'El Francés' paga una fianza de 300.000 euros y sale de la prisión
El propietario del club de alterne El Volcán fue detenido como presunto cabecilla de una red de prostitución y blanqueo de dinero en abril junto a otras 16 personas
El propietario del club de alterne El Volcán, José El Francés, en prisión provisional desde el mes de abril por un presunto delito de explotación sexual de mujeres y blanqueo de dinero junto a otras ocho personas, ha salido de la prisión El Acebuche tras pagar una fianza de 300.000 euros, según informaron a Diario de Almería fuentes de toda solvencia.
El Francés, que ha pasado siete meses en la cárcel, fue detenido junto a otras 16 personas en la que la Policía denominó la mayor red de prostitución al desmantelar hasta siete clubes de alterne entre Almería y Roquetas de Mar.
Según la Policía, los detenidos controlaban los prostíbulos con mujeres que habían introducido de forma clandestina en España desde Rusia y Brasil o reclutadas en territorio nacional. La infraestructura económica de la red estaba compuesta por 13 empresas tapadera que fueron intervenidas por los agentes, junto con 35 pisos, chalés y fincas de Almería en su mayoría, así como en pueblos de la provincia e incluso en Tenerife.
La investigación comenzó el pasado 20 de abril gracias a la información compartida por la Comisaría General de Extranjería y Fronteras y la Comisaría General de Policía Judicial acerca de los grupos de personas relacionados con la explotación sexual y laboral de mujeres de origen ruso y brasileño en España. Los grupos investigados, según fuentes de la Policía, mostraban una clara estructura jerárquica organizada de modo piramidal. Ninguno de los miembros tomaba decisiones sin la aprobación del responsable. Sólo uno de los siete locales de alterne se encontraba registrado a nombre de El Francés y su pareja, presuntos líderes de la red. En el resto figuraban los llamados hombre paja o empresas instrumentales que, con la apariencia de desarrollar una actividad normal, ocultaban la trama.
La organización blanqueaba los beneficios económicos que obtenían a través de la infraestructura mercantil constituida por 13 empresas a cargo de familiares, allegados y empleados, que además de participar directamente en la gestión y en el control de los negocios, hacían las veces de testaferros a cambios de pequeñas cantidades de dinero, siempre bajo la dirección de los dirigentes de la red.
El grupo contaba también con un importante asesor financiero cualificado por parte del también detenido A. J. M., ex director de una sucursal bancaria, que conocía las medidas de prevención del blanqueo de capitales del sistema bancario español. Pero no sólo asesoraba al grupo, sino que manejaba directamente algunas de sus cuentas para eludir la detección de estos fondos de origen delictivo por parte de la Policía. El dinero blanqueado se empleaba en la creación de otras empresas, inversiones inmobiliarias o amortizaciones anticipadas de préstamos.
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