Recuerdos de la mili y cartas de amor que vencen al tiempo

Fermín y Jesús llevaban 57 años sin verse, desde que terminó el servicio militar · Familiares y amigos concertaron el encuentro

Recuerdos de la mili y cartas de amor que vencen al tiempo
Recuerdos de la mili y cartas de amor que vencen al tiempo
Berta F. Quintanilla / Almería

18 de abril 2012 - 05:01

El viento de Almería, Poniente o Levante, qué más da, está lleno de secretos. Unas veces se levanta con ganas de jugar y entonces la casualidad se convierte en la mejor aliada para conseguir que los recuerdos tomen vida, rozando levemente el rostro de aquellos que supieron, tal vez sin darse cuenta, escribir con letras doradas su momento especial en la historia.

Fermín Pérez y Jesús Quiles volvieron a compartir el pasado domingo, tras 57 años sin verse en los que no han dejado de buscarse. Fue mientras realizaban el servicio militar en el cuartel de San Jerónimo en Granada. Entre los aproximadamente 400 compañeros que les rodeaban, ellos dos se encontraron porque les unía Almería, un lazo demasiado fuerte para que pudiera pasar por alto. Además, la facilidad de Jesús con la palabra escrita hizo que Fermín confiara en él desde el primer momento para que escribiera las cartas a la niña de sus ojos, el amor de su vida. Su Francisca García, que más tarde le diría emocionada "Sí, quiero". "Aunque él quería que fueran más misivas, no podía, que la pesetilla estaba escasa", recuerda Jesús. Muchas de las frases bailan en su memoria, porque escribió miles, "eran muy bonitas las cosas que me dictaba". Cuando terminaron, la distancia se colocó justo en medio. Donde más duele. Jesús sabía de memoria los datos de su mejor amigo. "Le escribí tantas veces el nombre que jamás pude olvidar sus apellidos".

Nunca abandonó la esperanza de encontrarlo. "Cada vez que pasaba por Pulpí preguntaba por él, pero no pudieron ponernos en contacto". Y entonces, un solsticio del tiempo, un cruce de estrellas, propició el milagro. Antonia Hernández, amiga de Fermín, al que en su pueblo llaman Duque, apodo heredado de padres a hijos debido a un antepasado noble, coincidió en el hospital de Huércal-Overa con la hermana de Jesús. La conversación los llevó a aquellos años. A la idea de que era posible. Hilando los detalles pendientes, concretaron un encuentro en Vélez Rubio, que nadie quiso perderse. Con 77 años, la vida iba a dar un giro inesperado. Una alegría especial. Fermín llegó a la casa pidiendo 400 euros a un desconcertado Jesús que no recordaba deberle nada a ese hombre que observaba, callado, sin apenas moverse. Cuando supo la realidad el espacio se anuló para que los dos amigos se fundieran en un infinito abrazo. Tanto tiempo, tantos recuerdos... "Me dí cuenta cuando me lo dijeron, fue muy emocionante", recuerda Jesús. "Estuvimos hablando un rato muy grande, sobre todo de anécdotas de la mili". Bajo la mirada de los miembros de su familia y de los amigos, Quiles conoció a la mujer a la que tantas cartas había escrito, siguiendo el dictado del corazón de su amigo. Antonia Pérez, su esposa, estuvo a su lado en todo momento, cómplice de la situación.

Al final, una promesa. No dejar que vuelva a pasar. Tantos años sin ver a un amigo al final hace traslúcidas las miradas. El recuerdo pesa más que los años. Que el olvido.

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