Almería

Histórica bajada de impuestos

  • Andalucía ha dejado de ser una de las regiones con mayor presión fiscal de España gracias a la rebaja del tramo autonómico del IRPF y la bonificación del impuesto de Sucesiones

Miembros del PSOE-A y de Ciudadanos celebran en septiembre del año pasado la firma del pacto sobre la reforma del impuesto de Sucesiones. Miembros del PSOE-A y de Ciudadanos celebran en septiembre del año pasado la firma del pacto sobre la reforma del impuesto de Sucesiones.

Miembros del PSOE-A y de Ciudadanos celebran en septiembre del año pasado la firma del pacto sobre la reforma del impuesto de Sucesiones. / juan carlos vázquez

La legislatura que acabará el 2-D pasará a la historia por la primera rebaja fiscal de calado de la Junta de Andalucía desde su constitución. Tras los resultados de las elecciones de marzo de 2015, el PSOE-A se encontró en minoría parlamentaria y se vio obligado a buscar un socio que garantizara la estabilidad del Gobierno andaluz. Ciudadanos se convirtió en la muleta que permitió a Susana Díaz sortear el bloqueo de la oposición a su investidura y al resto de sus iniciativas legislativas. Pero el partido naranja hizo valer su apoyo en el hemiciclo de las Cinco Llagas forzando una bajada del tramo autonómico del IRPF para las rentas medias, y la práctica supresión del impuesto de Sucesiones para las herencias inferiores a un millón de euros entre familiares directos.

Andalucía iniciaba la legislatura como una de las regiones donde más se gravaba a los contribuyentes por el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF), independientemente de sus ingresos. El Gobierno andaluz había decidido mantener el tramo autonómico del IRPF sin cambios -que supone el 50% de la tarifa- pese a que el Ejecutivo de Mariano Rajoy había aprobado una reducción de los tipos en el tramo estatal.

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Ciudadanos arrancó de los socialistas una rebaja de 3,5 puntos en el tramo autonómico del IRPF para las rentas inferiores a los 60.000 euros, aunque sólo entró en vigor una primera reducción de dos puntos con los presupuesto autonómicos de 2016. El resto quedó pendiente de aplicación pese a las exigencias del líder naranja, Juan Marín. Esta medida estaba incluida en el programa electoral del PSOE-A pero éste era reacio a ponerla en marcha en el primer año legislatura.

El recorte de dos puntos supuso en la práctica una reducción de la carga fiscal para el grueso de los contribuyentes, pese a que el tipo máximo agregado se sitúa en el 48%, el más alto de España junto a Asturias, Cantabria, Cataluña y Comunidad Valenciana.

Así, un contribuyente andaluz menor de 65 años con unos ingresos de 16.000 euros únicamente de rentas del trabajo sin deducciones pasó de tributar por el tramo autonómico 1.648 euros anuales en 2015 a 1.473 en 2018, según la simulación del estudio Panorama de la fiscalidad autonómica y foral que elabora cada año el Consejo General de Economistas. Esta cifra contrasta con los 1.611 euros que abonaría en Cataluña, la más gravosa, aunque supera los 1.434,8 euros de Madrid, que arroja la cuota más baja en todos los tramos analizados.

Tomando como referencia unos ingresos de 20.000 euros -el salario medio andaluz asciende a 21.268 euros según la Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE-, un andaluz tributa 2.372 euros, 140 euros menos que en Cataluña, y apenas 70 más que en Madrid.

La otra gran novedad fiscal ha sido la reforma del impuesto de Sucesiones, una de las cuestiones que más pasiones ha levantado a lo largo de la legislatura ya que servía de ejemplo para mostrar las disparidades fiscales entre comunidades. Mientras que en regiones como Madrid o Canarias era prácticamente testimonial, en Andalucía inicialmente sólo estaban exentos los herederos de primer grado que heredaran menos de 175.000 euros. Ciudadanos consiguió que se ampliase la bonificación hasta los 250.000 euros a partir de 2017, a la vez que se creó una reducción de 200.000 euros para las herencias situadas entre 250.000 y 350.000 euros para mitigar el llamado error de salto.

Un año más tarde, naranjas y socialistas acordaron otra vuelta de tuerca a este tributo, que implicó su eliminación de facto para los herederos de primer grado. Este acuerdo, que garantizó la aprobación de los presupuestos de 2018, dejó libre de gravamen el primer millón de euros por heredero, con lo que el pago ha quedado restringido a las grandes fortunas. Además, quienes sobrepasen el listón del millón de euros sólo pagan ahora por la cantidad excedida.

En la práctica, un soltero andaluz de 30 años que hereda de su padre 800.000 euros, de los que 200.000 corresponden a la vivienda del fallecido, pasó de pagar más de 164.000 euros en 2017 a cero en 2018, según la comparación que recoge el informe del Consejo General de Economistas.

En cuanto al impuesto de Donaciones, la principal medida es que la donación de padres a hijos queda también exenta en un millón de euros, siempre que esa cantidad se destine al mantenimiento de empresas o a la creación de empleo.

Estas medidas no han mermado la recaudación fiscal total de la Junta de Andalucía. En 2017 rondó los 16.000 millones de euros, un 5,6% más que en 2016, y casi un 20% más que en 2015, según las estadísticas de recaudación tributaria de la Consejería de Economía y Hacienda. El IRPF aportó casi un tercio del total, al superar los 5.000 millones de euros, un 8,6% más que en 2016. Estos datos implican que la recuperación del empleo ha compensado la rebaja del los tipos del tramo autonómico.

El impuesto de Sucesiones y Donaciones sí que evidencia una merma notable de ingresos, aunque apenas supone poco más del 2% de la recaudación. Mientras que en 2015 rozó los 400 millones de euros, el ejercicio de 2017 se cerró con 364,2 millones, un 4% menos que en 2016. En cuanto a 2018, la aplicación de las exenciones a las herencias inferiores al millón de euros ha supuesto un descenso del 20% hasta el 30 de septiembre en comparación con el mismo periodo de 2017, por lo que la recaudación final se quedará probablemente por debajo de los 300 millones de euros.

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