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Coronavirus Almería El alcalde de Rágol se pone el mono y a desinfectar su pueblo

  • Miguel Rodríguez saca a las calles del municipio alpujarreño su sistema de sulfato que emplea como agricultor para aplicar hipoclorito sódico a suelos y fachadas

“Ahora la prioridad es salir de esta situación con el trabajo de todos y cada uno poniendo nuestro granito de arena”. Así lo expone Miguel Rodríguez, alcalde de Rágol, quien tiene muy clara su función al frente del Ayuntamiento del pueblo, “los políticos estamos para servir”. En este sentido, no ha dudado en utilizar su propio material que emplea en su finca para ponerlo a disposición del municipio.

Rodríguez es agricultor y posee un sistema de sulfato homologado así como el carné de aplicador profesional de productos fitosanitarios; él tiene los recursos y en un ejercicio de responsabilidad y solidaridad los ha puesto al servicio de sus vecinos. De este modo, el pasado sábado se ponía su atuendo de botas, mono y máscara y realizaba una primera aplicación con hipoclorito sódico al porcentaje del 5%, es decir, cada 100 litros de agua echa 5 de sustancia, según describe, “y eso es más fuerte que la lejía”. Sólo ese día utilizó mil litros para desinfectar calles y paredes hasta donde llegaba la presión. El primer edil del consistorio ragoleño detalla que Rágol pertenece al Consorcio Sector II, que está procediendo también a la limpieza de municipios, “pero el consorcio abarca 46 localidades y está desbordado”; en esta línea, Rodríguez explica que si éste llega a su pueblo para desinfectar lo recibirá pero aún así tiene pensado, mientras perdure esta situación, continuar él mismo con estas aplicaciones.

Rágol cuenta con una población de 346 habitantes, siendo en torno al 60% mayores de 65 años. El alcalde, quien lleva al frente de este ayuntamiento casi 13 años, comenta que su población está cumpliendo, “con el hecho de no salir a la calle se está haciendo un trabajo imprescindible, puesto que hay que cortar la cadena de contagio”.

En este pueblo de la Alpujarra almeriense las dos tiendas siguen abiertas para prestar el servicio de alimentación y otros productos básicos a los vecinos, así también la farmacia; mientras, el consultorio está cerrado puesto que este servicio se ha centralizado en las poblaciones de Alhama de Almería y Canjáyar.

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