Almería

HUÉCIJA. Gutierre de Cárdenas

Torre de los Agustinos

Torre de los Agustinos / LGY

En vísperas de la Navidad de 1489 y tras pactar en secreto, el rey “moro” El Zagal decidió entregar las llaves de la ciudad de Almería a sus homónimos reyes Isabel y Fernando. Acompañándolos venía Gutierre de Cárdenas Chacón, negociador hábil y capitán de tropas en el largo episodio bélico del Sur. Él hizo tremolar el estandarte regio antes de izarlo en lo más alto de la Alcazaba. Nacido en el s.XV en Ocaña (Toledo), falleció en Alcalá de Henares en 1503. Amasó una considerable fortuna y accedió con notable influencia a la Corte merced al matrimonio de su padre con Teresa Chacón. Perteneciente a la Orden Militar de Santiago, Gutierre ostentaba los títulos de comendador Mayor de León y otros muchos, entre ellos el señorío de la taha de Marchena. Maestresala de Isabel, negoció las cláusulas de su matrimonio con Fernando de Aragón. En premio a la demostrada eficacia recibió en el repartimiento, tierras y frutales en el Río; además de solares y casas en la ciudad. Patrimonio que en gran medida, junto con las rentas devengadas, conformó la dotación destinada a un convento femenino en la nueva ciudad conquistada para el Cristianismo; añadido al de las órdenes monásticas masculinas de Franciscanos, Dominicos y Trinitarios.

La loca del Sacramento

Teresa Enríquez Alvarado, su esposa en 1470, fue pintada en un óleo propiedad de la Colegiata de Torrijos, del que sacó copia el almeriense Antonio Bedmar y hoy se conserva en Las Puras. Hija legítima de Alonso Enríquez, almirante Mayor de Castilla, nació en Medina de Rioseco (Valladolid) hacia 1454-56 y falleció en 1529 en Torrijos (Toledo). Huérfana a los pocos meses, se educó con la abuela paterna (ya entonces le llamaban La Santita), mientras que el padre contraía segundas nupcias. Teresa era prima hermana del rey Fernando de Aragón y tía de los santos Francisco de Borja y Juan de Rivera. Madre de cinco hijos, se mostraba reacia al lujo palaciego; en cambio, la obsesiva dedicación al culto a Jesús Sacramentado le valió que el papa Julio II la apodase “La loca del Sacramento”.

Al enviudar, se dedicó a consolidar la orden Concepcionista Franciscana. De su propio patrimonio erigió los monasterios de Torrijos y Maqueda. El de Almería fue producto del cambio del testamento de su esposo dentro de la misma observancia franciscana: de Santa Clara a Las Puras. En 1529 falleció en su palacio de Torrijos, siendo enterrada en el convento de aquella localidad, donde su cuerpo se conserva incorrupto. En 2001 Roma abrió proceso de beatificación en favor de la religiosa dama.

Frailes Agustinos

Sabemos que en 1515 la viuda de Gutierre de Cárdenas fundó el convento monjil de Las Puras en la capital. Pero antes, en 1511, hizo lo propio en Huécija con el de Santa María de Jesús -habitado por seis frailes agustinos-, en el terreno conocido como “teatro de Pompeyo”; siendo su hijo primogénito, Diego, duque de Maqueda. Tras el violento seísmo que destruyó la iglesia conventual de Santa María de Regla, se construyó la actual, adosándole más adelante en su ángulo sureste una torre exenta de recia sillería que había permanecido en pie, al igual que la fachada sur del convento. Su estructura cilíndrica, con base piramidal, sería sobrevolada por un ático descubierto para alojar el cuerpo de campanas. Sobre su frontal campea el escudo artísticamente labrado con las armas de los Cárdenas y los Velasco, por el emparejamiento de Bernardino Cárdenas, II duque de Maqueda, con Inés de Velasco, hija del condestable de Castilla.

Las Puras Las Puras

Las Puras / Enríquez, Antonio Bedmar

Si en Benahadux fueron los arcabuces de los “encamisados” quienes diezmaron a los moriscos, ahora son estos los que hacen correr la sangre de los cristianos guarecidos en la torre atalaya. Los incumplimientos de lo pactado por la Corona, la no sincera conversión al cristianismo y el régimen opresivo sobre mudéjares y moriscos –acrecentado por una Pragmática recaudatoria de Carlos I-, desembocaron en tres años de luchas encarnizadas. El capitán de armas de la Alcazaba, García de Villaroel, conminó a las autoridades de la taha de Marchena a que llevasen a Almería a los pobladores de fe católica en evitación de mayores riesgos. El gobernador de Huécija, Luis Gibaja, se negó a ello y optó por resistir. En la Navidad de 1568 la torre en la que se refugiaron fue asaltada por el cabecilla morisco El Ramí, pereciendo todos los hombres, incluidos el gobernador, alguaciles y los trece frailes agustinos de la comunidad.

El convento-iglesia sufrió desperfectos cuando la dominación francesa del XIX lo incluyó en el proceso desamortizador de Mendizábal y fue habilitado como cárcel en el episodio de Los Coloraos. En la Guerra Civil sería desmantelado el retablo de la capilla mayor. Es en la pasada centuria cuando a iniciativa del Ayuntamiento la Junta de Andalucía aprobó en 2007 el proyecto de rehabilitación total de la iglesia bajo la dirección del arquitecto Eusebio Villanueva, acogido al programa “Andalucía Barroca”. En 2010 concluyó la rigurosa intervención que recuperaba en su contexto histórico temporal el pasado esplendor de un extraordinario programa iconográfico. Ahora deben afrontar el reto de dar a conocer su enorme potencial cultural y turístico.

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