El Conde de Ofalia y Francisco Javier de Burgos
Embajador. Heredia fue muy importante, entre otros destinos estuvo en Londres y París, pero además el Rey Fernando VII lo consideraba como la persona de Estado con mayor capacidad
Ambos andaluces, tuvieron ideas aperturistas hacia el liberalismo, con pasado afrancesado, en mayor grado Burgos; por cuestión de rivalidad de los Consejos en los que se encontraban, Ofalia en el de Gobierno y Burgos en el de Ministros, hubo entre ellos desconfianza y recelos, resultando injusto el testimonio que deja en sus Anales Francisco Javier de Burgos sobre el Marqués de Heredia, además de falto de veracidad y ciertamente ventajista, aunque esta magna obra fue terminado por su hijo Augusto de Burgos, ya que Francisco Javier de Burgos falleció en 1848, al publicarse los mencionados Anales en 1850, el Conde de Ofalia ya había fallecido y no podía defenderse del menosprecio que recibía su figura política. Diremos que Heredia fue un importante Embajador, entre otros destinos estuvo en Londres y París, cuestión que reconoce Burgos, pero además ya en Junio de 1830 el Rey Fernando VII consideraba al Conde de Ofalia como la persona de Estado con mayor capacidad del Reino para mantener la labor política y los caminos que garantizasen que su descendencia, fuese hombre o mujer , se proclamase Rey o Reina de las España ( en aquellas fechas de 1830 no sabía Fernando cuantos hijos o hijas tendría con la bella napolitana María Cristina de Borbón o posiblemente en otros futuros matrimonios… ya el Rey Fernando había enviudado de otras esposas), nombró en testamento a Narciso de Heredia Secretario del Consejo de Gobierno. Fernando VII confía en la habilidad para negociar las altas cuestiones políticas de sus hombres de la Carrera Diplomática, capaces de atraer a personas de diferente talante de miras, sean los liberales hacia su campo en la cuestión sucesoria o a potencias extranjeras como aliadas de su causa, ya que Heredia y Cea fueron importantes diplomáticos. Así el nombramiento de Heredia como Secretario del Consejo de Gobierno, ya en 1830, y el nombramiento del diplomático en Londres Cea Bermúdez en la Secretaria de Estado, Jefe de Gobierno, tras los sucesos de enfrentamiento con la tendencia favorable a su hermano don Carlos, dentro del Gobierno, en otoño de 1832. Aunque Fernando VII en su testamento mantiene una considerable representación del poder aristocrático y militar al integrar como vocales del Consejo de Gobierno al General Castaños, heroico en Bailén, y al sobrino de éste el Marqués de las Amarillas, que era Capitán General en Andalucía. Se garantiza un poderoso Consejo de Gobierno, que defiende los intereses de la familia de Fernando VII, la Reina Regente María Cristina y la heredera al trono de España, la niña Isabel, futura Reina Isabel II.
Francisco Javier de Burgos había sido subprefecto en Almería con la Administración francesa de José I, conocía los entornos de la ciudad almeriense, estando agradecido al Ayuntamiento y autoridades de Almería, ya que durante el absolutismo de Fernando VII realizaron expedientes que avalaron al motrileño para que consiguiese el perdón real y pudiese regresar a España en 1817; también Burgos fue Corregidor en Granada y en aquella ciudad igualmente encontró informes para conseguir el perdón del Rey Fernando VII, así pudo regresar a España, pues como afrancesado Francisco Javier de Burgos tuvo que exiliarse en 1812 y parte del destierro lo pasó en Paris, logró asimilar ideas de la administración francesa, incluso tradujo a Horacio y a Virgilio. Durante su estancia en Almería desde 1810, además de entregarse a las labores relativas a su cargo, fuesen administrativas, políticas o urbanas, embelleciendo la ciudad al crear la calle Jovellanos, construcción del Cementerio de Belén, el de los franceses, extramuros de la ciudad, mejorando la sanidad en la ciudad, Burgos prosiguió su carrera literaria, fundamentalmente la teatral, siendo frecuentes sus estancia en Granada, ciudad principal de la Prefectura a la que permanecía Almería, entonces Subprefectura. En Granada agasajó al Rey José I, además Burgos prefería Granada a Almería para impulsar su carrera literaria y teatral -la ciudad de la Alhambra contaba con teatros-. En la cuestión patriótica con acierto intermedió para evitar represalias del ejército invasor en la ciudad almeriense, excusando a diversos ciudadanos de acciones contra el francés - había muerto un soldado dragón francés, logró que los militares franceses aplazasen el castigo de diez almerienses fusilados por cada francés que encontrase la muerte- evitando derramamientos de sangre.
Durante el trienio liberal Burgos fue Director del Imparcial, periódico que defendía ideas afrancesadas, además de mostrarse desde sus editoriales partidario de que Almería fuese capital de Provincia. En aquellos tiempos Francisco de Torre Marín, cuñado de Ofalia, tuvo brillantes intervenciones en el Congresos de Diputados favorables de que Almería fuese capital de su Provincia, cuando Baza entraba como capital en la división territorial de Bauza y Larramendi en 1821, pero triunfan las ideas de ser Almería la designada como capital, ya que era una ciudad de mayor población; tenía puerto y por tanto necesitaba esta bahía el desarrollo económico que aportaría ser capital de la Provincia; poseía catedral y sede episcopal; la riqueza de la barrilla y los productos minerales, principalmente el plomo, existiendo minería en la Sierra de Gádor; aunque Baza se encontraba mejor comunicada con Granada, desde Almería podrían darse buenas comunicaciones con Vera, Cuevas y pueblos del Poniente. Los discursos de Torre Marín, contenidos en las Actas de las sesiones de Cortes, favorecen que Almería fuese una de las 52 Provincias de división Provincial de Enero de 1822, se impone por votación en Cortes a Baza, realmente sería esta división precursora de la del 30 de noviembre de 1833, pero desapareciendo en esta última las Provincias de Calatayud, El Bierzo y Játiva. Al perder la votación Baza, prefirió incorporarse a la Provincia de Granada, pasando tierras de la Alpujarra a Almería. Mas esta división territorial jamás tuvo vigencia, por los levantamientos absolutistas en 1822, y la invasión desde los Pirineos de los franceses Cien Mil hijos de San Luis. Por lo tanto Almería no pudo ejercer de Capital Provincial en el Trienio, ni posteriormente, hasta 1833.
También te puede interesar