todos aquellos que día a día se enfrentan con valentía y altruismo a cuantas adversidades se le presentan. No nombro a ningún colectivo y al mismo tiempo los incluyo a todos”, dice otro, quien recuerda dos frases que lo ayudan a “no perder la esperanza”: “De aquí se sale” y “el tiempo, simplemente pasa”.

Otra de las cartas se dirige a los médicos, enfermeros y sanitarios, así como al personal auxiliar y de limpieza del Hospital Torrecárdenas de Almería. “En ocasiones he salido de esta prisión a vuestro hospital, que también es el nuestro (…) Ahora, confinados y aislados, como debemos permanecer, os veo por la televisión y veo a tantas personas aplaudiendo vuestro esfuerzo y entrega que me entran ganas de estar ahí, junto a vosotros. ¡Os apoyo con toda mi alma”, escribe.

Un interno más muestra su gratitud a los “nuevos espartanos de nuestra era”, asegurando que permanecerán “para siempre” en la memoria de todos. Se refiere a todos aquellos que “con su valor” han tomado la decisión de quedarse en su puesto de trabajo y “luchar contra el enemigo astuto a pesar de las circunstancias difíciles y las pocas almas disponibles”.

También hay quien se acuerda de los “enfermos graves” por la COVID-19, manifestándoles que se alegra de conocerlos sin conocerlos. “¿Qué más da que nos hayamos visto cuando existe un hilo invisible que nos une?”, pregunta, apostillando que hubiese preferido no tener que escribir a este supuesto paciente “en estas circunstancias”.

“Te quiero trasladar todo el calor de mi corazón y todas mis fuerzas para que te recuperes con la inestimable ayuda de los sanitarios que te rodean; con tus ganas de vivir y tu fe en tus fuerzas, estoy seguro de que lo conseguirás”, añade desde su “diminuta celda de esta prisión de Almería”.

Claro que otros se acuerdan de los que “se fueron” porque “se quedan para siempre en nuestra memoria”, y de los que “dieron su vida para salvar otras vidas”.

Una de las cartas más extensas relata la experiencia de uno de los internos que ha podido disfrutar de una videollamada, una experiencia “emocionante”. “Como querer tocar y no poder al mismo tiempo. ¿Cómo explicarlo? Desde mi experiencia fue como si la persona que más quieres aparece enfrente tuyo. Todo se mueve dentro de ti con mucha fuerza”, asevera.

Ese momentito lo profundicé, dilaté, alargué. Sé vivir en densidad, lo practico muchísimo para que el tiempo vivido con la persona que amas sea más largo. Sólo lo consigo viviéndolo en profundidad, en densidad… Eso me ayuda a que viva dentro de mí más tiempo para cuando viaje por el patio”, precisa.

Cartas, misivas, una mano que traduce en letras plasmadas sobre el papel el sentir de unas personas que, ahora más que nunca, necesitan saber que los suyos están bien y que admiran a aquellos que velan por la seguridad de sus familias hasta que llegue la hora del reencuentro.

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