Almería

Hombres e inmigrantes, nuevos adeptos del encaje de bolillos

  • La tradición contará este fin de semana con una nueva cita al celebrarse el IV Encuentro del colectivo al que acudirán en torno a 500 participantes

Una detallada atención, extraordinaria paciencia, finos movimientos, pero con rapidez y seguridad son los requisitos que debe reunir cualquier amante del encaje de bolillos para crear piezas únicas, laboriosas y artesanales. Una labor artesanal que en los últimos años ha incrementado su número de adeptos entre los que se encuentran, no sólo mujeres sino también hombres, tanto de mediana edad como mayores, e incluso niñas a partir de los 9 años, e inmigrantes de origen magrebí. Este fin de semana, El Ejido se convertirá en capital del bolillo. El domingo, las antiguas instalaciones de Ejidomar serán el escenario de la IV edición del Encuentro de Encajeras de Bolillo del municipio, actividad organizada por la Asociación de Amas de Casa y Consumo Familiar 'Virgen del Carmen', en colaboración con el Área de Participación del Ayuntamiento de El Ejido. Una actividad a la que está previsto acudan "en torno a las 500 participantes. Vendrán asociaciones de distintos puntos tanto de la provincia como de fuera de ella", aseguraba Aurelia Gordillo, presidenta de la asociación ejidense Virgen del Carmen.

El encaje de bolillos se puede realizar con hilos finos o gruesos. Tradicionalmente se hacía con seda, lana y posteriormente con algodón. También con hilos de metales preciosos, y hoy en día también se realiza con una gran variedad de fibras sintéticas, con alambres u otros filamentos. El encaje de bolillos es un tejido que se fabrica sobre un patrón, generalmente de cartón, que va sujeto a una almohadilla. Y es precisamente el patrón, uno de los cambios que ha sufrido con el paso de los años esta labor artesanal ya que "ahora se pueden comprar los patrones y antes era la encajera la que creaba su propio patrón", apostillaba Gordillo. Sobre este dibujo o patrón, los hilos, enrollados en palitos torneados, lo que se conoce como bolillos, que van tejiendo lo que indica el dibujo. Las diferentes vueltas y entrecruzamientos de estos hilos se sujetan por medio de agujas o alfileres que se clavan en la almohadilla y coinciden con los agujeros del "picao".

Un encuentro que persigue "que esta tradición no se pierda", añadía. Además, este tipo de iniciativas permiten no sólo compartir experiencias sino seguir avanzando en el aprendizaje ya que "en cada lugar se trabaja el bolillo de forma diferente, y por eso enriquecen tanto estos encuentros. Conoces distintos toques, los que cada persona le da a la hora de realizar piezas de encaje de bolillos", sostenía. Entre las ventajas que proporciona su práctica está "que te despeja la mente, además te la agiliza como ocurre con los dedos y las manos, y sirve para evadirte del día a día y de tus problemas", aseguraba la presidenta de la asociación. Aunque esta labor siempre ha estado más encamina al género femenino, los hombres se dan mucho arte en la creación de sus piezas, incluso "a veces mejor que las mujeres. Hacen piezas muy laboriosas", señalaba.

A este encuentro acudirán además en torno a una docena de tiendas, procedentes de Tarragona, Almagro y Albacete.

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