Cien años de imágenes y recuerdos de La Salle
Los antiguos alumnos y los que ahora ocupan sus pupitres se reúnen en la UAL para compartir sus experiencias
Recuerdos plateados que algunos llaman canas. Memorias que no olvidan años de estudio en pupitres de madera. El colegio de La Salle dio ayer la oportunidad a los antiguos alumnos de encontrarse con los nuevos. Al pasado de tender la mano al futuro para entender que para la educación el tiempo no pasa. La Sala Bioclimática de la UAL se llenó de "cuánto tiempo sin verte" y "¿qué es de tu vida". De "¿cómo están los niños?" y "un día de estos te llamo". Una oportunidad única de compartir. De volver a sentir y retornar a la infancia.
Eran las doce en punto de la mañana. Ni un minuto más. La soprano María Pina y el pianista Juan Vicente hicieron flotar en un ambiente cargado de nostalgia las notas del himno de La Salle. En las primeras filas, al vicerrector de Estudiantes y Empleo, Javier Fornieles, le embriagaba la emoción. Él también fue alumno lasaliano.
No todo era recuerdo, ni batallitas, ni búsqueda de respuestas. La Salle también quiso estar de actualidad. Lo hizo con una conferencia sobre el cambio climático de la que se encargó el ex alumno José Luis García Ortega, responsable en la provincia de la asociación Greenpeace. "Almería se encuentra, por sus características, en un punto conflictivo si hablamos de este fenómeno de cambio climático", señaló García.
La sala siguió atenta cada una de las explicaciones del experto, que centró buena parte de su charla en el efecto invernadero, en el incremento de dióxido de carbono en la atmósfera y el incremento de la temperatura. "Como recurso a la quema de combustible fósil hay que buscar la energía eólica, de la que una buena parte se encuentra en Tabernas", matizó el responsable de Greenpeace. "El deshielo se ha adelantado unos treinta años", afirmó.
Una vez finalizada la ponencia, el antiguo alumno fue despedido con una fuerte ovación por parte de los presentes en la Bioclimática, que no querían dejar pasar la oportunidad de felicitar al autor de la charla.
La juventud lasaliana viene pisando fuerte, con muchas ganas. Así lo demostró también Victoria Ortiz, que actualmente se encuentra estudiando en la Universidad. Según manifestó, delante de un auditorio que se quedó embelesado ante su ponencia, a la hora de escribir "unos cuantos folios" decidió "pasar un día en el colegio, ver cómo estaba el patio y las instalaciones, qué había cambiado y qué no". Precisamente esta cercanía se vio reflejada en las risas de muchos de los presentes, actuales alumnos del centro, que también conocían de primera mano las manías y enseñanzas de muchos de los hermanos y profesores citados por Ortiz.
"Es muy complejo escribir quince años de historia", aseguró, "académicamente debo mucho a La Salle, y qué decir del aspecto personal, ellos me han ayudado a crecer como persona". Destacó su amor por la Semana Santa, su afición a pronunciar los discursos de apertura de celebraciones concretas en el centro, y su amor por la comunicación. Fue una de las charlas con mejor acogida de las pronunciadas. La antigua alumna supo estar a la altura de los que la escuchaban. Cercana, sencilla y paradójica.
El relevo de la joven lo tomó Juan José Jiménez, profesor de la UAL y también antiguo estudiante lasaliano. "Reconozco la labor que ha desarrollado este centro a la hora de formar a muchas generaciones", aseguró. Quiso agradecer a la Universidad de Almería el que hayan cedido sus instalaciones para esta ocasión ya que "supone una muestra más del abrazo existente entre el colegio y la institución de estudios superior". Respeto, instrucción y amistad entre compañeros fueron algunos de los aspectos a los que el profesor universitario hizo referencia. Posteriormente paseó la memoria por aquellos personajes que han escrito la historia de su educación como la de cientos de ciudadanos.
La imagen del hermano Ramón buscando en los baños el humo de los primeros cigarros, José, el profesor de matemáticas "y responsable directo de hacernos aprender la tabla de logaritmos", el hermano Salvador "que se hizo cargo del coro" rememorando la celebración de la obra Marcelino Pan y Vino, en la que él fue el encargado de interpretar a Fray Papilla. La importancia de leer, a los clásicos, a los de actualidad, también fue puesta en relieve en esta jornada en la que, además, se celebra la Semana del Libro.
Emocionado, sin duda, por el acontecer de la celebración, el director del centro, el hermano Celerino Sanz, anunció la publicación de un libro con motivo del centenario que estará en los quioscos con El Almería el próximo día 23 de mayo tras la presentación oficial, en el Auditorio Maestro Padilla, el día anterior. Ese mismo día, además, será inaugurada una escultura a la puerta del centro que representa "la esencia de educación que queremos transmitir", aseguró el director.
"Es muy importante destacar que el 80% de los alumnos que terminan sus estudios en nuestro centro, luego los continúan en la Universidad de Almería". Con motivo de esta unión entre instituciones, tanto una como otra recibieron una placa conmemorativa del centenario.
Una vez finalizado el acto oficial, de nuevo la soprano María Pino entonó el Gaudeamus Igitur, himno universitario. Los presentes en pie y algunos valientes acompañando a la cantante.
Fue el broche de oro de una jornada llena de recuerdos, de emociones escondidas y de reencuentros.
Un aperitivo sirvió para volver a unir a los estudiantes.
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