Sucesos

Cuarto Milenio recuerda un terrible accidente ferroviario en Almería: hubo 17 muertos

Lugar donde tuvo lugar el accidente ferroviario de Las Alcubillas Bajas, en 1945.

Lugar donde tuvo lugar el accidente ferroviario de Las Alcubillas Bajas, en 1945. / Cuarto Milenio

La madrugada del 14 al 15 de noviembre de 1945 tuvo lugar un terrible accidente ferroviario en la provincia de Almería. Fue uno de los más graves de la historia de España. Dos trenes colisionaron frontalmente cerca de Las Alcubillas Bajas (Gérgal).

Este terrible accidente fue protagonista este domingo en el programa Cuarto Milenio de Cuatro, presentado por Íker Jiménez. Su equipo se ha trasladado hasta la provincia de Almería para investigar un suceso que ocurrió hace casi 80 años pero que parece tener aún su eco en la actualidad. O eso, al menos, es lo que han querido dilucidar.

La investigación parte de una visión extraña. Quizás paranormal. El propietario de una finca cercana al lugar del accidente asegura que hace diez años vio a un hombre con ropa de época surgir de la nada y esfumarse sin explicación. Juan Luis León Arévalo cuenta que estaba haciendo un injerto en un olivo cuando escuchó un ruido, como si alguien caminase por encima de las piedras. "Al principio no le di importancia, pero luego vi un hombre con una gorra, una chaqueta azul como de ferroviario, un pantalón como de pana marrón y una maleta rígida. Lleva también una sombrilla grande negra", relata. Volvió la vista a sus olivos y cuando miró de nuevo hacia donde estaba ese hombre, había desaparecido.

17 muertos que podrían ser cientos en realidad

Dejando de lado la parte paranormal, lo que se sabe es que aquel 15 de noviembre hubo un accidente de enormes dimensiones. Un tren correo con el número 1802 y un tren de mercancías con el número 6831 chocaron frontalmente entre las estaciones de Gérgal y Fuente Santa (Santa Fe de Mondíjar). En concreto, en la conocida como trinchera Zamora, a la altura de Las Alcubillas Bajas.

La versión oficial relata que el jefe de estación de Gérgal, José Lúcar Molina, por error dio paso al tren correo que iba hacia Almería sin saber que en la dirección contraria viajaba un tren cargado de uva con 16 vagones. 

Noticia aparecida en La Vanguardia sobre el accidente de Almería. Noticia aparecida en La Vanguardia sobre el accidente de Almería.

Noticia aparecida en La Vanguardia sobre el accidente de Almería. / Cuarto Milenio

Eusebio Rodríguez, doctor de Historia Contemporánea, cuenta que el jefe de estación se despistó y autorizó la salida del tren. "Hubo la mala suerte de que la colisión se produjo en una trinchera en curva, es decir, un rebaje en el terreno, como una montaña horadada por el centro". Esto imposibilitó que ambos trenes se vieran a tiempo. Estaban tan cerca que a los jefes de tren solo les dio tiempo a decir: “agarraos que nos matamos”, según relata el historiador.

Oficialmente hubo 17 muertos y una treintena de heridos. Sin embargo, los investigadores creen que realmente fueron cifras mucho más altas. Según el escritor Alberto Cerezuela, "tan solo en el tren correo iban más de 300 personas". De hecho, en los documentos oficiales faltan 95 personas que debieron desaparecer esa noche.

El accidente fue horrendo. Ese tramo era el único que estaba electrificado en la línea Linares-Almería, para poder superar la diferencia de altura entre las estaciones de Gérgal y Santa Fe. Por eso, chocar los dos trenes (que eran de vapor), se elevaron los dos últimos vagones con la mala suerte de que tocaron la catenaria. Eso produjo un cortocircuito y el incendio de todo el tren, siendo los vagones del correo de madera.

"Los restos quedaron carbonizados. Uno de los ferroviarios recuerda que estuvo un mes recogiendo restos con una pala. Se enterraron en una fosa común en el cementerio de Las Alcubillas y, recientemente, en unas obras de reforma se rompió esa fosa y se arrojaron los restos a un descampado cercano", cuentan en el reportaje de Cuarto Milenio.

La historia tuvo, además, un trágico suceso más. Días después, el jefe de estación de Gérgal cogió su pistola, se despidió de su hija y se echó al monte. Allí se suicidó.

Sin duda, este lugar de la Sierra de los Filabres está tocado por la tragedia. Y eso es lo que llevó a Cuarto Milenio a investigar si aún hoy queda algún rastro de aquello, aunque sea de una forma paranormal.

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