Crónicas desde la ciudad

Cerro de San Cristóbal (VII)

  • Presidido por el cardenal primado de España y el alcalde de la Ciudad, en la tarde del 27 de abril de 1930 tuvo lugar la consagración de Almería al Sagrado Corazón en la cima del Cerro

Cerro de San Cristóbal. Cerro de San Cristóbal.

Cerro de San Cristóbal.

Desde la calle Antonio Vico (antes Engendro) el acceso al Cerro era un camino de cabras, solo con el auxilio final de unos escalones previos a la ermita. Es decir, la servidumbre de paso para personas y caballerías heredada de sus iniciales propietarios. La primera medida del Ayuntamiento tras acordarse la ubicación del Sagrado Corazón (el “Santo” en almeriense coloquial) en su explanada fue habilitar una carretera por la que pudieran transitar vehículos, desembocando en una plazoleta. A tal efecto procedió a la expropiación y derribo de cinco modestas casas y cuevas (AMAL, 22-VIII-1928) valoradas en 4.953 pesetas; además de dos parcelas de terreno tasadas en otras 1.317. Por estas fechas gran parte de viviendas del humilde barrio se hallaban en estado semi ruinoso tras sufrir la caída desde el monte de grandes piedras en inviernos precedentes.

Publicado el pliego de condiciones en el BOPA, la subasta recayó en el constructor José Ibáñez Moreno (único postor), presupuestada en 25.233 ptas. y plazo de ejecución de cinco meses. El Municipio se convirtió por tanto en su gran valedor económico, con partidas cuantificadas y aprobadas en plenos y comisiones. En cambio, el Patronato (en la figura de su presidenta, Ángela Fornovi) u Obispado no publicó (que sepamos) los recaudado en la colecta popular (iniciada por el Consistorio con mil pesetas), ni lo abonado al escultor Navas Parejo. Tampoco los emolumentos del arquitecto Langle Rubio, en caso de que los hubiese percibido.

Camino del Cerro, la magna y multitudinaria procesión inaugural partió de la catedral y aledaños

La original Comisión pro Monumento que convertida en Patronato pasó a denominarse Fundación Pía Autónoma “Patronato del Sagrado Corazón de Jesús de la Ciudad de Almería”, tiene su sede en el nº 21 de calle Tenor Iribarne (parroquia de Santiago); con el prelado González Montes de máximo responsable, delegando en el vicario general. Entre los objetivos reseñados en el Boletín Oficial del Obispado (julio-septiembre 2006) destacan:

-La Fundación, fiel al espíritu (¿) y tenor canónico de sus orígenes, tiene como finalidad primera la conservación y mantenimiento en el mejor estado del monumento al Sagrado Corazón de Jesús y de su entorno, sito en el lugar denominado Cerro de San Cristóbal. (La interrogante es mía y el epígrafe estatutario meridianamente esclarecedor).

-La Fundación queda inicialmente dotada con la propiedad de los terrenos ubicado en el Cerro de San Cristóbal y que son las fincas registrales números 15.224 y 12.543, así como el monumento al Sagrado Corazón de Jesús que se ubica en el perímetro de la primera de las fincas aludidas.

Base e imagen

Guillermo Langle Rubio (Almería, 1895-1981) compatibilizaba por estas fechas la triple función de arquitecto privado, municipal y diocesano. Ello justifica que asumiese el diseño y dirección del colosal icono católico; del que sería interesante conocer la planimetría y detalles contractuales. Fue construido por el maestro de obras José del Águila, con un gasto aproximado de 40 mil pesetas, recaudadas por la Junta de Damas organizada al efecto. La prensa dio amplia cobertura al proyecto: desde la exposición de su maqueta en la céntrica Papelería Sempere (en el Paseo) hasta la solemne inauguración. Resumo lo más sobresaliente de la edificación sacra.

