“Familia, compromiso cristiano y trabajo son los pilares de mi vida”
Almería y sus personajes I José Luis Aguilar Gallart (Hostelero, docente, abogado, político... jubilado)
Estudió en el Seminario y la Escuela de Hostelería
Fue ordenado subdiácono por el Obispo
Tras mucho tiempo sin verlo coincidimos en la misa de las fiestas de las Cuevas de los Medina. Me contó que, tras una vida muy ac-tiva, estaba jubilado y retirado en Retamar; pero para un desayuno-entrevista “con un amigo (servidor) para el Diario (’el periódico que compro cada día’) siempre saco tiempo”.
–Dichosos los ojos...
–Es que vivo en Retamar dedicado a pasear y a leer y me dejo ver poco por el centro. Bastante activo he estado hasta los 60 años. El día que los cumplí me dije: “Hasta aquí hemos llegado. A partir de ahora, calidad de vida”.
–Quizá tu faceta más conocida sea la política; pero has tenido trabajos bien distintos.
–¡Y tanto! Mira, yo nací en la calle Magaña del Barrio Alto en 1946. Fui al colegio de D. Simón y Dña. Josefina, dos excelentes pedagogos con una cultura y una manera de enseñar muy propia de aquellos años. ¡Cuántos reglazos en la mano me dieron! Pero enseñaban y tenían siempre las clases llenas. Entonces empecé a trabajar, ayudando a mis padres en el bar Los Cármenes.
–Pero acabaste en el Seminario.
– Sí, cuando tenía 12 ó 13 años e incluso ingresé como Misionero Comboniano. Me mandaron a Corella, en Navarra. Pero cuando me iba a ir a África, me llamaron de mi casa que tenía que venir a echar una mano en el bar. Regresé, con la idea de volver a la Misión; pero ya me quedé aquí.
–En estas que abrieron en La Pipa la Escuela de Hostelería...
–Y yo me matriculé en ella; soy alumno de la primera promoción hará unos 60 años. Su primer director fue Pedro Oliver y quién me iba a decir a mí que yo iba a ser el segundo Fuimos pioneros en Andalucía, con internado gratuito para niños de la provincia. Estábamos en un caserón precioso pero le detectaron aluminosis y, tras un par de años en unas aulas provisionales que nos hizo la Diputación, nos marchamos a la actual ubicación.
–Y recibes una llamada del PP...
–Que entonces era AP. Fue Andrés García Lorca quien me invitó a entrar en las listas del partido para el Ayuntamiento. Yo dudaba y padre me dijo que si lo hacía, lo hiciera con la máxima dedicación y me animé. Una anécdota: salí elegido concejal y fui a llevar el acta al Ayuntamiento. Bueno, pues esa fue la primera vez que pisé la Plaza Vieja.
–Y bien que echaste raíces...
–Mira, desde 1983 hasta 2006 en que me jubilé he sido concejal, vicepresidente de la Diputación con Luis Rogelio y parlamentario andaluz. En muchas ocasiones he sido el saco que le paraba los golpes al alcalde; de ahí que cuando me jubile, le decían a Luis Rogelio con mala idea: “Te has quedado sin escudero”.
–Jubilación que tiene también su anécdota...
–Yo tenía mi despacho de Abogado en el Paseo, la política, la enseñanza, los hermanos seguíamos con el bar... Total, que cuando cumplí los 60 años me dije: “Hasta aquí hemos llegado”. Redacté mi dimisión de concejal y se lo dije únicamente a la actual alcaldesa, Mª Mar Vázquez, que era la que entraba de concejala en mi puesto. Llegué al Pleno, pedí la palabra como cuestión de orden y leí el escrito de dimisión. Pues bien, todos los que me habían sacudido a base de bien les faltó llorar. ¡Qué palabras de gratitud, qué abrazos!
–Te regalarían una caja de puros por lo menos...
–¡Ja, ja, ja! Mira, yo fumaba puros como antídoto contra el estrés que me producía la política. Fue jubilarme y dejé de fumar. Las cajas que tenía las fui regalando y recuerdo que la última fue para unos militares
–Casi no nos queda espacio para tu vena religiosa...
–Ya te dije que estuve en el Seminario y de ahí mi compromiso católico. El actual Obispo me ordenó recientemente subdiácono y espero ser pronto diácono. Con ello puedo celebrar la Palabra como un cura pero sin consagrar. Es mi único trabajo hoy día.
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