Paseo de Almería (I)
Dividido al principio en dos tramos bien diferenciados, la antigüedad del Paseo de los diez nombres corre en paralelo al derribo de la muralla descendiente de san Cristóbal
A diferencia de las andaluzas calles Sierpes, Larios o Alcaicería, el Paseo de Almería -sin adjetivos- siempre ha estado abierto al tráfico rodado, escaso o agobiante. Tanto en su tramo superior como inferior, el llamado Boulevard que se iniciaba en el paraje de Las Palmeras -intersección de Rueda López/Lachambre-, donde el centenario y monumental ficus o árbol del caucho. Unificados ambos segmentos en un todo, en el devenir de su antigüedad de dos centurias los cambiantes regímenes políticos sellaron en él su impronta ideológica, convirtiéndolo, con la Plaza Vieja, en el viario más rotulado de la ciudad:
l Paseo de la Feria o de la Alameda: Citado antes del derribo de las murallas y adjudicado indistintamente al espacio sombreado de chopos y álamos blancos por donde hoy discurre la rambla Obispo Orberá. A ella volveremos con ocasión de la primera fiesta de Carnaval documentada.
l De Cádiz: No por las Cortes de 1812 sino porque la capital gaditana fue de las primeras en sumarse a la revolución septembrina de 1868, La Gloriosa, que obligó a Isabel II a abdicar y exiliarse en Francia.
l Del 30 de Julio de 1873: En recuerdo del bombardeo -durante el periodo insurreccional del "cantón" de Cartagena- por las fragatas Victoria y Almansa, al mando del general Juan Contreras, que pretendían la rendición de Almería, defendida por el laureado brigadier Topete Alemán.
l De Ramón Orozco (1806-1881): En honor del mayor contribuyente de la provincia: propietario de minas, fundiciones y tierras. Diputado liberal a Cortes y concejal del ayuntamiento capitalino en el que su hermano Francisco ostentó la Alcaldía.
l Del Príncipe Alfonso XII: Cuando la minoría de edad del primogénito varón de Isabel II y futuro rey.
l Del Príncipe: Una década después, por su hijo Alfonso XIII. Al restaurarse (1875) en el trono la monarquía borbónica tras asaltar el general Pavía el Congreso de los Diputados, disolverlo y abortar la Iª República.
l Avenida de la República: Una vez celebradas las elecciones municipales de abril de 1931 que auspiciaron la llegada de la IIª República española.
l Avenida del Generalísimo: Impuesto por el régimen vencedor en la dramática guerra civil desencadenada por el golpe militar -apoyado por civiles y religiosos- contrario a la legalidad vigente.
l Paseo de Almería: Por último toma el nombre (confiamos que definitivo) de la capital de la provincia.
VIAJEROS
Al igual que ocurrió con Puerta de Purchena, Parque y Puerto o Plaza Vieja y de la Catedral, fue retratado, glosado y descrito por los (no muy numerosos) viajeros ilustres, nacionales y extranjeros, arribados por tierra y mar a la milenaria Al-Mariyya. Selecciono dos de ellos, en diferentes épocas:
El Paseo del Príncipe Alfonso es una gran calle de árboles frondosos y cómodas sillas para descansar: la Rambla de Almería o, afrancesadamente, su Boulevard... Al fondo se divisa un café, el Café Suizo... Cerca se ve una columna de estilo griego moderno de unos 50 pies de altura, cuyo pedestal protegido por una verja de hierro está cubierto de coronas de laurel y de flores depositadas en memoria de los que cayeron en holocausto de la Libertad y de la Patria (...) A la noche se va al Paseo del Príncipe a oír la música, a ver el mástil de la cucaña y el placer del encuentro y de la diversión... (Giuseppe Garzolini, "Ricordi di Spagna", 1877)
La calle principal es el Paseo, un bulevar amplio que baja lentamente hacia el mar entre los árboles de hojas oscuras y brillantes (...) Una calle inquietante, una calle cargada, como todo en esta ciudad, de sugerencias peculiares, aunque para el observador superficial tenga simplemente un aspecto decimonónico y provinciano... (Gerald Brenan, "Al sur de Granada"; viajes en 1920-1933)
ABRE LA MURALLA
La muralla que descendiente del cerro de san Cristóbal moría en la playa, construida en el siglo XI por Jayrán, primer rey de la Taifa, fue retranqueada hasta los límites del arrabal de La-Musalla tras el terremoto de 1522. Permeabilizada por distintas puertas y portillos, en el lienzo que nos ocupa se abría la importante Puerta del Sol, comunicando la ciudad encorsetada con la ubérrima Vega y uno de los iniciales barrios (del Sol) adosados a extramuros. Pasadas las centurias y aparcelada al este para asentar al primer ensanche burgués, se realineó la rambla de Belén y construyó la Estación de ferrocarril. Nervio central de la trama urbana, el Paseo no es sólo el espléndido salón y cuarto de estar y recibir de la ciudad: es a un tiempo pasarela al aire libre donde mostrarse, en competencia con Puerta de Purchena y Plaza Circular, por las que está enmarcado. En sucesivos capítulos trataremos de ahondar en sus peculiaridades y dispares lecturas con ayuda de la documentación obrante en el Archivo Municipal, hemeroteca y testimonios escritos, fuentes imprescindibles para reconstruir en lo posible su historia.
El nacimiento o génesis del Paseo se remonta, por simplificar, al 26-V-1855, fecha en que la reina Isabel II firma la Real Orden autorizando el derribo de las murallas que rodeaban la ciudad otrora musulmana y conventual, la Almería del Viejo Régimen. La iniciativa partió aparentemente de los habitantes de barrios extramuros (10 mil almas de un censo total de 24 mil) ya que "las murallas que dividen la ciudad sólo sirven de molestia y perjuicio en una plaza que ya no se considera de la clase de armas". El Ayuntamiento lo refrendó en el plenario de 8 de septiembre argumentando que "esta división material es un obstáculo para el completo desarrollo de la riqueza urbana.". Aún se aducirían razones sanitarias, facilidad en las comunicaciones entre barrios y de ornato público. En realidad tal corpus teórico sólo pretendía justificar lo que en el fondo subyacía: una poderosa operación especulativa, un "pelotazo" urbanístico en toda regla. Todo giraba alrededor de los intereses inmobiliarios del terrateniente Ramón Orozco (enriquecido por las minas de Sierra Almagrera y ahora con gran cantidad de terreno adquirido en la zona, fruto de la desamortización de las huertas conventuales de San Francisco) y de su hermano, alcalde de la ciudad.
En definitiva, los grandes beneficiados por la venta y permuta de solares que permitió a la oligarquía almeriense establecerse en el nuevo ensanche urbanizado, visualizando ostentosamente su poder y riqueza en un entorno de prestigio. Con sus correspondientes plazas y calles adyacentes, la moderna arteria principal se conformó definitivamente en tres etapas -y dos tramos diferenciados- merced a los planos y dirección de otros tantos arquitectos municipales o provinciales: Fabio Gago, Marín Baldó y Cuartara Cassinello. A Gago se debe el proyecto de la vivienda del citado Orozco (esquina a Puerta de Purchena), una de las primeras de las que tenemos constancia. Y a Cuartara, en los estertores decimonónicos, el Mercado Central de Abastos, obra señera de la arquitectura civil en la zona.
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