guardia civil Un cuevano con más de media vida de servicio en la Benemérita

Un Coronel con mando en plaza

  • Es el primer oficial con ese rango que manda la Comandancia de Almería · Francisco Jiménez será el jefe que más años haya permanecido en el cargo al frente de la Benemérita en la provincia

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Era una petición antigua, al menos desde hace una década. Tras los incidentes de El Ejido en el año 2000, el auge de la inmigración y la escalada criminal que se produjo en los años 2003 y 2004 donde la provincia llegó a contabilizar más homicidios que en Madrid o Barcelona, la Comandancia de la Guardia Civil en Almería reclamaba una mayor graduación y que de estar mandada por un Teniente Coronel que en el momento de su ascenso debía estar pendiente de ser trasladado. A pesar de que era casi un secreto a voces, el pasado martes, el Boletín Oficial de la Guardia Civil, lo hacía oficial. El Coronel Francisco Jiménez se convierte en el primer guardia civil con esa graduación al mando de la Benemérita en la provincia de Almería. Quien primero se alegró por ello fueron los miles de guardias civiles que tiene bajo su mando. Además, salvo que la historia de la Guardia Civil en la provincia esconda algún poco conocido secreto, será el que más tiempo haya permanecido a sus órdenes.

Francisco Jiménez Rodríguez nació en Cuevas del Almanzora el 10 de noviembre de 1955. Estaba predestinado a ser guardia civil, como lo fue su padre, que se retiró de subteniente después de hacer toda su carrera en el Cuerpo en Almería y como lo fue su abuelo. La tradición en la Benemérita se cumplía aunque confiesa con cierta pena que sus hijos no la seguirán, "por las mayores oportunidades que ofrece la vida ahora".

Su vida fue como la de tantos, pendientes de un traslado, con la familia siempre acompañándole. No en vano, en la Benemérita se asume que ellos también pertenecen a ella. El 21 de julio de 1976 ingresa en la Academia General Militar. Cuatro años después asciende al empleo de Teniente y pasa destinado a la Academia de Guardias Civiles de la localidad de Úbeda. Un año después le asignan a la 232ª Comandancia de la Guardia Civil de Jaén como mando de la Línea de Porcuna. En 1983 aterriza en su provincia, en concreto en el puesto de Garrucha donde permanece hasta 1985 cuando asume el mando de las instalaciones del Puerto y el Aeropuerto de la capital almeriense. Al año siguiente se hace cargo del mando de la Línea de Almería, antes de pasar al Destacamento de Tráfico, previo a su ascenso a Capitán que le lleva a la Compañía de Plana Mayor de Almería.

En 1989 regresa a la provincia de Jaén, donde imparte enseñanzas en al Academia de la Guardia Civil de la localidad de Úbeda.

Asciende a Comandante el 24 de abril de 1993 y el destino le lleva a la Comandancia de la Benemérita en Zamora donde permanecerá por un periodo de cuatro años, antes de regresar a Almería el 20 de noviembre de 1997.

Como Teniente Coronel (27 de agosto de 2003) pasa a la Zona de la Guardia Civil de la Comunidad Autónoma de Galicia con sede en A Coruña antes de regresar a Almería de donde, al menos de momento, no se va a mover. Primero, como Jefe de la Comandancia desde el 30 de noviembre de 2006, hasta el año pasado, donde su ascenso a Coronel le dejaba en situación de pendiente de destino. El pasado martes, es el primer Coronel al mando de la Comandancia de Almería.

Su hoja de servicios está plagada de distinciones. La Orden de Mérito militar con distintivo blanco; la Cruz, Encomienda y Plaza de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo; dos Felicitaciones Individuales y dos cruces de la Orden de Mérito de la Guardia Civil, una de ellas por servicios extraordinarios.

Conoce la Comandancia hasta en sus más recónditos lugares y lo que es mejor, la Comandancia le conoce a él. Es donde ha crecido y donde le gusta estar. Lleva asumido el consejo que le dio uno de sus jefes y es que "la Comandancia debe funcionar a pesar del jefe" pero se hace querer y respetar; es un mando que confía en los suyos, que escucha y valora una opinión distinta a la suya. Sabe mandar y hacerse respetar al mismo tiempo. Esconde bajo una sonrisa que no se empeña en disimular, la tensión que vivió en los sucesos de El Ejido, en cada patera que interceptan ya que conoce lo que hay detrás de cada uno de quienes arriesgan su vida en un bote y horas y millas de mar en Alborán. Manda a cientos de guardias civiles profesionales y tiene por delante varios años más para seguir haciéndolo. Almería y los suyos se lo agradecerán.

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