Cruz Roja

Esperanza para los inmigrantes que viven en los asentamientos

Los voluntarios y técnicos de Cruz Roja atienden a los inmigrantes. Los voluntarios y técnicos de Cruz Roja atienden a los inmigrantes.

Los voluntarios y técnicos de Cruz Roja atienden a los inmigrantes. / Carlos Barba/EFE (Almería)

Cruz Roja se ha convertido en la esperanza de los miles de residentes en asentamientos chabolistas de la provincia de Almería en estos momentos de pandemia, en los que ya han sido repartidos un total de 27.412 kilos de alimentos y atendidas 2.670 personas, muchas de ellas trabajadoras en el mar de plástico agrícola.

Efe ha acompañado a los técnicos y voluntarios de la ONG a uno de los repartos realizados en los asentamientos de El Hoyo, Los Nietos 10 y El Cruce, todos en la comarca de Níjar, uno de los principales focos de la agricultura intensiva, en los que han sus residentes han recibido completos lotes de productos de limpieza e higiene, así como educativos y de ocio para los niños.

“Se hacen salidas de lunes a viernes por la mañana y dos tardes a la semana. Se hacen tanto en la zona de levante como en la de poniente y lo que se hace es proveer de lo básico, tanto agua, como alimentación, productos de higiene. En esas salidas también lo que se hace es un seguimiento de cada zona para ver las necesidades, para paliar un poco más esa situación en la que están”, explica a Efe Alicia Guirado, mediadora en el Departamento de Inmigración.

En 2019 se trabajó con 4.397 personas, de las que el 20% eran niños y el 25%, mujeres

Tanto es así que, según datos de Cruz Roja Almería, en el año 2019 se atendieron en la provincia a 4.397 personas, de las que el 25 % eran mujeres y el 20 % menores de edad.

La mayoría de ellos, habitan cortijos rehabilitados o casas levantadas con palés, plásticos y restos agrícolas para encontrarse lo más cerca posible de los invernaderos en los que trabajan, pero también por la inexistencia de vivienda normalizada o la dificultad para acceder a ella por bajos recursos o por prejuicios, o por miedo debido a su situación irregular.

Patricio, voluntario de Cruz Roja, atiende a los inmigrantes de uno de los asentamientos. Patricio, voluntario de Cruz Roja, atiende a los inmigrantes de uno de los asentamientos.

Patricio, voluntario de Cruz Roja, atiende a los inmigrantes de uno de los asentamientos. / Carlos Barba/EFE (Almería)

Sin embargo, también viven aquí personas que llevan varios años en España y cuentan con permiso de trabajo. Lo que no evita que la mayoría tengan dificultad para obtener un contrato de trabajo, lo que conlleva su incorporación irregular a labores con largas jornadas en las épocas de gran producción y menos horas o nada en las épocas de siembra o blanqueo.

Alejandro Mérida, técnico del Departamento de Infancia y Cruz Roja Juventud en Almería, destaca los cambios a la hora de atender a los pequeños en asentamientos. “En una situación habitual hacemos sesiones de apoyo educativo de actividades lúdicas en un aula con los materiales que tenemos a mano en el aula. Aquí cuando venimos a hacer una actividad lúdico-educativa o un taller tenemos que trasladar el aula al completo”, precisa.

“El ocio es vital para cualquier persona, para los niños, tanto dentro de una situación normalizada como en una situación de estar viviendo en infravivienda o asentamiento, para ellos, como para todos niños, es algo espectacular (...) aunque vivan en un asentamiento, también es un momento mágico, igual que un juguete nuevo o cualquier material que le podamos traer”, dice.

Entre los participantes en el reparto se encuentra también el voluntario Patricio Pérez, que lleva más de dos años trabajando con inmigrantes.

También hubo obsequios para los más pequeños. También hubo obsequios para los más pequeños.

También hubo obsequios para los más pequeños. / Carlos Barba/EFE (Almería)

“Me conocen, los conozco a ellos, es como saludar a un conocido, a un amigo. Preguntas por el trabajo, por cómo está la familia. Te reciben ellos igual, Muchas veces nos ofrecen si queremos té, que si queremos un rato de charla”, apunta.

Considera que lo mejor es poder irse con la “satisfacción de haber hecho algo bueno por alguien”. “Cuando consigues ayudarles en un tema personal, problemas que tengan de papeles, personales, y consigues solucionarles esos problemas, te llevas la satisfacción a casa de saber que has hecho un poco mejor el día de estas personas que sufren en estas condiciones”.

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