El Ayuntamiento de responsabilizó de la carretera de acceso tras expropiar varias casas y cuevas

Adosado al sur de la ermita hoy desparecida, la visibilidad era posible de San Telmo a la Vega gracias a su crecido volumen. Constaba de un sólido basamento de ocho metros, con un cuerpo central de dura piedra caliza de Huéchar (Alhama) y dos laterales de 5 x 4 m. El frontal se adornaba de sendos altorrelieves en mármol blanco filabrés, “con representaciones alegóricas del Pueblo y figuras notables sagradas, en desfile”. En el centro, labrado en el mismo material, campeaba el escudo coronado de la Ciudad -con la cruz teñida en rojo-, tallado por el marmolista local Álvarez Lloré. Y en un plano inferior, en vertical, la leyenda “Almería al Sagrado Corazón de Jesús”. Las letras, grabadas en bronce, fueron fundidas y donadas por Talleres Francisco Oliveros. Del destino final del monumento daré cuenta en el próximo y último capítulo dominical.

En Sempere se expuso igualmente el boceto, en escayola, del Sagrado Corazón, de cinco metros de altura. Sobriamente esculpido en mármol de Chercos por el imaginero Navas Parejo, fue entronizado sobre el pedestal del basamento. Sorprende (y molesta) que en las distintas biografías del malagueño-granadino consultadas en Internet no se catalogue, como tampoco las imágenes de principios de la pasada centuria encargadas por el Obispado o el semanasantero paso de misterio (1942) de Las Angustias. Finalmente, al monumento se accede por una escalinata que culmina ante el altar donde celebrar los cultos.

Bendición

El 26 de abril de 1930 descendió del “tren rápido” de Madrid Pedro Segura y Sáenz, cardenal primado de Toledo. En sucesivos viajes lo hicieron el prelado de Guadix (Medina Olmos) y el auxiliar de Granada (Lino Rodrigo). El obispo de Almería, Martínez Noval, encabezó el comité de bienvenida, con asistencia de la mayoría de autoridades civiles y militares; mientras que en el andén la banda de música municipal, interpretaba la Marcha Real. El primero pernoctó en el palacio arzobispal y como eclesiástico de mayor rango presidió la amplia programación diseñada: misiones en parroquias, confesiones generales, semana sacerdotal, etc. Descritas con minuciosidad en La Independencia, incluido el discurso pronunciado por el alcalde, Ginés de Haro (similar al de Alfonso XIII cuando la consagración del Cerro de los Ángeles madrileño) y el del cardenal primado en la Iglesia de San Pedro, ante la asamblea de Acción Católica.

Obispo Martínez Noval. Óleo de J. Azaustre Obispo Martínez Noval. Óleo de J. Azaustre

Obispo Martínez Noval. Óleo de J. Azaustre

En la mañana del domingo 27 de abril de dicho 1930 tuvo lugar una misa pontifical en el propio Cerro, a la que no se permitió la presencia de mujeres (solo hombres, en cifra superior a 1500). A las 4 ½ se formó la magna procesión ante la catedral y aledaños, en espacios destinados al Ayuntamiento “bajo mazas”, señoras, hombres, niños y niñas de las escuelas, cofradías y hermandades con sus estandartes y comisiones forasteras. En el nutrido grupo del clero figuraba el deán catedralicio; el jesuita Alfonso Torres; Ortega Barrios, vicario general y antiguo propietario de la finca de San Cristóbal y Carmelo Coronel, párroco de Santiago, a cuya demarcación pertenece. El cortejo discurrió por plaza de Careaga, Real, Ricardos, Paseo, Puerta de Purchena y Antonio Vico, adornadas con arcos y gallardetes y gran número de personas presenciándola. En la subida no se permitieron automóviles ni coches de caballos, solo a pie. La banda de música municipal, del Hospicio y del Rgto. de la Corona amenizó la marcha.

La consagración civil de “Almería al Sagrado Corazón” fue presidida por alcalde Ginés de Haro y la misa solmene por el cardenal primado, acompañado por los obispos de Almería, Guadíx y auxiliar de Granada, en medio de gran expectación y multitud de personas. Las sirenas de los barcos surtos en el Puerto y el voltear de campanas sirvieron de fondo sonoro a la histórica jornada

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